NokiMo
KyūdenTranslation
KyūdenTranslation

patreon


CARNEADES—Tenshi Keisatsu Eru to Kiyowana Akuma/ Volumen 1—Acto 5

 
Acto 5: La Reina, los Sospechosos y una Frenética Persecución

 

—Buen trabajo a ambas. A pesar de que nunca antes se haya visto una pareja compuesta por un ángel y un demonio, es admirable que ustedes dos hayan logrado ser realmente eficaces.

—¡Si señora!

 —¡Uh-huh. S... Shi! 

Tras regresar de los barrios marginales a la Sede General de la Policía Angelical y dar su informe de lo acontecido, Eru le dirigió un saludo militar a la jefa suprema Serena. En un apresurado intento de imitar el saludo de Eru, Eve se llevó su temblorosa mano a la frente, mientras miraba de reojo al ángel, insegura de si lo estaba haciendo bien pero finalmente se enderezo sonriendo de oreja a oreja convencida de que era un saludo perfecto. Serena asintió brevemente y volvió a hablar:

 —Es lamentable que el asesino se suicidara, pero su cadáver aun nos puede proporcionar mucha información valiosa, por ahora que hayan conseguido prevenir más masacres ya es un buen resultado... se está haciendo tarde, así que ustedes dos deberían descansar por hoy. Eru Fratia, puedes volver a...

 —jefa Serena, ¿Me permite hacerle una pregunta?

 —¿Qué sucede Eru Fratia? —Serena frunció el ceño intrigada, ante la repentina interrupción de su subordinada.

Eru contuvo el aliento y luego suspiro, lo que estaba a punto de hacer podría ser un acto demasiado imprudente. Quizás era tan peligroso como tratar de sacar una serpiente de su madriguera o perturbar una colmena de avispas, en otras palabras, Eru no tenía idea de cuáles serían las consecuencias, pero, Eru aceptaría cualquier castigo como resultado de su impertinencia, ella buscaba respuestas y estaba decidía a seguir adelante. Sin dudarlo, hizo su pregunta

 —Se trata de las últimas palabras que pronunció el hechicero de las maldiciones.

Esas ominosas e intrigantes palabras, aún permanecían frescas en su mente resonando constantemente en sus oídos:  La gloria de la reina solo nos pertenece a nosotros

 —¿Esas fueron las últimas palabras del criminal antes de morir?

 —Sí... fueron las mismas que usted murmuró anteriormente. ¿Tiene alguna idea de lo que podrían significar? 

Eru no perdió el tiempo y fue directo al grano con su pregunta. No dudaría en interrogar a alguien con tal de comprobar sus sospechas, incluso si ese alguien era la mismísima jefa suprema de los ángeles policía. «No puede ser una mera coincidencia» Ella no se tragaba la idea que ambas personas hubieran pronunciado el mismo verso. Debe haber alguna conexión, sin embargo, la reacción de Serena fue inesperada, en lugar de responder a la pregunta de Eru, comenzó a pasar sus delicados dedos por su quijada mientras murmuraba, sumida en sus pensamientos

 —... ¿Es así como es? ¿Esa era su conexión? Pero, si está relacionado con... «eso» ¿De qué lado? 

 —¿Jefa?

 —.....¿Quiénes cederán?  ¿Quiénes se acobardarán? Aun así, yo nunca... Ah, no te preocupes, Eru Fratia. —Casi de forma instantánea, la expresión de Serena se suavizo, sus ojos rojizos antes tan gélidos y afilados como cuchillos, ahora reflejaban sutilmente la figura uniformada de Eru frente a ella.

Con una mirada semejante a la de una madre orgullosa de su hija le dijo. —Te lo diré cuando sea el momento adecuado. Te lo juro, nunca haré algo que lastime o amenace a los ángeles. 

 —... ¿Significa que no puede decírmelo ahora o no quiere hacerlo?

 —Puedes pensar lo que quieras, ve a descansar... pero... —Serena desvió su atención a la demonio en la habitación.

Aterrorizada por los penetrantes y severos ojos rojos que se clavaban sobre ella, Eve al verse repentinamente el centro de atención, comenzó a dar saltos mientras batida frenéticamente sus alas en un inútil intento de parecer intimidante. Observando su comportamiento, similar al de un animal acorralado, Serena continuó con severidad.  

—Deja a ese demonio aquí, tengo algunas preguntas para ella. —El tono en su voz era severo y penetrante, como si estuviera a punto de interrogar a un enemigo.

 

  *

 

Tomp

Con un golpe seco Eru cerró la puerta de su dormitorio, después de que la jefa Serena digiera eso, prácticamente la echo de su oficina.

Quería seguir insistiendo y seguir adelante, pero comprendió que, al pelearse con la jefa en este momento vería comprometida la posición de Eve. Sabiendo esto, no podía hacer nada imprudente que pusiera en peligro a su compañera.

Además, ir en contra de la autoridad e involucrar a un tercero en su imprudente arrebato iba en contra de las convicciones de Eru. No quería involucrar a nadie más en sus problemas, pero ¿Estuvo bien que dejara a Eve atrás?

Eru, no solo comenzaba a ver con escepticismo a la jefa Serena, a sus ojos el misterioso y dudoso comportamiento de la jefa, era demasiado sospechoso para dejarlo pasar, pero quedarse allí a la fuerza no cambiaría el hecho de que solo estaría poniendo a Eve en peligro.

 —¡Ah, ya estoy harta!

No lo entiendo, no puedo entender nada.

Todo esto le parecía demasiado confuso para procesarlo. Eru se tumbó boca arriba sobre la cama. Después de un profundo suspiro, se quitó las botas de un puntapié y las arrojo al otro lado de la habitación. No tiene sentido que este tan preocupada, por ahora será mejor recuperar fuerzas.  Tras pensar eso, Eru cerró los ojos y dejo pasar el tiempo.

