Yuukai Sare Sou ni Natte Iru Ko wo Tasuketara, Oshinobi de Asobi—Volumen 1/Capitulo 2
Added 2024-12-16 17:41:06 +0000 UTC
Capitulo 2: El Dia De la Despedida.
Han pasado cinco días desde que comencé a convivir con Luna.
—Seito-sama...
De repente, Luna me abrazó por detrás.
—¿Q-qué sucede?
Aún no estaba acostumbrado a su contacto físico, y traté de ignorar los latidos desbocados de mi corazón mientras le dirigía la palabra.
—El día prometido... ha llegado.
—¿Eh...?
¿El día prometido? No puede ser... ¿se refiere al día de nuestra despedida?
Hasta ayer, Luna no había mencionado nada al respecto. Esto es demasiado repentino.
—¿Por qué... tan de pronto?
—Desde el principio, estaba decidido que sería hoy... Lo siento mucho por no habérselo dicho antes.
Por lo visto, Luna había fijado este día como el momento para irse.
Entonces, ¿por qué no me lo dijo? Me habría preparado emocionalmente...
—¿No puede ser otro día...?
—Si pasamos más tiempo aquí, seguramente se armaría un gran alboroto...
—¿Un gran alboroto?
¿La organización que la buscaba haría algo para atraerla de vuelta? No quería que volviera con esos hombres bajo ninguna circunstancia.
—A mí no me importa. Puedes quedarte aquí cuanto quieras.
Con cuidado, coloqué mi mano sobre las de Luna, que aún estaban enroscadas en mi cuerpo.
Habíamos acordado que se quedaría solo unos días, pero en estos cinco días no había pasado nada extraño. Aunque salí varias veces a comprar comida, no me crucé con nadie peligroso.
Si empezara a ir a la escuela, tendría que dejarla sola en casa, pero podríamos mantener esta rutina. Después de graduarme, podría trabajar y mantenerla.
Sé que estar encerrada podría ser estresante para ella, pero sería mejor que enfrentar el peligro afuera. Sin embargo...
–Muchas gracias... Seito-sama, usted es muy amable... Pero lo siento. Tengo que irme.
Por lo que parecía, Luna ya había tomado su decisión.
No quería obligarla ni tenía derecho a detenerla.
–Entiendo...
–Um... ¿Podría abrazarme una vez más? Necesito un poco de valor...
Luna se separó de mí y me miró, suplicante. Esta debía de ser su última petición.
Me giré hacia ella y la abracé suavemente.
–No hagas nada peligroso, ¿vale?
–No se preocupe. Planeo volver a su lado, Seito-sama.
Eso lo dijo para tranquilizarme, seguramente.
Luna decía que estaba tratando de resolver el problema de raíz, pero si regresaba con esos hombres, no podía imaginar que saliera ilesa.
De verdad, no quería que se fuera.
Para transmitirle mis sentimientos, la abracé con más fuerza.
–...Gracias. Estoy bien ahora.
Tras unos momentos, Luna me dio unas palmaditas en la espalda, indicándome que la soltara.
Cuando lo hice, me dirigió una sonrisa triste. ¿Acaso ella tampoco quería irse?
–Luna...
–Lo siento. Permítame hacer una llamada ahora.
Justo cuando iba a hablarle, ella me interrumpió.
Cuando me quedé en silencio, Luna encendió su teléfono y comenzó a marcar.
Desde que la conocí, siempre había mantenido el teléfono apagado, probablemente para evitar ser rastreada por GPS.
Entonces, comenzó a hablar con alguien al otro lado de la línea.
–...Sí, lamento haber actuado por mi cuenta. Estoy bien, así que...
La voz aguda y chillona de una mujer se escuchaba desde el teléfono, gritando enojada.
No entendí nada porque era en inglés, pero parecía que la otra persona estaba muy molesta.
Luna, por su parte, mantenía la calma mientras respondía. Tras unos minutos, colgó.
Luego, me miró con una sonrisa algo incómoda.
–Habrá un poco de alboroto, pero espero que me disculpe.
–...Ya veo, no hay más remedio.
