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CARNEADES—Tenshi Keisatsu Eru to Kiyowana Akuma/ Volumen 1—Acto 4

 

Acto 4: La compañera hace su gran aparición

 

Tuve un sueño, un sueño dulce y vago, un sueño que sabía que era un sueño. En ese lucido momento, palabras que aun desconocía llegaron a mis oídos.

 

En este pequeño jardín.

Una sola es nuestra Reina.

Llegado el final los súbditos lo sabrán.

En sus mil años de descanso, Deseando buena fortuna, paz y felicidad.

 

Frente a mí se encontraba una hermosa figura. No sabía si era humana, una bestia, un demonio, un vampiro o un ángel, ninguna de las cinco razas encajaba con su naturaleza. Esa figura era extremadamente sagrada, era algo o alguien que supera nuestra comprensión de la realidad.

Sin embargo, un pensamiento fugaz cruzo mi mente, uno que no podría ser verdad...

¿Qué tan absoluta es su soledad?

Pero incluso pensar eso podría ser un error, una calumnia, una falacia, una blasfemia, la existencia que tenía delante era tan ajena de las Cinco Razas.

Un ser tan sagrado, quizás no comprenda la soledad.

La increíble y hermosa «Ella» preguntó:

—¿Qué deseas?

—¿Qué anhelas?

Yo tengo un deseo, yo tengo un anhelo, yo tengo un sueño, pero...

—Por qué tengo que decírtelo

 

 

El sonido de su propia voz despertó a Eru, aintió que había tenido un sueño desagradable.

No sabría describir que le incomodaba ni si aquello era un sueño o una pesadilla, pero precisamente eso, la hacía sentir tan extraña y ominosa.

Sin embargo, Eru no recordaba nada de ese sueño, lo único persistente era una sensación única e incómoda que oprimía su pecho, similar al arrepentimiento de algo que «definitivamente no quería hacer».

—………

Eru sacudió la cabeza, tratando de calmar el intenso dolor que perforaba hasta su cien.

Ya que no puedo recordar, lo mejor será olvidar esta pesadilla lo antes posible, obsesionarse con eso es una pérdida de tiempo. Eru cambió su estado de ánimo y se preparó para volver a relajarse en la suave cama de su dormitorio en la sede de los Ángeles policías.

Pero no pudo relajarse.

Porque alguien la estaba abrazando con fuerza.

—¿Qué?

—Umm... umm...

La respuesta que recibió fue un adorable ronquido. Eru giró la cabeza con rigidez, ahora lo que menos quería aceptar era la realidad.

La demonio llorona de cabello liliáceo estaba durmiendo plácidamente a su lado.

La demonio la rodeaba con fuerza entre sus suaves y pálidos brazos, presionando la cabeza de Eru contra su pecho permitiéndole escuchar los tranquilos latidos de su corazón, además, debido a las prendas tan reveladoras de Eve, su esbelta cintura y sedosos muslos se aferraban contra ella sin oposición, creando una sensación que a Eru le resulto sumamente agradable.

No, no es así, ¿qué está pasando?

Eru lo comprendió de inmediato, Eve la había convertido en su peluche y se había quedado dormida.

—¡¿Quéééééééé?! Eru soltó un grito sin precedentes, asustando a las palomas que se dispersaron del techo en bandadas.

 

  *

 

—Mmm, todavía es temprano~

—¡Temprano tu abuela!

—¿EH? ¿Entonces ya es tarde?

—No, Aun es temprano Eh... ¡Ese no es el problema! ¡¿Por qué estás en mi cama?!

—Porque no tenía donde dormir...

—¡Ve a dormir a tu celda o al dormitorio de las bestias!

La cara de Eru estaba roja de ira, mientras gritaba encolerizada. Para ella era impensable que un orgulloso ángel durmiera con una sucia demonio, encima una criminal, debía negarlo rotundamente.

Sin embargo, Eve, frotándose los ojos somnolienta, respondió:

—Pero... no sé cómo llegar... —Eru se quedó sin palabras.

En ese preciso intente ella recordó, la persona que trajo a Eve a esta habitación no fue otra que ella misma. Eve, por supuesto, no estaba familiarizada con la estructura del cuartel general de la policía angelical, además, los ángeles de guardia nocturna patrullaban los pasillos (aunque principalmente pierdan su tiempo charlando), por lo que Eve no tendría forma de salir de la habitación de Eru. Sin duda, desesperada por buscar un lugar donde dormir, termino metiéndose en la cama de Eru.