Pasó al menos una hora, Eve no regresaba, la incertidumbre y el motivo de su tardanza comenzaban a preocupar a Eru. ¿Qué le estarán preguntando? Eru abrió los ojos solo para ver que seguía sola. Con su mirada clavada fijamente en el amplio y vacío techo, murmuró.  —¿Qué está pasando?

No solo era el dudoso comportamiento de la jefa. La palabra «Reina» también le provocaba una ominosa molestia. La Reina. Era un nombre que aparecía con frecuencia en las escrituras sagradas, y también la máxima existencia que los ángeles veneraban, sin embargo, Eru gracias a que había leído varios textos antiguos, sabía que no siempre había sido así. Aunque fue algo que ocurrió antes de su nacimiento, hasta hace unos trescientos años, «Dios» había sido el símbolo de adoración absoluta de los ángeles.

Pero en algún momento, el objeto de adoración había cambiado, ahora la encargada de ocupar el pilar de su veneración era «La Reina», y su existencia estaba consagrada incluso en las bendiciones. Sin embargo, al investigar más de cerca, se dio cuenta de que exista muy poca información sobre el ser al que llamaban “Reina”. No había registros claros de ella, absolutamente nada de ella estaba escrito en alguno de los libros antiguos que revisó. Eso significaba, que ella no era la única que desconocía esta información.

 ¿Quizás ninguno lo sabe? tal vez el resto de ángeles tampoco conozcan algo sobre la «Reina». Pero a pesar de ser una existencia tan vaga, aun así, todos la veneraban y reverenciaban.

 Pensándolo bien no es solo una historia extraña, es algo más retorcido y distorsionado.

Cuando Eru se dio cuenta de ello le resulto aterrador, además, aún quedaba otra frase que la molestaba.

En este pequeño jardín. Solo una es nuestra Reina

Llegado el final los súbditos lo sabrán.

En sus mil años de descanso,

Deseando buena fortuna, paz y ….. felicidad

 

Ciertamente, recordaba haber escuchado esas ominosas palabras en un sueño.  Los ojos rojos de Eru se entrecerraron ante la creciente duda en su cuerpo.

 —¿Quién es realmente la “Reina”...? .

 —Eh. Señorita Eru, he vuelto. —En ese momento, la puerta se abrió.

Antes de darse cuenta, Eve había aparecido, asomando su cabeza con cautela por la puerta mientras trataba de entrar a la habitación.

Eru se levantó apresuradamente de la cama, para comprobar el estado en que se encontraba Eve. Pero la angustia que la había estado atormentando la ultima hora rápidamente desapareció, su pecho se llenó de alivio al ver que la demonio no tenía ningún problema físico o mental. Además, a Eru le preocupaba si ella podría llegar sana y salva a su habitación, pero al parecer Eve recordaba perfectamente el camino de regreso desde la oficina de la jefa.

Soltando un pequeño suspiro, Eru le dio inmediatamente la bienvenida a Eve —¡Bienvenida! Pero... espera esta es mi habitación, ¿no es tu casa, ¿verdad? 

Nada más relajarse, se dio cuenta de ese pequeño detalle. ¿Por qué, que estoy tratando de decirle con «bienvenida»?  Eru no entendía por qué había dicho eso.

En respuesta a el comentario cortante de Eru, Eve suspiró inflando ligeramente sus mejillas, mientras agitaba sus alas con frustración. 

 —Bueno, es cierto, pero ¿eso importa? no se preocupe por asuntos tan triviales. 

 —¡No está bien! ¡Cómo no voy a preocuparme! 

 —Es más agradable decir «Estoy de vuelta» y «bienvenida», esas palabras no hacen más felices ¿no?

 —¿Oh…? para la Señorita Eru es diferente?   —preguntó Eve con tristeza.

Tsk Tsk. Eru chasqueo la lengua y pensó en ello durante unos segundos. Es cierto que sus palabras me tranquilizaron, pero tsk, tsk. A pesar de su aversión a aceptarlo solo pudo llegar a esa conclusión.  Eru asintió resignada y una vez más se dejó caer de espaldas sobre la cama.

 —Tienes razón.

 —Entonces... ¡Eh vuelto Señorita Eru!

 —Bienvenida... ¿Y bien qué te preguntó la jefa?

Eru llevaba un buen rato preocupada por eso. ¿Por qué la Jefa Serena quería hablar a solas con Eve? Tenía mucha curiosidad por saber que preguntas le había hecho Serena, después de todo, ¿Qué diablos esperaba conseguir de esta torpe e ingenua chica que a duras apenas se comporta como un demonio?

Eve inclino la cabeza en respuesta a la pregunta de Eru.

—Umm, me preguntó sobre muchas cosas que no entendí.

 —¿Qué significa eso?... Dame más detalles ¿Quieres?

 —Me pregunto sobre mi padre, y mi madre…. pero en realidad no recuerdo mucho esos días, así que no pude responder a la mayoría de sus preguntas. —Eve sonrió con tristeza.

Con esa expresión en su rostro, Eru pudo ver un sentimiento que iba más allá de la tristeza. Los ojos de la demonio mostraban la profunda soledad que debió haber sufrido durante años, y cómo finalmente esta soledad se había convertido en resignación. Eve entrecerró sus ojos del color de las amatistas, como si tratara de buscar en sus propios y vagos recuerdos.

 —Solo recuerdo lo amable que era mi madre, y una promesa sobre un vestido…. Gracias al incidente de hoy, ella también confirmo que soy leal a la policía angelical y que no estaba mintiendo, por eso la jefa solo me dijo «Es suficiente ya no tienes nada que ver con esto» y me dejo ir.

 —Así que, el que «Ya no tengas nada que ver» no significa que estés libre, sino que te dejo «Fuera del caso» ¿No?   —Eru murmuro en voz baja.

Entonces esa debe ser la razón. Significa que la Jefa Serena tenía alguna sospecha o expectativa puesta sobre Eve, o más bien sobre sus padres, pero Eve no recuerda nada sobre ellos. Pero… ¿eh?