Por lo visto, Luna le había dado nuestra ubicación a la persona con quien habló.
Debería ser algo imperdonable, pues me estaba poniendo en peligro.
Pero ella era una persona amable y considerada.
No creo que haya tomado esta decisión a la ligera.
Decidí confiar en ella.
Y si esto resultaba ser un error por descuido... entonces simplemente tendría que aceptar mi destino.
–...Todo estará bien, todo saldrá bien...
Luna exhaló profundamente y murmuró para sí misma.
Aunque parecía nerviosa, ya no había nada que pudiera hacer.
De repente...
–¡Abre la puerta ahora mismo!
La puerta de la habitación fue golpeada con fuerza, acompañada por la voz de una mujer.
Por la voz, debía de ser la persona con la que Luna había hablado.
–Seito-sama, ¿puede acompañarme, por favor?
–¡Espera! ¿Piensas salir vestida así?
Luna aún llevaba puesta mi camisa, como el primer día.
Aunque habíamos acordado que sería solo para ese día, al final, siempre encontraba una excusa para usarla.
–Así será más rápido que entiendan.
Luna sonrió y tomó mi mano.
Había notado que no se cambiaba, pero nunca pensé que fuera a salir vestida así.
–¡Ábranla de inmediato!
–La abriré enseguida, así que no grites tanto, por favor.
A los gritos que provenían del exterior, Luna respondió con una voz amable mientras colocaba su mano en el pomo de la puerta.
Luego, abrió la puerta lentamente, y entonces...
–¡Pero ¡qué...! ¿En qué estabas pensando?
Al otro lado de la puerta, una mujer de unos treinta años, con gafas y un aire de ser estricta solo contuvo el aliento al ver la forma en que Luna estaba vestida.
Junto a ella, había una chica de estatura baja que parecía más joven que Luna y yo. La chica lucia igual de sorprendida y abrió los ojos de par en par.
“Bueno, era de esperarse...” pensé.
Aunque la gente que se presentó era completamente distinta de lo que había imaginado, por lo que me costó asimilar la situación.
–¿Q-qué significa todo esto…? ¡Exijo una explicación!
Recuperándose del impacto, la mujer de gafas se acercó a Luna con el rostro completamente rojo y las cejas levantadas.
Parecía estar extremadamente enojada, y aunque pensé en intervenir para defender a Luna, ella me detuvo con un gesto de la mano.
–……
La chica de rostro más joven que estaba al lado de la mujer de gafas seguía mirándome fijamente.
“¿Quiénes son ellas…?”
–No hay mucho que explicar, es como lo pueden ver.
Luna extendió los brazos y mostró su atuendo a la mujer de gafas.
Parecía estar explicando su aspecto con gestos.
…Me empezó a doler el estómago.
–¿No me digas qué? ¿¡Acaso dormiste con ese hombre…!?
–Así es, dormimos juntos y compartimos abrazos con ternura. Es decir, tenemos ese tipo de relación.
–¡…!
“¿Qué es lo que está diciendo Luna?”
La mujer de gafas me miró con una expresión que parecía dirigida a un enemigo mortal.
Honestamente, daba miedo…
–Por favor, no mires así Seito-sama.
Aunque no entendía nada de inglés, claramente estaba siendo ignorado en la conversación. Sin embargo, Luna parecía enfadada, algo poco común en ella.
¿Qué estarán diciendo…? Creo que escuché mi nombre, pero…
–¿No comprende su posición? ¡Está comprometida! Hacer algo como esto… ¡es imperdonable!
Lo que Luna había dicho parecía haber colmado la paciencia de la mujer de gafas, quien ahora alzó aún más la voz, claramente furiosa.
Parecía tan enojada que casi podía imaginarle cuernos en la cabeza.
–Yo no estoy de acuerdo con ese compromiso. Fue una decisión tomada unilateralmente por mi madre y la de la otra persona.
A pesar de los gritos, Luna mantuvo la calma y respondió con una actitud firme y decidida.
En el tiempo que había pasado con ella, siempre la había visto como una joven ingenua y mimada, pero ahora mostraba una faceta completamente distinta.