Sin embargo...

—¡Entonces duerme en el sofá o en el suelo!

—El suelo y el sofá no son lugares para dormir.

Ante las eufóricas quejas de Eru, Eve refuto indignada. En si el tono en sus palabras no trasmitía insatisfacción por dormir en «ese tipo de lugar», en cambio expresaban que «hacerlo era incorrecto y no estaba bien». Era irónico que esta demonio, viviendo en un tugurio como los barrios marginales humanos, se mostrara tan inflexible con respecto a este tipo de normas extrañas.

Eru no pudo evitar alzar su cabeza al techo. (Tengo que calmarme. vamos piensa, ¿qué pasó ayer después de eso?)

Observando la excéntrica lámpara con forma de lirio, Eru comenzó a rebuscar en su memoria los eventos de la noche anterior.

{jode que referencia para decir que la novela es yuri XD}

 

  *

 

—¿Por qué? ¿Por qué tengo que trabajar con una demonio?

—La decisión ya ha sido tomada. Si te resistes, te degradarán.

—¿Có-cómo puede ser esto...?

La jefa de la policía angelical Sharena, no estaba dispuesta a escuchar razones, rechazando las protestas de Eru sin ofrecerle una explicación convincente.

Eru sintió como si una piedra le hubiera golpeado la cabeza, no le quedaba de otra que aceptar la situación. La jefa era realmente el ángel más cercano a ser un verdadero ángel, un ser arrogante que nunca dudaba de sus decisiones, imponiendo sus designios a sus inferiores, llegando para ello al extremo de la tiranía. Eru no quería ceder ante esa orden sumamente irracional, pero como subordinada de la organización, cargaba con el desafortunado destino de no poder desobedecer a sus superiores.

Finalmente, Eru articuló con resignación:

—Entiendo.

—Bien, eso es lo correcto. No dejes que «Eve la pluma ligera» se escape y asegúrate de aprovecharla bien, exprímela todo lo que puedas.

—... Me retiro.

Tras inclinarse ante la jefa Sharena en señal de respeto, Eru se dio la vuelta, al salir de la oficina del jefe, cerró la puerta con firmeza, luego, se aseguró de que no hubiera nadie más a en los alrededores, exceptuando a Eve que estaba junto a ella.

Su cabello blanco ondeo como una fina cinta de seda al moverse y Eru, sin fuerzas, dejo caer su cuerpo contra la pared. El duro golpe y la tristeza la hicieron temblar de inmediato.

Eve, sin saber qué estaba pasando exactamente, se preocupó al ver la inusual actitud de la altiva ángel y le pregunto

—Eh... señorita Eru, ¿se encuentra bien?

—¿Y tú?

—¿Yo?

—¿Estás de acuerdo con esto?

—¡No estoy de acuerdo!

La respuesta tajante e inesperada golpeó aún más su ego, no esperaba tal reacción de la estúpida demonio, y su dolor solo se intensificó. Eru quedo impactada al escuchar la rotunda negativa de Eve. Pensó: ¿Qué pasa con esta demonio cobarde pero bondadosa? ¿Acaso me odia tanto? Era algo que no lograba comprender.

Sin embargo, Eve continuó con su queja: —¡Ser engañada, arrojada a un celda, esposada y ahora obligada a formar equipo! ¡es demasiado!

—Tienes razón. Supongo que me concentré demasiado en lo último. Te quitaré las esposas. Pero no intentes escapar... ¿Eh? Hablando de eso, ¿qué pasa con la que llevas en la mano izquierda? No recuerdo habértela puesto.

—Me la pusieron cuando me capturaron antes, la dejé ahí y no le di importancia.

—Ah, la cerradura de esa es especial, bueno, no podemos hacer nada por ahora.

Con un chasquido de sus dedos, Eru liberó a Eve de las esposas que tenían sus brazos sometidos en su espalda. Libre de las ataduras de los aros plateados, Eve se masajeó sus delgadas muñecas, mientras, la esposa que colgaba de su muñeca izquierda tintineaba con cada movimiento.

Eru suspiró abatida por el agotamiento, su superior no le había dado instrucciones sobre lo que tendrían que hacer después, por lo que, en este punto, todo le daba igual. Luchando contra el dolor de la amarga decepción, Eru se tambaleó agotada hacia la salida.