 —En serio, ¿qué pasa contigo? ¡No sabes leer el ambiente!   —El ceño de Eru se frunció aún más.

 —Buena, bue... buenas noches.

 —¡Y encima, te metes en mi cama!

Eve cerró los ojos al instante en que su cuerpo toco la mullida cama, y se cubrió plácidamente con el suave edredón.

 Mientras tanto Eru estaba a punto de estallar enfurecida al ver, la manera tan descarada en la que Eve había invadido una vez más su cama. Esta noche Eru tenía definitivamente la intención de hacer que la demonio durmiera en el sofá. Por la fuerza si es necesario.

Sin embargo, mientras frotaba su mejilla contra la esponjosa almohada llena de plumas de ganso cuidadosamente seleccionadas, Eve murmuró medio dormida.  —La cama es tan grande… no hay problema.

 —¡Es un gran problema! ¡Baja de aquí! 

 —Mmm está bien, me voy a bajar. —A regañadientes, a Eru no le quedo de otra que ceder.

 No se imaginaba a esa flácida demonio, que ahora dormía tan profundamente se moviera de la cama. Eru pensó en bajarse de la cama con la intención de irse ella misma a dormir al sofá, pero en ese momento, alguien le agarro de la muñeca.

¿Ahora qué le pasa?, se preguntó mientras se giraba una vez más para mirar a la responsable. Somnolienta y con su cuerpo cubierto por una manta, Eve susurró:

 —Vamos a dormir juntas.

 —¿Qué?  No, no... ¿es broma? Como podrían un ángel y un demonio dormir juntos.  Eso es inaudito. 

 —Las dos juntas... es más cálido.

Después de decir eso y aun sosteniendo con fuerza la delgada muñeca de Eru, Eve cerró los ojos por completo y se durmió plácidamente.

Eru agito irritada su brazo de un lado a otro, haciendo tintinear las esposas que aún permanecían prensadas en la muñeca izquierda de Eve, pero sin importar cuánto lo intentara Eve no se despertó ni la soltó.

Sentándose en el borde de la cama y dirigiendo su mirada hacia la ventana, Eru suspiro. La densa oscuridad se filtraba a través de un pequeño espacio entre las cortinas, de repente, recordó las diferentes aberraciones monstruosas que había presenciado durante la noche. A los grotescos lagartos, asechando en la cabaña, la horrible y agónica muerte del hechicero, todas y cada una de estas cosas realmente desagradables cruzaron por su mente en un parpadeo.

Repentinamente, Eru sintió un escalofrió, al mismo tiempo, las palabras de Eve resonaron suavemente en sus oídos.

Las dos juntas... es más cálido.

 —Bueno, supongo que tiene razón.

Además, era irritante que ella, como dueña de la habitación, tuviera que ceder.

No creo que pueda ponerme mi pijama hoy, pero no importa. Eru asiento con la cabeza y se metió bajo el edredón de plumas junto a Eve. Luego le dio un pequeño pellizco a la nariz de la demonio, quien emitió un extraño «mui» en protesta. Eru se rio al ver eso y con una cálida sonrisa en su rostro cerro los ojos.  

Supongo que yo también estoy muy agotada de nuevo esta noche. Mirando hacia atrás, realmente fue un día muy agitado.

Lentamente su conciencia se fue hundiendo en las profundidades del sueño Antes de ser consumida por la cálida oscuridad de la noche.

Eru murmuró —Buenas noches, Eve.

No tuvo pesadillas esa noche, quizás porque sabía que alguien estaba durmiendo a su lado.

 

  *

 

 —Hoo, Hoo. ¿Tú debes ser la famosa Eve-chan? ¡Encantada de conocerte! Soy Luna y como puedes ver, soy una mujer bestia. Trabajo en la policía angelical…. especialmente bajo las órdenes de Eru-san. 

 —E-encantada de conocerte... Ah, umm...

 —¿Qué pasa?

 —¿Puedo acariciar tu esponjosa cola?

 —Por supuesto, estaré encantada de que lo hagas.

 —Ah, ah…. Que esponjosa tan suavecita, jeje.

 —¿Qué están haciendo ustedes dos?

 

 

La peculiar escena entre la demonio, y la bestia se desarrollaba frente a la majestuosa estatua de la Reina, en medio de la entrada de la sede de la policía angelical, bajo el cielo azul a plena hora de la mañana

Pero a pesar de estar presenciando este acto inmoral, Eru no hizo nada para detenerlas

 —Huele a sol

Eve enterró su rostro con una sonrisa embelesada en la hermosa y esponjosa cola de Luna, Inhalando el dulce aroma del limpio pelaje que rosaba su nariz. Eve parecía verdaderamente feliz y aunque Luna se sonrojo ante sus palabras, tampoco se mostró reacia a la situación, de hecho, parecía estarlo disfrutando.

Los ángeles policía que pasaban por el lugar, miraban la inusual interacción entre la demonio y la mujer bestia como si estuvieran viendo basura, sin embargo para ella esa escena por sí solo simbolizaba en cierto sentido la paz. Aunque Eru pensó que estaría bien dejarlas seguir con su juego, pronto volvió al motivo principal de su encuentro.

 —Como pueden estar tan tranquilas, para mí la tensión está aumentando… después de todo, El hechicero está muerto, y los residuos de su magia se desvanecerán para mañana. En ese momento, será imposible rastrearlo, eso significa que debemos seguir su rastro hoy mismo.

 —¡No te preocupes! ¡Cuenta conmigo para eso, Eru-san! —Con un brusco chasquido de sus botas, Luna le dirigió un firme saludo. Eru asintió complacida.