–¡Deje de ser tan egoísta! Ya fue suficiente con su capricho de querer visitar Japón antes de casarse, y ahora que lo logró, desaparece sin más… Su madre y su padre están furiosos. Y encima, ¿cómo piensa explicarles a ellos que ha tenido relaciones con alguien que ni siquiera es su prometido? ¡Esto podría anular el compromiso!
“¿Qué debería hacer? ¿Debería detener esto?”
La mujer de gafas estaba realmente enfurecida, y aunque no entendiera inglés, su rabia era evidente.
Aun así, Luna, frente a su enojo, se mantuvo completamente serena.
–Tengo esa intención.
–¡Ya es suficiente…!
Cuando la mujer de gafas estaba a punto de elevar aún más la voz contra Luna, la chica de rostro más joven se movió.
–La que debe detenerse aquí eres tú. Por mucho que seas su tutora, estás yendo demasiado lejos.
–¿¡…!?
En un instante, sin saber qué había sucedido, la mujer de gafas cayó al suelo, inconsciente.
–Aira…
Luna llamó a la chica de rostro más joven, Aira. Ese debía ser su nombre.
–Lamento haber causado una escena tan desagradable.
–No, está bien. Como siempre, muchas gracias.
Aira-chan inclinó la cabeza hacia Luna, y esta le respondió con una sonrisa amable.
No parecía que estuvieran preocupadas por la mujer que estaba en el suelo, pero… ¿estará bien?
–Disculpen el alboroto.
Como si quisiera dar por finalizada la conversación, Luna se dirigió a mí.
¿Debería decir algo sobre esto?
–¿Esa mujer estará bien…?
–Sí, solo esta inconsciente.
Aira-chan respondió a mi pregunta con total tranquilidad.
Al parecer, también podía hablar japonés.
Aira-chan tenía un cabello plateado que brillaba con elegancia, cortado en un bob que le cubría un ojo. Su baja estatura y su rostro de niña pequeña le daban un aspecto encantador, pero su actitud era extremadamente fría.
Con su habilidad para moverse y su actitud, ¿quién es realmente esta chica…?
Definitivamente, parece más fuerte que los hombres que intentaron secuestrar a Luna.
–Ah, esta es Aira Silvian. Es mi asistente personal y también mi guardaespaldas. De hecho, fue ella quien me ayudó a escapar.
Luna, con una sonrisa radiante, presentó a Aira-chan que estaba frente a mí.
¿Acaba de decir algo completamente impactante con total naturalidad…?
–¿Tu asistente personal y guardaespaldas…?
“Entonces, ¿quién es Luna realmente…?”
¿No era una chica endeudada que trabajaba a la fuerza para gente mala…?
–¡Ah…!
Luna puso una expresión de “¡oh, no!”, como si hubiera cometido un error.
Parece que se le escapó algo que no debía decir.
–¿Hasta dónde le ha contado?
Aira-chan, permaneció tranquila, dirigió su mirada hacia Luna.
–Casi nada…
–Eso también es problemático, ¿no crees?
Ante una Luna que parecía apenada, Aira-chan inclinó la cabeza ligeramente.
Volvieron a hablar en inglés, y una vez más, quedé completamente fuera de la conversación.
–Creo que deberías contárselo todo cuando la situación esté resuelta.
–Así es, cerrar completamente las salidas para que no pueda escapar… Entonces, ¿Luna-sama lo aprecia tanto como para llegar a esto?
–Tu elección de palabras me molesta, pero… no lo puedo negar. Es alguien valiente, con un fuerte sentido de la justicia, muy amable y atento, y extremadamente honesto…
Luna, con las mejillas sonrojadas y una mirada cálida, me dirigió una fugaz mirada.
“¿Estarán hablando de mí?”
–Lo tiene en tanto estimas… Entendido. Seguiré su decisión. Sin embargo… aunque sea Luna-sama, pensé que esta apuesta era demasiado arriesgada. No esperaba que realmente lograra su objetivo.
Aira-chan murmuró con un tono sorprendido mientras se acercaba a mí.
Al estar frente a mí, se puso de puntillas para mirarme directamente al rostro.