Pero en ese momento, una voz débil como la de un pequeño animal llego desde atrás. Eve, con el corazón en pánico, le pregunto a Eru: —Señorita Eru, yo... aunque odio tener que trabajar con usted... pero si no me lo dice, no lo sabré... ¿qué debemos hacer ahora?

—Ya me dejaste claro que odias trabajar conmigo, si no tienes nada que hacer, no me molestes. ¿No tienes muchas opciones? Sería un problema que no estés a la vista, pero la puerta principal ya está cerrada, deberías volver a tu celda.

Eru ahuyentó a Eve con un gesto de la mano mientras Eve, como un cachorro, la miró con ojos llorosos.

A pesar de las palabras de Eru, La demonio la siguió, caminando detrás de ella, con la mirada llena de miedo hacia los demás ángeles que las observaban curiosos pero asqueados al verlas.

Eru considero que sería un poco cruel dejarla dormir sola en el duro suelo de la celda; si quería seguirla como una bestia, que lo hiciera. Desde la noche anterior, pasaron por tantas desgracias que era normal que se sintiera agotada, ni siquiera había cenado, la fatiga se había infiltrado hasta en la médula de sus huesos.

—Voy a dormir —, dijo Eru con voz lánguida y agotada.

Eru dirigió casi arrastrando sus pies a su dormitorio. Era probable que la mayoría de los demás ángeles ya estuvieran durmiendo, miró de reojo las puertas cerradas mientras caminaba por el frío y solitario pasillo, envidiaba a todos aquellos que justo ahora se encontraban durmiendo plácidamente en sus habitaciones,

Finalmente, luego de su ardua caminata, abrió la puerta de su habitación, ubicada al final del pasillo de los dormitorios de los ángeles, el amplio cuarto estaba amueblado con armarios de cedro empotrados, un elegante sofá de piel negra, cortinas de color blanco crema que adornaban un gran ventanal y una lámpara con forma de lirio. A diferencia de las habitaciones de los demás ángeles, la habitación de Eru no rebosaba de colores vibrantes ni una gran cantidad de cojines o peluches.

Eru se quitó las botas y se subió a la cama. Sin molestarse en cambiarse de ropa, se acurrucó bajo el edredón de plumas de ganso, seleccionado cuidadosamente, y cerró lentamente los ojos.

Justo antes de que su confianza la abandonara, Eru escucho la nerviosa voz de Eve

—¿Y yo dónde duermo...?

En el sofá, —respondió Eru con voz somnolienta.

Y así, la agotada ángel se sumergió en el mundo de los sueños. Tuvo un sueño que, a pesar de su dulzura, no dejo de ser una ominosa pesadilla.

 

  *

 

—¡Oye, claramente te dije que durmieras en el sofá!

—¡No puedo dormir fuera de la cama, es de mala educación!

—¿No es normal dormir en el sofá cuando vas a casa de un amigo?

—¡Esa pregunta demuestra que la señorita Eru no tiene experiencia en eso!

—Mmm... tienes razón.

—Además, ¡ni siquiera somos conocidas!

Eve infló las mejillas con evidente disgusto, Eru no podía contener su frustración, a pesar de haber luchado juntas y superado una crisis, la noche anterior. Era cierto que no se conocían bien, Pero eso no significaba que Eve pudiera meterse en su cama sin más.

 Eru, con los labios fruncidos, le preguntó: —Ah, ¿sí? pero, ¿está bien abrazar a un extraño y perturbar su sueño?

—No debí usarte como almohada…. Lo siento

—¿A eso le llamas una disculpa sincera?

—¡Pero dormías profundamente!

—¡Tuve una pesadilla!

Las dos discutían, como un perro y un gato sin llegar a ningún acuerdo.

Eru, exasperada con los brazos cruzados, examinó a Eve de arriba abajo, recordando la suave textura de su tersa piel contra su cuerpo. Es cierto, se sentía bastante bien, pero, ¿qué clase de persona se abraza tan fuerte a otra vestida de esa manera?

 Eru, con un tono de advertencia, se dirigió a Eve: —Y, además, no quiero ser abrazada por alguien tan desvergonzada como tú.

 —La señorita Eru no es diferente, ¡su cintura está completamente al descubierto!

—… Eso es porque a los ángeles nos gusta vestir ligero… ¡pero no es tan revelador, como tu tela de exhibicionista!

—¡Qué grosera! ¡Esta es la prenda formal de un demonio! Mamá dijo que los demonios deben usar este tipo de ropa y que debo comportarme como tal.