Como siempre Luna es realmente confiable

Eru abrió la pequeña caja que la Jefa Serena le entrego, en su interior había una pieza de metal con un extraño glifo, tenía una textura similar a la resina, e intrincados grabados entrelazados de lo que parecían ser serpientes, arañas y enredaderas. Solo con darle un vistazo, Eru sintió como el medallón emanaba una, siniestra y ominosa aura maligna. Al verlo, Eve soltó la cola de Luna y preguntó.

 —Eso es….

 —¿No te expliqué antes?  Encontraron este trozo de metal en la túnica del asesino, y con la nauseabunda maldición que tiene grabada, si alguno de sus cómplices estuvo en contacto con ella, mientras lo llevaba encima, entonces debió haber dejado un rastro de esencia mágica sobre su compañero. Eso es lo que necesitamos seguir.

 —Y ahí es donde Luna entra en acción.  —Guiñando uno de sus ojos dorados, Luna levanto con orgullo sus orejas de bestia.

 —¿Puedes hacer eso? —Eve le pregunto sorprendida, con sus ojos amatistas abierto de par en par.

 —Sí, tengo un olfato muy sensible a la magia, es una habilidad especial por así decirlo, es por esa razón que se me permite trabajar en la sede principal de la policía angelical, en lugar de servir en la cocina o limpiando en alguna sucursal.  —Respondió Luna, mientras balanceaba suavemente su cola.

Eru asintió levemente

Por eso, Luna era la única mujer bestia a la que se permitía residir permanentemente en la sede central, y debido a eso también fue objeto de intimidaciones y maltrato constantes por parte de los demás ángeles policía. Incluso uno de ellos trato de cortarle las orejas de bestia por diversión.

Sin embargo, antes de que aquel ángel pudiese cortarle las orejas, Eru lo evito tomando una medida drástica. Ella pateo el pulcro y hermoso rostro que se ajustaba a la perfección con la imagen de un ángel, y continúo aplastando la cara de aquel ángel contra la suela de su bota una vez que este cayó al suelo.

Después de ese alboroto y la hemorragia nasal resultante. Luna le dijo seriamente; —Eres idéntica a los ángeles de los que oía hablar en las historias. —Eru simplemente sonrió y respondió con ironía. —Por supuesto los ángeles son ángeles. —Ese fue el momento, donde la amistad de las dos comenzó.

 —Bien, entonces, ¡hare mi mejor esfuerzo!

Mientras Eru recordaba esa escena tan nostálgica, Luna estiro su cuerpo y tomo respetuosamente la caja, oliendo detenidamente la pieza de metal. Al instante, nada más olerla, Luna arrugo la cara, apartando inmediatamente la pieza de metal de su nariz, como si fuera un calcetín apestoso.

 —¡Ugg!, ¡qué olor tan horrible! Es como si hubiesen mesclado sangre con grasa, la mezclaran con barro y luego dejaran que se pudriera. Ah, pero como es tan único, es fácil de distinguir... una vez más... ¡argh!

 —¿Has encontrado algo?

 —Sniff, sniff Hmm... ¡por aquí, síganme!  —Eru y Eve se apresuraron a seguir a Luna que había comenzado a correr concentrando toda su atención al fétido olor.

A mitad del camino.

Eru juzgando que el área de búsqueda podría ser más amplia de lo esperado, decido alquilar un carruaje autónomo que permitiera al cliente ajustar su velocidad. Aunque ese tipo de carruajes eran un vehículo de lujo que costaban cinco boletos, ahora no le quedaba otra opción.

Necesitaban ajustar su velocidad de acuerdo a la frecuencia con la que Luna olfateaba los restos de la maldición en el aire. Usando la palanca de cambios para ajustar la velocidad, Eru y su grupo continuaron su búsqueda por varios lugares, a veces recorriendo lentamente el lugar y en otros simplemente pasaron a toda velocidad. Primero llegaron a los barrios marginales humanos, pero se resignaron al pensar que no encontrarían nada de valor allí, luego, después de almorzar y reagruparse, optaron por seguir un tenue rastro de olor que parecía haberse desplazado. Y luego...

 —Es broma no...

 —Es aquí. —Eru abrió los ojos sorprendida, Luna se rascó la mejilla incomoda y Eve ladeo la cabeza cofundada.

Los murciélagos revolotearon sobre sus cabezas, mientras la luz roja de los cristales del gran rosetón brillaba intensamente frente a ellas. El lugar al que las tres habían llegado no era otro que las puertas de la mansión de Noah

 

  *

 

 —Quédense aquí, no se muevan sin pensar, es peligroso. —Ante la advertencia de Eru. Luna, que conocía las circunstancias, le deseó buena suerte con una reverencia. Eve por otro lado, solo ladeo la cabeza aún más confundida. 

Al ver esto Luna comenzó a explicarle a la demonio todo sobre la vampiresa dueña de la mansión. Para Eve, un tercero que no sabía nada, escuchar toda la historia acerca de la relación entre de la Princesa Vampiro y Eru sonaba como algo completamente absurdo. Después de todo, para ella era ilógico que alguien a quien consideraba una conocida la atacara en cada ocasión que la visitaba.

Al momento en que Eru cruzo la entrada de la mansión, todo su cuerpo entro en estado de alerta, preparándose para enfrentarse a las lanzas y dagas que pronto vendrían volando a su cabeza mientras sus sentidos se agudizaban atentos al menor cambio en su entorno.

Pero luego de una larga espera cada vez más impaciente por recibir el ataque del día, para su sorpresa, este nunca llego. Eru no pudo evitar fruncir el ceño ante la inusual situación.  Esta fue la primera vez en donde no recibía ninguno de los habituales ataques de las sirvientas de la vampiresa.

 —Um... ¿eh? 

 —Adiós, nuestro «Ancestro», que tenga un buen día. —Dos voces una tan dulce como una flor y otra tan fría como el hielo, resonaron en el aire.

Antes de darse cuenta, Noah inesperadamente había salido de la mansión, flanqueada por sus dos sirvientas gemelas, y para sorpresa del ángel, la vampiresa no cargaba a Hatsune con ella, pero la vista por sí sola de esas tres juntas, alineadas con tal gracia frente a la entrada, era tan hermosa como una pintura.