–Tienes unos ojos muy claros y hermosos… Un rostro amable, del tipo que a Luna-sama le gusta. Además, tienes la fuerza suficiente para vencer a mis subordinados. Y lo más importante, si Luna-sama te ha elegido… no habrá problema.
Mientras me miraba, Aira-chan murmuraba para sí misma.
“¿Está evaluándome… o algo por el estilo?”
No sabía si debía apartar la mirada o no, así que no tuve más remedio que devolverle la mirada.
–¿Podría decirme el nombre de este caballero?
–Es Seito-sama.
Cuando Aira-chan le preguntó a Luna, esta pronunció mi nombre con una sonrisa.
Gracias a eso, la mirada de Aira-chan volvió a dirigirse hacia mí.
–Seito-sama.
–¿S-sí?
De repente, Aira-chan me llamó por mi nombre, y yo respondí desconcertado.
–¿Es cierto que durmió junto a Luna-sama?
–¿¡…Qué!?
¡¿Qué está diciendo esta chica de repente?!
Además, siento algo duro como hierro presionado contra mi abdomen... ¿Es... un arma?
¡¿Por qué lleva algo tan peligroso en Japón esta chica?!
–Por favor, respóndame con sinceridad. ¿Es cierto?
“¿Debería responder realmente con sinceridad? Más bien, siento que, si lo hago, apretará el gatillo...”
Mientras el sudor frío me caía a chorros, dirigí mi mirada hacia Luna.
Naturalmente, Luna, que ya estaba mirándome, hizo contacto visual conmigo. Con una suave sonrisa, asintió.
“¿No puede ver lo que Aira-chan me está haciendo...?”
–No, no hay manera de que no lo sepa.
Probablemente está tranquila porque confía en Aira-chan.
Entonces, ese asentimiento significa...
–Es... es cierto...
–¿Y también se abrazaron?
–Eso también... es cierto...
Por petición de Luna, siempre dormíamos abrazados.
Negarlo ahora era imposible.
–Muchas gracias, ya he confirmado lo que necesitaba. Le ruego me disculpe por mi insolencia.
Al escuchar mi respuesta, Aira-chan guardó el arma y se inclinó.
Sentí como si mi esperanza de vida se hubiera acortado unos diez años... Pero ¿qué sentido tenían esas preguntas?
–Luna-sama, es cierto que su madre y su padre están muy molestos. Exigen que regrese de inmediato a su país.
Al parecer, su conversación conmigo había terminado. Aira-chan volvió a dirigirse a Luna.
–Lo sé. Ya lo tenía todo asumido desde el principio.
Luna asintió con expresión seria ante Aira-chan, y luego, como si intercambiaran lugares, caminó hacia mí. Sin decir nada, se acercó…
–Gracias por estos cinco días. Volveré a tu lado.
…Y de repente, me dio un beso en la mejilla.
–¿¡Lu-Luna...!?
–Será una breve despedida. Por favor, no te olvides de mí, ¿vale?
Luna me dedicó una sonrisa melancólica mientras yo seguía desconcertado.
Después, entró en la habitación.
–Voy a cambiarme de ropa, así que, por favor, espere un momento.
Parece que realmente se va a marchar.
Debe estar a punto de cambiarse de nuevo a la ropa con la que llegó.
Dado que se trataba de una chica cambiándose, me quedé esperando en el pasillo, medio aturdido.
Aira-chan también había entrado en la habitación para posiblemente ayudarla con el cambio de ropa.
–Entonces, hasta luego.
Vestida con su ropa inicial, Luna se puso los zapatos y, tras despedirse, se dispuso a salir.
–¿De verdad te iras...?
Aunque entendía que no había otra opción, no pude evitar hacerle la pregunta.
A pesar de haber pasado solo unos días juntos, Luna se había convertido en una presencia muy importante para mí.
–...Te prometo que volveré.
Luna respondió sin voltear la vista atrás y salió de la habitación.
Fue una despedida tan repentina que se sintió irreal.
–Seito-sama.
–¿Aira-chan...?
–Le agradezco de corazón que haya ayudado a Luna-sama. Ella siempre cumple sus promesas, así que, por favor, téngalo en cuenta.