—¿Eh? ¿Qué diablos?

—¿Eh? —Eve abrió los ojos con sorpresa.

Eru ahora, sentada en la cama con las piernas cruzadas, ladeo la cabeza perpleja de todas las cosas que Eve le pudo haber dicho. Sin dudas, no se esperaba esa respuesta, En ese momento, pensó que lo mejor era no molestarla más, así que en cambio le dijo sin malicia alguna:

—Ah…. Gua, realmente te esfuerzas por encajar en la imagen típica de un demonio... pero debo decir que esa tela tuya tan escasa es bastante extraña incluso para un demonio.

—¡Ah, Ah, Ah! —Eva se quedó completamente rígida, como si se hubiera convertido en una estatua de piedra.

Al parecer la declaración de Eru, fue un golpe duro en su espíritu y cognición. Sus ojos liliáceos lentamente comenzaron a llenarse de lágrimas, casi como dos amatistas mojadas, sin embargo, Eve, sin ser consciente de su misteriosa belleza, arrugó su rostro de forma patética.

—¿Qué tiene de extraño?

—Uhm, bueno... Es cierto que entre la nobleza demoníaca hay quienes usan vestidos reveladores para simbolizar el terror y la decadencia del pecado, pero... en alguien tan desaliñada como tú, se ve realmente fuera de lugar…. ¿dime hace cuanto no te bañas?

—¡Mamá no me mentiría!

—Yo tampoco te estoy mintiendo.

Eru habló con total rotundidad, por su parte Eve la fulmino con la mirada, tratando de discernir si decía la verdad, pero al ver la seguridad en la mirada de Eru, fue consciente de que ella decía la verdad, y rompió a llorar de forma patética.

—¡Uff... uuuuh, uuuuuh!

—¡Deja de llorar maldición, me molestas! ¡Ahgg, esto es insoportable!

Eru bajo la cabeza abatida, hace nada que se despertó, pero ya se sentía cansada, sin embargo, así no se solucionaría nada. Ella tenía hambre, recordó que anoche ni siquiera tuvo tiempo de cenar, y seguramente Eve también estaba igual. Tal vez un desayuno les ayudaría a levantar un poco el ánimo.

Eru dirigió su mirada hacia la demonio que no paraba de llorar como niña desconsolada y le dijo: —¿Quieres comer? te prepararé una buena comida dominicana.

—¿En serio? ¿¡eres la mismísima Reina Demonio, señorita Eru!?

—A ver ……  entiendo que tu intención es similar a cuando los humanos comparan a alguien con la “Virgen María” por su bondad, pero... comparar a un ángel con un demonio es bastante irritante, ¿sabes?

—¡Ay, qué alegría!... Por fin voy a poder comer algo, llevo cuatro días sin probar bocado.

—Tu…… ¡escúchame bien!

Eve no respondió, ignorando por completo las quejas de Eru, junto sus manos y sus ojos brillaron con una luz de expectación. Para Eru era evidente que Eve estaba realmente hambrienta, no comer durante cuatro días debía ser terrible, pero ¿a dónde se fue a parar la expresión llorosa de hace un momento?

Al ver su actitud despreocupada, Eru no pudo evitar llevarse la mano a la frente.

—…… Olvídalo por ahora, pero recuerda que después de la puesta de sol tenemos que salir.

—¿Salir? ¿a dónde? preguntó Eve mientras se secaba las lágrimas.

Eru, al pensar en las dificultades que les aguardaban en el futuro, nuevamente bajo su cabeza. Estas eran las ordenes de su superior, no había nada que hacer.

Eru rigiéndose por el principio de nunca decir palabras derrotistas innecesarias, se cruzó de brazos y le dijo a Eve: —A realizar nuestro primer trabajo como compañeras.

 

  *

 

Eve se oponía rotundamente a formar equipo, y Eru tampoco lo deseaba, la sola idea le desagradaba, pero no les quedaba de otra que obedecer la orden de la jefe Sharena. Eru le dijo a Eve que, si prefería volver a su celda, era libre de hacerlo, Eve se calló de inmediato, pero no dejó de sollozar. Eru suspiró por tercera vez en el día, pensando que al final, para un niño hambriento, lo mejor era darle de comer, sin embargo, considero que seria cruel hacer que Eve comiera con los demás ángeles.

—Espérame aquí.

—¡Uuuuh, siempre tan mandona!