Acompañada de sus dos criadas la vampiresa con una elegancia digna de una princesa, agito su mano despidiendo a su visita girando su sombrilla, mientras Cian y Ethyl, realizaban una impecable reverencia tan perfecta como se esperaría de una sirvienta.

Bajo la atenta mirada de las tres y como si la presencia de un ángel de elite como Eru, no existiera en su campo de visión, el lujoso carruaje autónomo, decorado en tonos plateados y negros se puso en marcha

Una vez que el majestuoso carruaje se alejó, Noah con una dulce y gentil sonrisa en sus labios, finalmente noto la existencia de Eru.

 —Oh Eru. Justo ahora Noah, tenía un invitado

 —El «Ancestro»… El origen y la cúspide de los vampiros. 

 —Oh, correcto...…. Como siempre estás bien informada.

 —¿Eso importa? ¿Por qué se molestaría en venir aquí por su propia voluntad? ¿Eso siguiera es posible? 

Los vampiros eran una raza de inmortales. Y entre ellos, el que más tiempo llevaba con vida, aquel que representaba el origen de todos ellos, era el «Ancestro». Un simple vampiro de clase baja ni siquiera podría soñar con vislumbrar la sombra de ese «Ancestro», el solo hecho de que tal existencia se dignase a visitar en persona a Noah, era una anomalía. Para Eru incluso, era aterrador, sin embargo, Noah ladeo la cabeza con indiferencia, como si tal evento no fuera algo por lo que ella debiera preocuparse particularmente

 —Es inevitable que él se presente aquí, ¿sino de que otra forma celebraríamos nuestras fiestas de té?

 —¿Té? Sé que eres una princesa de alto rango, pero... ¿quién eres realmente? —Eru entrecerró los ojos, era inevitable que tuviera sus dudas.

Aunque su rango de ángel de élite le había permitido interactuar con la misteriosa vampiresa durante mucho tiempo, en realidad todo lo que Eru sabia sobre Noah, era que cierto día la princesa vampiro había construido repentinamente una mansión en las montañas y en menos de una semana todos los vampiros de bajo rango de los alrededores ya estaban bajo su control, como si tal acto de subyugación fuera de lo más natural en el mundo. Y desde entonces hasta hoy, la verdadera identidad de la princesa vampiro conocida como Noah, seguía siendo un completo misterio.

Noah solo observo a Eru sin inmutarse ante su férrea mirada, y con una sonrisa gentil, le dio una respuesta a su pregunta.

—Quien sabe, Noah es Noah.

—Tu…. siempre te gusta jugar así.

—¡AAAAAAAAAAAAAH!

Ambas se giraron desconcertadas ante el repentino grito a sus espaldas. En el instante sus miradas buscaron a la responsable, vieron como las orejas y cola de la bestia se erizaban, mientras que el brazo de Luna temblaba señalando a lo lejos el lujoso y elegante carruaje automático donde yacía el «Ancestro»

—¿Qué pasa, Luna?

—El olor… ¡El rastro del dueño de ese olor esta justo encima del techo del carruaje!

—¿Qué dijiste? —El rostro de Eru palideció.

En ese carruaje, el individuo dentro de él no era un ser cualquiera que podría ser ignorado y tomado a la ligera, era el mismísimo «Ancestro». Que el objetivo de la intensa búsqueda de los ángeles policía lograse atacar o siquiera causarle algún daño a la cúspide de los vampiros, era el peor escenario imaginable para Eru.

Aunque la relación entre los Ángeles y los Vampiros podría considerase una alianza, sin embargo, si la imprudencia de alguno de los miembros de ambas razas afectaba a la otra, debido a esa misma alianza, esos actos fácilmente podrían convertirse en una crisis entre las razas. Si bien los vampiros eran relativamente indiferentes al equilibrio de poder, y tal vez no reaccionarían con violencia ante el descuido de un ángel. Si el responsable de atacar a su «Ancestro» fuese un demonio, los vampiros no dudarían en perseguirlos sin piedad con tal de conseguir venganza. Un fuerte dolor de cabeza asalto a Eru, solo de pensar en los problemas que esto podría ocasionar.

Eru sentía que sus nervios estaban a nada de estallar, sin embargo, Noah detrás le hizo un breve comentario con una calma nada acorde a la gravedad de la situación.

—No es para alarmarse ¿no? Nuestro “Ancestro» es un ser poderoso, así que definitivamente estará bien.

—¡Aun si lo es, voy a ir!

—Oh, ¿De verdad? Noah te desea suerte.

La pálida mano de Noah se movió ligeramente, y las dos sirvientas alineadas a su lado también se inclinaron elegantemente ante Eru. Noah no mostro ningún interés en detenerla, pero tampoco parecía dispuesta a brindarle su ayuda. Eru quedo atónita por unos segundos, antes de chasquear la lengua, y correr de regreso por el canido del que había venido.

—¡De prisa! ¡De prisa!

Fuera del carruaje automático Luna le gritaba a Eru, apurándola para que se subiera, por su parte, Eve que se había quedado dentro ladeo la cabeza desconcertada con la situación. Una vez dentro Eru se sentó al lado de la demonio, justo en el asiento del conductor, y luego ajusto la palanca de velocidades al máximo.

—¡Máxima Velocidad!

—¡Noooooooooooooo! —Eve grito debido a la repentina aceleración, y Eru con su cabello blanco balanceándose en el aire e ignorando los sollozos a su lado se inclinó hacia adelante.

Concentrada en el carruaje del «Ancestro» como si fuese un toro de lida en plena corrida, Eru giro las ruedas de su carruaje automático con una fuerza tremenda, tanta que las ruedas chirriaron con fuerza. Manteniendo su mirada fija en el techo del carruaje frene a ella.