Aira-chan se inclinó nuevamente antes de cargar a la mujer de las gafas y salir de la habitación.
“Así que siempre cumple sus promesas, ¿eh...?”
Al final, no llegué a saber quién era realmente, y todo lo que me queda es confiar y esperar.
Sin embargo, incluso al llegar el final de las vacaciones de verano, ella no regresó.
◆
Sentía como si tuviera un agujero en el corazón.
¿Cuánto tiempo había pasado desde que Luna se había ido?
La sensación de vacío que dejó su partida era mucho mayor de lo que había imaginado.
Luna dijo que volvería, pero... ¿cuándo lo hará?
En primer lugar, ¿realmente volverá...?
No dejaba de pensar en esas cosas todo el tiempo.
“Ding-dong.”
–¿¡…!?
De repente, sonó el timbre de la puerta.
Me incorporé bruscamente de la cama y corrí hacia la entrada.
–¡Luna!
–¿Eh...?
Al abrir la puerta, esperaba ver una sonrisa amable y elegante, pero lo que me recibió fue una mirada fría y despectiva, como el hielo.
–¿R-Rion...?
Del otro lado de la puerta no estaba Luna, sino una hermosa chica de cabello negro liso y largo, mi hermanastra, Rion.
Aunque es muy seria y fría, en el fondo es una persona bondadosa que siempre se preocupa por los demás.
Sin embargo, en ese momento, me miraba como si fuera basura.
–¿Quién es esa tal Luna...? ¿Acaso es una especie de provocación hacia mí?
Con un tono mucho más bajo de lo habitual, Rion me lanzó esa pregunta.
Inclino ligeramente la cabeza, pero en su actitud no había ni un ápice de dulzura; en cambio, se sentía una presión abrumadora.
Por lo visto, estaba bastante molesta.
Es más, estaba completamente enfadada por mi culpa.
–E-es que estaba medio dormido… Es un personaje de anime…
Por supuesto, no le había contado a mi familia nada sobre Luna, y prefería que no lo supieran.
Sobre todo Rion, de quien menos quería que se enterara.
Si llegara a decirle que la traje a casa y la dejé quedarse a dormir, seguramente se enfadaría aún más.
Aunque es amable de corazón, su aire tranquilo le da un aspecto imponente cuando se enoja.
–……
Rion seguía molesta, mirándome en silencio.
Nos conocemos desde hace mucho, así que lo entendí al instante.
Esa era la mirada que ponía cuando no creía lo que decía.
–Este… ¿Qué pasa? ¿Venías por algo en especial?
El ambiente se había vuelto incómodo, así que intenté cambiar de tema preguntándole por qué había venido.
–¿Acaso necesito una razón para venir? No estamos tan lejos, y lo normal es que pase a ver cómo está mi familia, ¿no?
Parecía que su enojo se había calmado un poco, pero aún me respondía con frialdad, inclinando de nuevo la cabeza.
No como mi amiga de la infancia, sino como mi familia... esas palabras me recordaron lo mucho que habían cambiado las cosas entre nosotros.
Aunque ya había pasado más de un año, aún me costaba acostumbrarme.
–Gracias por tomarte la molestia. Como ves, estoy bien.
–Sí, aunque parece que no llevas un estilo de vida muy adecuado.
Dicho esto, Rion extendió la mano hacia mi cabello, acomodándome algo con los dedos.
Probablemente quería señalar que tenía el cabello despeinado.
Y como todavía llevaba puesta la pijama, seguro pensó que me había pasado la mañana holgazaneando.
–No es para tanto…
Intenté justificarme, aunque probablemente no serviría de mucho.
–Espero que no estés haciendo lo que quieres solo porque vives solo, ¿verdad?
Diciendo esto, Rion comenzó a quitarse los zapatos con toda naturalidad, como si fuera a entrar a la casa.
–¡Eh, espera! ¿Qué estás haciendo…?
–Voy a revisar cómo está tu habitación. Para asegurarme de que no sea un desastre. ¿Qué pasa? ¿Acaso vas a decirme que me marche sin siquiera dejarme entrar, siendo tu hermana?