—Puedes dormir si quieres, pero no te muevas de aquí.

Dicho esto, Eru salió de los dormitorios y se dirigió al comedor para buscar comida para llevar.

Al abrir las puertas dobles del comedor de la sede de la policía, un canto de risas similar al trino de las aves la envolvió por completo. Susurros y chismes inundaron sus oídos, confirmando que el rumor de la alianza entre ángeles y demonios se había propagado como la pólvora.

Aunque el rostro de Eru se mostraba indiferente, su interior ardía de furia. Tratando de mantener su serenidad, se dirigió a la cocina ubicada en el fondo del comedor.

—Chef, ¿tiene un momento? me gustaría hablar con usted sobre un asunto.

—Ah, la Jefa Suprema Serena ya me lo mencionó, realmente debe ser una situación difícil para ti.

El ángel de mediana edad asintió despreocupadamente hacia Eru y le entrego una bolsa con dos sándwiches una para ella y el otro para la demonio llorona. 

Eru tomo la bolsa lista para irse de regreso a su dormitorio, pero al levantar la vista, se encontró con el grupo de cuatro cerdas reunidas en la puerta del comedor. Al ver las descaradas sonrisas burlonas en sus caras, Eru lo comprendió todo al instante.

Parece que la rapidez con la que se difundió el rumor se debe a la intervención de esa cerda con estrechos vínculos con los superiores.

—Increíble

—Un ángel y un demonio juntos.

—Qué repugnante.

—¿No les da vergüenza hasta el punto de querer morir?

Por más insultos que le lanzaran a Eru, le entraban por un oído y le salían por el otro, como si fueran insignificantes moscas.

Eru se dispuso a ignorarlas por completo y pasar de largo. En ese momento, la líder del grupo de ineptas le puso la zancadilla, su intención era evidente para ella, solo buscaba hacerla tropezar. Para Eru esa actitud tan mezquina por parte de esa cerda le parecido de lo más estúpida, ridícula e infantil.

Sin embargo, Eru no era tan tolerante como para pasar por alto semejante falta de respeto.

—¡Ahh!.

De un salto, pisó con fuerza el pie de la chica, que lanzó un agudo chillido de dolor.

Eru ignoro por completo su chillido y, tras aplastarle una vez más el pie con más fuerza, se giró hacia ella con una sonrisa radiante.

—Al menos no eres tan patética como la basura.

¡Luz!

—¡Buenos días, Eru-san...! ¡Ah, lo siento todos, les deseo un buen día! ¡Con permiso!

Luna, como de costumbre irrumpió en el comedor con la fuerza de un huracán, y, sin perder el tiempo como un vendaval, se escapó de la escena, sujetando a Eru entre sus brazos casi de manera nupcial. 

Luna cargando a Eru en sus brazos atravesó el largo pasillo que daba al comedor a toda velocidad, estuvo así durante un buen tiempo, hasta que finalmente se detuvo a recuperar el aliento

Cuando ambas recuperaron sus sentidos y miraron a su alrededor, se dieron cuenta de que habían llegado al patio central.

A su alrededor, grandes árboles frondosos y flores se mecían con la suave brisa, palomas blancas picoteaban las migas de pan que alguien había esparcido sobre el suelo de ladrillos con finos grabados. En medio de este paisaje tan relajante, Luna exhaló un suspiro de alivio por su fuga exitosa y luego se dirigió a Eru con una sonrisa radiante.

—¡Eru-san, me enteré de todo! ¡es una noticia fantástica!

—Qué sorpresa, hasta tú te burlas de mí.

—¡No, no es eso! ¡de verdad me alegro mucho por usted!

Las orejas y las manos de Luna se movían a toda velocidad mientras hablaba, Eru en cambio, sin comprender su entusiasmo, entrecerró los ojos. ¿ha ocurrido algo realmente bueno desde la noche anterior hasta hoy? Al recordar los eventos recientes, a ella solo le venían a la mente situaciones irritantes e irracionales.

Luna comenzó su explicación

—Verá, aunque, eres una persona muy amable Eru-san, no sabes cómo demostrarlo, además, eres demasiado estricta con tus compañeros incompetentes, ¿verdad? por eso... incluso cuando tratas con los más benevolentes, no has logrado integrarte con los demás ángeles policías.