—¡Una túnica negra……! ¡Lo encontré! ¡Es un cómplice del tipo de ayer! —Grito con fuerza.

En su euforia por atrapar al criminal, Eru no se percató de que había dejado a Luna atrás.

 

  *

 

—¡No te dejaré escapar!

Por alguna razón, a pesar de tener un perseguidor detrás, el carruaje del «Ancestro» no trato de aumentar su velocidad para escapar, lo que permitió que el carruaje automático de Eru lo alcanzara con relativa facilidad.

De hecho, más que alcanzarlo casi lo rebasa, así que Eru tiró de la palanca de velocidades, frenando bruscamente las ruedas, provocando que los ejes del carruaje chirriasen y quedarán a nada de quebrarse ante la peligrosa maniobra.

—Hiiiiiiiiiii. —Eve emitió un breve ve quejido, que más que un grito, parecía un gemido.

—¡Aguántate! ¡Y no te muerdas la lengua! —Reprendiéndola con severidad, Eru también se dio cuenta que tenía que tener cuidado ella misma.

El carruaje no paraba de vibrar violentamente, y sus ejes parecían estar a punto de romperse. Al fin y aunque era un carruaje de alta calidad, este seguía siendo un producto alquilado. Si Eru continuaba forzándolo no solo podría terminar estropeándolo, también podría acabar en un feo accidente, sin embargo, en este momento ella no veía más opciones sino arriesgarse.

—¡Lo atrapare, lo atrapare, no lo dejare escapar!

Eru redujo la velocidad de su carruaje, y alineo la cabina del conductor con la cabina donde se hallaba el «Ancestro»

Levantándose de su asiento, Eru extendió su brazo hacia el carruaje, y aun cuando era una emergencia, se aseguró de golpear el cristal negro con la fuerza suficiente para no ser descortés. En ese momento, y con la mitad de su cuerpo fuera, el carruaje en el que estaba chocó con una roca haciendo que el cuerpo de Eru perdiera su débil equilibrio y casi cayera fuera del carruaje. Sin embargo, Eve logro sujetarla antes que todo su cuerpo saliera, pero Eru no tenía el tiempo para agradecerle, y mantuvo su mirada fija en la ventana.

Con una lentitud exasperante la ventana finalmente se abrió y un vampiro con una máscara noble asomo la cabeza desde su interior. Incluso solo ver sus labios. Eru se dio cuenta de que la belleza del «Ancestro» trascendía su género… una belleza que congelaba el alma, una tan hermosa que aterraba con su presencia.

Emitiendo una presión majestuosa, digna de un noble entre noble, el «Ancestro» le hizo una pregunta a Eru, con una voz tan suave que le helaba la sangre.

—¿Qué deseas, hija de ángel? ¿Hacer un espectáculo, acrobacias, malabares o bufonadas? Si es eso a lo que vienes, hazlo en otro lugar, no soy de lanzar plata o cobre, ni de los que aplauden o tiran vítores.

—¡No, no se trata de eso!, hay un intruso sobre el carruaje de su excelencia el «Ancestro» por eso, ¡Le ruego detenga el carruaje de inmediato!

—Oh, ¿te refieres a esa pequeña mosca? Lleva buen tiempo zumbando y pegándose detrás de mí.

—¡Usted ya lo sabía!

—Aplastar insectos es fácil con un chasquido de mis dedos, pero su sangre mezclada con esa magia sucia es bastante repulsiva. Aunque ese insecto me ha estado asechando un buen tiempo, pensé que podría ignorarlo hasta que decidiera picarme. —El «Ancestro» continuo su soliloquio sin inmutarse.

Eru lucho por contener el hirviente impulso de quejarse ante su pasividad, esta desconexión con el mundo, era de lo más molesto y problemático de las razas superiores, su desapego era tan extremo, que ni siquiera miraban a las criaturas inferiores como nada menos que insectos. Esto era especialmente remarcado en los vampiros solitarios, que no mostraban ningún interés en las otras razas. Sin embargo, Eru quería gritarle a ese anciano que se ocupara de su propia situación cuanto antes.

Antes de que los estribos de Eru estallasen por completo, el «Ancestro» soltó un murmullo pensativo.

—Hmm… Ah ya lo esperaba, relacionarse con las otras razas siempre es problemático, bueno ha sido así desde la antigüedad…. Pero pensándolo bien el solo moverme por el suelo pude ser una molestia en sí mismo.

—Ah …. ¿Disculpe?

—Oh cierto, gracias por encargarte del insecto, dejo el resto en tus manos, hija de ángel.

Con un chasquido de sus dedos el cuerpo del «Ancestro» fue envuelto por una bruma de oscuridad, y desapareció sin dejar rastro.

¿Uso Magia de alto nivel o solo se hizo invisible?

Eru estaba sin palabras ante lo que acaba de presenciar, pero en cualquier caso, el «Ancestro» ya no se encontraba dentro del carruaje, y sin él, no había necesidad de preocuparse por su seguridad o la del vehículo.

Pero incluso sin él, ¿es realmente apropiado que haga esto?

—¡Agg!... ¡Esos tipos de alto rango siempre son tan irritantes!

—Se-Señorita Eru, y ahora ¿qué va a hacer? —Acercándose nerviosamente a su lado Eve le hizo esa pregunta.

Tratando de mantener la calma tanto como fuera posible, Eru busco idear un plan rápidamente. Afortunadamente ambos son carruajes automáticos, y si mantenemos la velocidad, quizás podríamos abordar el carruaje del «Ancestro» y capturar al enemigo…. Pero justo cuando Eru estaba palmeando esto.

—¿Eh?

—¡Ahh!