Con una actitud firme e implacable, Rion me miró fijamente.
Aunque me había sorprendido que viniera sin avisar, ahora entendía que había venido a hacer una inspección sorpresa.
Sin embargo… aunque siempre había sido una chica tranquila, no solía ser tan directa.
Esto era una clara señal de que estaba realmente enfadada.
Tenía tantas cosas en mi conciencia que no podía decir nada al respecto.
–Mantengo la habitación limpia.
Resignado, dejé que Rion entrara en la casa mientras suspiraba.
–Parece que sí. Si hubiera estado hecha un desastre, te habría llevado a rastras de vuelta conmigo.
Rion inspeccionó la sala de estar y el dormitorio antes de darme su aprobación.
Por suerte, siempre me había preocupado por mantener la limpieza, lo que me evitó un mal rato.
–Si ya está todo bien, entonces vete a casa…
–¿Eh? No pienso irme todavía.
Cuando intenté insinuarle que podía irse, me miró con una expresión de sorpresa, inclinando de nuevo la cabeza.
–¿Todavía tienes algo que hacer aquí?
–¿Ya terminaste tus deberes?
–Ah, sí, ya los terminé.
Había terminado mis deberes de verano poco antes de conocer a Luna.
Desde pequeño, Rion y yo solíamos hacerlos juntos, y gracias a eso había adquirido el hábito de terminarlos temprano.
–Ya veo…
Sin embargo, Rion desvió la mirada con una expresión insatisfecha.
¿Por qué tenía que reaccionar así, si ya había terminado?
–¿Ya almorzaste?
–Bueno… aún no…
De hecho, ni siquiera había desayunado.
Desde que Luna se había ido, no tenía ganas de hacer nada, y apenas comía lo indispensable.
–Perfecto. Yo tampoco he comido todavía. Prepararé algo.
Al saber que no había comido, Rion sonrió.
Era raro verla con esa expresión, y por un momento me sorprendí.
Al parecer, ella se encargaría de hacer la comida.
Desde pequeños, nuestros padres estaban ocupados con el trabajo, así que solíamos cocinar juntos desde la primaria.
De hecho, fue Rion quien me enseñó a cocinar.
Por supuesto, su habilidad superaba la mía con creces.
–No tengo nada de comida en casa…
–¿Por qué no? No me digas que has estado comiendo solo de la tienda de conveniencia o comiendo fuera todo el tiempo.
Ante la falta de ingredientes en el refrigerador, Rion me lanzó una mirada acusadora que me hizo sentir su descontento.
Sabía lo que pensaba, y era obvio que me preguntara eso.
Pero… es que simplemente no tenía ánimos de cocinar.
–Es solo que me quedé sin provisiones esta vez.
–¿De verdad? Porque si no estás cocinando como deberías, se lo diré a nuestros padres.
Rion seguía dudando de mí.
Ella tenía razón; uno de los requisitos para que me permitieran vivir solo era que me cocinara por mi cuenta.
No se trataba del dinero, sino de mantener una buena nutrición.
Si no cumplía con eso, me obligarían a regresar a casa. Y si me delatan con mi padre, terminaré siendo llevado de vuelta a casa.
La verdad, desde que Luna se fue, no había sido capaz de cocinar, así que estaba en un punto complicado…
—Claro que cocino para mí mismo.
Hasta ese momento, de hecho, sí cocinaba.
Así que no era mentira.
—…Está bien. Vamos al supermercado, cámbiate.
—¿Yo también tengo que ir…?
–…………
Cuando intenté preguntarlo, me lanzó una mirada que decía todo.
Al parecer, lo daba por sentado.
Yo seguía dándole vueltas al asunto de la confesión, pero por lo que veía en la actitud de Rion hacia mí, parecía que ni siquiera le importaba.
Ya era hora de que yo también lo superara…
◆
–Gracias por la comida.
—Espero que te haya satisfecho.
Al terminar de almorzar, junté las manos para agradecer, y Rion me respondió con su actitud fría habitual.
Así era ella, siempre tan reservada.
–Como siempre, estuvo delicioso.
–Por supuesto, ¿quién crees que lo hizo?