El carruaje autónomo del «Ancestro» de repente aumento su velocidad, y las ruedas comenzaron a girar con ferocidad, sospechando quien podría ser el responsable Eru miro hacia la cabina del conductor del carruaje del «Ancestro» y como esperaba, el hombre de la túnica negra que antes estaba sobre el techo ahora se había movido a la cabina sin que ninguna de las dos se diera cuenta, y estaba tirando de la palanca de velocidades con todas sus fuerzas. Eru no estaba sorprendida, con su objetivo el «Ancestro» fuera del alcance, el sospechoso ya no tenía motivos para esconderse, así que probablemente ahora trataría de escapar. Una acción tan cobarde a los ojos de Eru, era lo mismo que ser menospreciada por un criminal. Tomando la palanca de su propio carruaje, Eru la empujó con todas sus fuerzas hacia adelante.

—¡Tú, de mí no escaparas!

—¡Hiiiiaaaaaaaaah!

Con el rugido de Eru, y el gemido de Eve resonando al animoso, la persecución de carruajes autónomos había comenzado.

 

  *

Griiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

Las ruedas de su carruaje chirriaron, mientras dejaba una estela de chipas detrás de si luego de tomar una curva cerrada. A medida que su persecución continuaba, los crujidos y tambaleos del carruaje de Eru no hacían más que aumentar.

Su carruaje probablemente estaba en la fina línea de lo funcional y la destrucción. Eru solo podía rezar para que su carruaje resistiese un poco más, después de todo, el carruaje del «Ancestro» no solo era más rápido también era increíblemente robusto, y claramente ella no tenía planeado dejarlo escapar.

Sin darle tiempo al carruaje descansar, Eru lo volvió a hacer girar bruscamente en la siguiente curva, y la violenta vibración resultante recorrido todo su cuerpo como una descarga eléctrica.

—¡Kyaaaaaa! —Eve grito aterrorizada mientras su cuerpo era lanzado hacia atrás. Al ver esto, Eru la agarró de la nuca como si fuera un gato, antes de que la demonio saliera volando fuera del carruaje, mientras que con su mano libre invoco una pistola y comenzó a dispar hacia la cabina del conductor del carruaje del «Ancestro», sin embargo, la inestabilidad de su propio carro le hacía imposible acertar.

—A… Ahhh… Ahh.. Ah.

Mientras tanto, el encapuchado frente a ellas, juntó sus manos y comenzó un oscuro cantico que a pesar del intenso ruido a su alrededor llegó a sus oídos.

Lentamente una siniestra bola de fuego negra se formó en la palma de su mano y la arrojo hacia ellas, sin embargo, al igual que su carruaje, el del «Ancestro» también estaba sufriendo por mantenerse estable, por lo que, la bola de fuego no fue capaz de alcanzarlas.

Aun si no las había alcanzado, la bola de fuego si logro rozar el carruaje, y pronto escucharon una explosión seguida de un crujido desagradable; parte del débil techo de tela había comenzado arder, Eru con sus ojos abiertos de par en par, no pudo evitar gritar.

—¡Me estas jodiendo!

—¿Q, qu, qué, qué vamos a hacer, señorita Eru?

A pesar de seguir en movimiento, el fuego mágico no parecía verse afectado por el viento, y lentamente continúo extendiéndose por todo el techo, en poco tiempo Eru y Eve también sintieron el intenso calor de las llamas acompañadas por un ruido crepitante.

A este ritmo no podremos alcanzarlo, la única opción que nos queda seria eliminarlo pero…..

Pero sin importar cuanto continuara disparando, Eru no lograba acertar ni un solo tiro, podría usar el mortero, sin embargo, dispararlo le tomaría demasiado tiempo, y para Eru la escopeta no era una opción viable, de llegar a dispararla ella no sabía si su cuerpo sería capaz de resistir el retroceso en su actual posición tan inestable. Sin embargo, Eru no tenía tiempo para preocuparse por sí misma, no era la primera vez que ella tomaba una decisión arriesgada, y siempre había logrado superar cada una de esas peligrosas situaciones ella sola.

Justo en ese momento, Eve agarró con fuerza la mano de Eru y gritó con todas sus fuerzas

—¡Señorita Eluru! yo…

—¿Qué pasa? Estoy ocupada...

—¿¡Hay algo que yo pueda hacer?!

Eru se giró hacia ella sorprendida. Casi como si un rayo la hubiese golpeado con fuerza, Ha. Como pude haberlo olvidado

Ella no estaba sola, ciertamente su compañera era un demonio, pero tenerla a ella se sentía muy diferente a cuando trabajaba con otros ángeles, con sus propios y poco confiables compañeros de policía y congéneres, por primera vez Eru no estaría luchando sola.

Finalmente, tengo una compañera.

Pensando en eso, los ojos de Eru brillaron con determinación, aquellas cosas que nunca podría haber logrado sola, ahora serían posibles si trabajaban juntas.

—¡Eve!

—¡Sii! —Los ojos de Eve se abrieron en par, al escuchar a Eru pidiéndole su ayuda, luego de asentir varias veces al oír su plan, la demonio fijo su mirada en el carruaje enemigo.

Eru no pudo evitar sentirse confiada al mirar el perfil de Eve, ella sabía que Eve sería capaz de lograrlo, y lo único que Eru tenía que hacer era creer en ella. Aprovechando su momento de descuido, el hechicero de túnica negra trato de lanzar otro hechizo contra ella, sin embargo, Eve grito su propio encantamiento para contrarrestarlo.

—¡«Unus, Duo, Tria»!

Pronto, tres bestias aparecieron frente al carruaje del «Ancestro».

—¡Agggg! —El hechicero soltó un grito ininteligible.

Pero con la velocidad que llevaba el carruaje se le haría imposible detenerse a tiempo para esquivarlas a las invocaciones, y un segundo después el carruaje autónomo del «Ancestro» chocó de lleno contra las bestias, ni «Unus» el perro negro, ni «Duo» el lobo de pelo largo tuvieron problemas para esquivarlo, más para el gigantesco perro «Tria» esquivar el carruaje fue una historia diferente.