“Que lo diga con tanta seguridad siempre me sorprende.”
Sigue siendo tan confiada como siempre.
Aunque, en realidad, no era alguien arrogante.
Rion era del tipo que se evaluaba objetivamente: lo que podía hacer, lo hacía; lo que no podía, lo admitía sin rodeos.
Por eso tenía tanta confianza de quienes la conocían bien.
Bueno, en su mayoría chicas.
Porque cuando se trataba de chicos, había algo en ella que los mantenía alejados…
–Cuando terminemos de lavar los platos, ¿qué podríamos hacer?
Mientras lavábamos los platos juntos en la cocina, Rion me lanzó una mirada rápida.
Parecía que aún no planeaba irse.
–No hay nada que hacer, ¿verdad…?
–Eso es cierto… entonces me relajaré un poco.
“¿Por qué no se va…?”
Si le pregunto, se pondrá de mal humor, así que mejor no digo nada…
Estar con alguien que me había rechazado era incómodo, así que esperaba que se diera cuenta.
Aunque, en el caso de Rion, tal vez lo sabía y simplemente lo ignoraba a propósito.
Cuando terminamos de lavar los platos y los guardé en el estante, Rion comenzó a hurgar en su bolso.
–El lavabo está por allá, ¿cierto?
–Sí, ¿por?… no tengo un cepillo de dientes nuevo…
Señalé con el dedo en la dirección del lavabo mientras respondía, rascándome la mejilla.
Entendía que quisiera cepillarse los dientes después de comer, pero no tenía un cepillo de dientes que pudiera usar.
“¿…Un cepillo de dientes…? Maldición…”
De repente recordé algo, y un sudor frío recorrió mi espalda.
Solo podía rezar para que la razón por la que Rion estaba buscando en su bolso no fuera la que imaginaba.
Pero, por supuesto…
—Claro que no hay problema. Me traje uno nuevo de casa. Después de todo, habrá ocasiones en las que coma aquí… y también puede que me quede a dormir.
Por desgracia, mi intuición resultó ser correcta.
Y, además, me di cuenta de que Rion acababa de decir algo totalmente fuera de lugar.
—¿¡Quedarte a dormir!?
—Ya tengo el permiso de nuestros padres.
Con total tranquilidad y una expresión serena, Rion dijo algo completamente absurdo.
No era apropiado que un chico y una chica de nuestra edad vivieran bajo el mismo techo.
…Aunque sé que no soy el indicado para decir algo al respecto…
–¿Por qué nuestros padres lo aprobaron?
–¿Qué problema hay con que una hermana se quede en la habitación de su hermano?
–¡Eso aplica solo si son hermanos de sangre!
Eso aplica, al menos, para hermanos que han crecido juntos desde pequeños.
No es algo que deba suceder con hermanos que llevan siendo familia apenas un año.
–Nuestros padres solo piensan en nosotros como hermanos que han crecido juntos desde pequeños. Yo misma siempre te he considerado un hermano menor problemático.
–Tengo tantas ganas de señalar lo absurdo en todo esto…
Sabía que mi padre y mi su esposa nos veían de esa manera.
De hecho, cuando se casaron, nos dijeron directamente: “Dos personas que han crecido como hermanos no tendrán problemas viviendo juntas, ¿verdad?”
Pero eso es solo una idea equivocada de nuestros padres. Yo nunca pensé eso. Creía que Rion pensaba lo mismo que yo… pero al parecer, no era así.
–Tengo algo que decir sobre que nos vieran como hermanos, pero… para empezar, el hermano mayor soy yo, ¿no?
Nunca imaginé que Rion me viera como un hermano menor, así que me tomé una pequeña revancha.
–¿Por qué mi cumpleaños tenía que ser después? Definitivamente, yo debería ser la hermana mayor.
Por lo visto, Rion no estaba conforme con ser la hermana menor. Es mucho más responsable que yo, y claramente más inteligente. En la secundaria, incluso llegó a ser presidenta del consejo estudiantil.
Además, en la preparatoria, ya se rumoreaba que se postularía para las elecciones del consejo estudiantil. Su liderazgo y capacidad llamaban la atención de todos en la escuela. Cualquiera podía ver que era superior a mí.
Sin embargo, no era mi culpa haber nacido primero. Eso no se podía cambiar.
–…Volviendo al tema, ¿nuestros padres en verdad están de acuerdo con esto…?
Antes de que Rion pudiera expresar más quejas, cambié rápidamente el tema. Por mucho que papá y los demás quisieran reforzar los lazos familiares, dudaba que aceptaran que Rion se quedara en mi habitación.
–¿No lo entiendes? A nadie le agrada que vivas solo. Si mi presencia aquí mantiene el vínculo familiar, entonces ellos lo prefieren de esa manera.
Rion suspiró, visiblemente exasperada. Desde que llegó, sus palabras habían dejado entrever que quería convencerme de regresar a casa. Los demás no veían con buenos ojos mi independencia, y me lo habían dejado claro con sus condiciones.
Aunque entendía su preocupación, no esperaba que la argumentaran como un tema de “conexión familiar”.
–No creo que vivir solo signifique dejar de ser familia…
–Desde mi perspectiva y la de mamá, parece que huiste de casa porque nos convertimos en tu familia. Es decir, que te echamos sin querer. Al menos, eso cree mamá. Y papá probablemente piense algo similar.
Finalmente entendí por qué Rion insistía tanto. Viéndolo desde su punto de vista, tenía sentido. La verdad, parte de la razón por la que me fui era que me sentía incómodo con ella, así que no están del todo equivocados.
Había evitado mirarla directamente, pero nunca me detuve a pensar cómo podría sentirse.
–Lo siento… No era mi intención…
–Aunque no lo hayas hecho a propósito, eso no cambia lo que pasó.
Rion habló con su habitual tono impasible. Esa falta de expresión podía hacer creer que no le importaba, pero sabía que no era así. No solía mostrar sus emociones a menos que estuviera realmente enfadada.
Sin embargo…
–Si lo entiendes… ¿no puedes volver a casa? Es lo que todos quieren…
Rion tomó mi mano suavemente y me miró con una expresión suplicante. Para alguien tan reservada como ella, ese gesto era sumamente inusual. Seguramente, estaba muy afectada.
Pensando en Rion, en papá y su esposa, lo lógico sería regresar. Quería respetar el esfuerzo que ella hacía por acercarse a mí. Incluso me parecía inmaduro haberme marchado solo porque no podía soportar estar cerca de alguien que me rechazó.
–Pero… ahora no puedo volver.
Si Luna regresaba, debía estar aquí para esperarla.
–Lo siento, pero no puedo volver todavía.
–……
La expresión de Rion se ensombreció de inmediato cuando me negué. Me sentí culpable, pero no podía ceder en esto. Si Luna volvía, entonces podría ir a casa con tranquilidad y arreglar las cosas con mi familia.
–Eh… querías lavarte los dientes, ¿verdad? Yo también, así que… ¿puedes esperar un momento?
Incómodo con la situación, evité seguir hablando de su estadía y me escabullí al baño. Después de asegurarme de que Rion no me seguía, escondí rápidamente el cepillo de dientes y el vaso de Luna en el estante.
–Uff, eso estuvo cerca… Si Rion los hubiera encontrado, habría tenido que dar explicaciones.
Este era el motivo de mis nervios. Nadie esperaría encontrar dos cepillos y vasos en el baño de alguien que vive solo, y mucho menos si eran claramente de mujer.
No quería que las cosas se pusieran aún más tensas con Rion.
Aunque… si Luna regresaba, ¿cómo podría explicarlo todo a Rion y mis padres? No se me ocurría una forma de hacerlo, y eso solo añadía un nuevo motivo de preocupación.
Al final, Rion no pensaba quedarse esa noche, solo quería plantear la posibilidad de hacerlo en el futuro. Por eso dejó el cepillo y el vaso, pero se marchó antes de que oscureciera.
Los días siguieron transcurriendo sin incidentes, y el verano llegó a su fin. Sin embargo, nunca logré reencontrarme con Luna.
Comments
si
Douglas Roman
2024-12-16 17:42:58 +0000 UTC