Un fuerte estruendo resonó cuando el carruaje golpeó contra el robusto torso de la bestia., los restos maltrechos del carruaje del «Ancestro» se deslizaron hacia un lado, y el hombre de túnica negra salió volando del asiento del cochero hacia el camino. Pero justo antes de que la cabeza del hechicero golpear el suelo, Eru extendió su brazo hasta el límite atrapando su cuerpo en pleno movimiento.

—¡Aguanta!

Lo hizo en el último momento, pero de alguna manera Eru había logrado atrapar el cuerpo, mientras Eve la sostenía de la mitad de su cuerpo para evitar que ella también callera. Balanceándose debido a la inestabilidad del carruaje, Eru arrastro el cuerpo del hechicero al asiento del cochero

Luego de estar derrapando por un rato, el carruaje del «Ancestro» finalmente se volcó de un lado, y las ruedas decoradas en plata chirriaron una última vez antes de salir volando de sus ejes. Con esto el hechicero ya no tendría una forma de escapar. Su operación había tenido éxito, al ver lo bien que se acabó desarrollando todo, Eru sujetando al hombre de la túnica negra asintió con satisfacción mientras Eve reducía lentamente la velocidad del carruaje. Lentamente las ruedas rotas comenzaron a detenerse, y Eru sin perder tiempo, esposó rápidamente al hechicero de túnica negra.

—Haa, esta vez finalmente logramos atraparlo.

—Yaayyy, yaaa ¡Lo hicimos!

—Todo gracias a ti, Eve, gracias.

—N-no, no, je, je, no tiene que agradecerme por eso.

Eve sonrió radiante de felicidad mientras sus mejillas se sonrosaban de la vergüenza, viendo la suave expresión en su rostro, Eru comenzó a acariciar la cabeza de Eve con fuerza, haciendo que la demonio ronronease como un gato, Eru no pudo evitar sonreír aliviada ante la tranquilad que sentía en este momento, pero inmediatamente el ángel reprimió esa alegría, y eliminando toda la calidez que mostraban sus ojos se volvió hacia el hechicero que acababan de capturar.

Bajándose del carruaje en llamas, las dos arrastraron al hechicero fuera del asiento del cochero, y manteniendo una distancia segura del carruaje consumiéndose por el fuego, Eru empezó a interrogar al encapuchado de negro.

—¿Cuál es su objetivo? ¡Por que atacar ángeles y demonio? ¿Por qué trataron de asesinar al «Ancestro»? ¿Para qué necesitan tantos sacrificios humanos? ¡Vamos responde!

El mundo.

—¿Qué?

Eru entrecerró los ojos, de pronto la túnica negra del hombre se sacudió, y el hechicero giro su cabeza hacia ella. Bajo la capucha, un joven delgado uno inesperadamente joven, con una sonrisa burlona que revelaba sus dientes amarillentos y una expresión retorcida en su rostro le dijo.

—¿Conoces la verdad sobre este mundo?

Sus palabras llenas de una confianza inquebrantable perforaron sus iodos, como si aquel hombre conociera una verdad que ella desconocía. En ese momento, sin saber por qué, a Eru le vinieron a la mente las palabras que había escuchado en su sueño.

En este pequeño jardín.

Una sola es nuestra Reina.

Llegado el final los súbditos lo sabrán.

En sus mil años de descanso, Deseando buena fortuna, paz y felicidad.

—¿...Qué estás diciendo?

—¡Señorita Eru, cuidado!

Eru no tuvo tiempo para reaccionar al grito de Eve, ni siquiera tuvo un segundo para preguntar que estaba sucediendo. Su atención se había quedado completamente absorbida casi como si fuera consumida por las funestas palabras de ese hombre.

Sin que ella se diera cuenta, la frente del hombre había comenzado retorcerse, lentamente su piel se rasgó, abriendo un agujero similar a un ano, y algo sucio como la sangre, sesos o excremento salió repentinamente de allí.

—Kikikikikiki. —Esa cosa similar a un asqueroso gusano gordo chilló. Ese gusano repulsivo era un familiar, uno cargado con pólvora y aceite en su vientre, pero lo más repulsivo de tal adefesio, era que esa cosa, de hecho, parecía estar sonriendo. Rápidamente el repúgnate cuerpo del gusano se ensanchó, e infló más y más..

—¡……..!

—¿Ahh?

Tomando a Eru entre sus brazos, Eve salto hacia un lado, batiendo sus alas para extender la distancia del salto.

¡BOOOOOOOM!

Un instante después, el cuerpo del joven rodeado por el gusano explotó, con un estruendo ensordecedor que sacudió sus tímpanos. Eru chasqueó la lengua para expresar una emoción que las palabras no podían enunciar.

Tsk. Debió haberlo preparado para el momento en que fuera capturado. Pero ¿asumir la muerte con tal facilidad?, la idea de un suicido a ese nivel es demasiado antinatural.

Ese hombre, desde el comienzo no tenía ninguna intención de sobrevivir, maldición….

Sin embargo, aunque una parte de su abdomen había sido destrozada por la explosión, y su carne y sangre quemadas quedaron esparcidas por todas partes, el hombre aun respiraba.

—Ha, ha,…. Haaaaa— Una risa ronca resonó en el aire. Pronto, esos pesados carcajeos se convirtieron en giros de agonía, y aullidos ininteligibles, mientras lo que restaba del joven hechicero, era quemado vivo.

Incluso los restos de su carne esparcidos por el carruaje fueron consumidos por las llamas. El fuego negro era demasiado grande e intenso para ser extinguido. Los ojos rojos de Eru contemplaron con tristeza las llamas detrás de ella, Eve emitió un leve gemido.

—...Ah

—¿Eve?

Eru rápidamente se dio cuenta que algo andaba mal con su compañera demonio. Al ver la suave espalda de Eve, su respiración se cortó, varios fragmentos de metralla parecían haberla alcanzado debido a la explosión, y lentamente la sangre de su cuerpo empezó a fluir y manchar la piel de su compañera.


Related Creators