—No te metas en mis asuntos, me han envenenado y puesto cristales en la comida. ¿quién querría ser amigo de esos cerdos holgazanes y viles como los cuervos? sería una pérdida de tiempo

—Aun así, me preocupo mucho por ti, después de todo, soy una bestia y no sé cuándo me echarán o me matarán solo por molestar a alguien... No estoy diciendo que vaya a pasar, solo digo que es posible, ¿no?

—¡Jamás permitiré que eso suceda! —Eru se llevó la mano al pecho y exclamó con voz firme.

Ella lo sabía, en realidad, la posición de los hombres bestia era muy baja, incluso los demonios los consideraban prácticamente mero ganado y era cierto que lo que decía Luna era un peligro constante para ella.

Sin embargo, Eru jamás permitiría que esta chica tan alegre y bondadosa se expusiera al peligro, si algún imbécil irracional recurría a la violencia, ella lo derribaría sin dudarlo, no obstante, al escuchar las sinceras palabras de Eru.

Luna solo esbozó una sonrisa intranquila, pero luego, con voz suave, continuó hablando.

—Por eso, me alegro mucho de que Eru-san haya hecho una nueva amiga

—¡No es mi amiga!

—Ya han formado un equipo, es una oportunidad única, así que traten de llevarse bien.

—¡Los ángeles y los demonios no pueden ser amigos!

Eru lo proclamo con una voz tan potente que ahuyento a las palomas en el patio central. Esta era una verdad irrefutable, algo imposible. Para Ella, la división entre ángeles y demonios era incuestionable. Los ángeles eran sagrados, los demonios eran malvados, y ambas naturalezas jamás podrían coexistir en armonía.

Sin embargo, Luna, con una expresión serena y tranquila, negó con la cabeza.

—No estoy de acuerdo, —dijo con una sonrisa tenue mientras las plumas blancas flotaban en el cielo azul.

Con una convicción inquebrantable, la joven bestia continuó.  —Eres estricta, sí, pero también eres amable, si la otra parte es una buena chica, incluso si es un demonio, puedes ser su amiga.

—Ya basta, me voy, tengo hambre.

—Ah, sí, tienes razón, lo siento por haberte quitado tanto tiempo. —Las orejas de Luna se inclinaron hacia abajo, abatidas.

Eru, sin mirar atrás, se alejó lentamente del patio central, mientras su largo cabello se balanceo, al darle la espalda.

Eru, empujada por la urgencia de regresar a su dormitorio, aceleró su paso mientras varios pensamientos inquietantes inundaban su mente. Si algo le llegara a suceder a Luna, ¿quién me quedaría? Un profundo miedo la atormentaba, y los ecos de la pesadilla resurgieron perturbando su cabeza.

¿Qué deseas?

¿Qué anhelas?

Yo tengo un deseo. Yo tengo un anhelo. Yo tengo un sueño. Pero...

—... Los ángeles y los demonios son demasiado...

Las palabras de Eru se ahogaron en su garganta, incapaces de completar la frase, negó con la cabeza con vehemencia, tratando de sacar todos esos pensamientos irracionales de su cabeza.

Después de tantos problemas Eru por fin regreso a su habitación, abrió la puerta de golpe y, por un breve instante, la invadió el hirviente deseo de arrojar la bolsa con los sándwiches directamente al interior, sin embargo, las palabras de Luna hicieron eco en su mente.

Decidida Eru contuvo su creciente ira, y opto por un saludo más adecuado, al regresar a casa.

—…... He vuelto

—Mafu, Mafu

La respuesta que recibió, no fue más que un conjunto de palabras incoherentes producto del sueño. Eve estaba profundamente dormida, acurrucada plácidamente sobre la almohada, emitiendo dulces ronquidos, mientras dejaba un rastro de saliva considerable en la almohada favorita de Eru.

Aunque Eru le permitió a Eve dormir en su cama, no recordaba darle el permiso para hacerlo tan libremente.  Enfurecida, Eru gritó con todas sus fuerzas.

—¡Es imposible que yo tenga una buena relación contigo!

—¿Eh, qué pasa? ¡¿es el fin del mundo?!

—¡¿Cómo va a ser el fin del mundo de repente, idiota?!

 


 


 

—¡Bah, la idiota es la que llama idiota a los demás!

—¿No puedes decir algo más original?

—Eh... bueno, ¡creo que la gente que se burla de los demás son unos inútiles!

—Aunque tiene algo de sentido, ¡me molesta que me lo digas a mí!

Las dos se enzarzaron en una nueva discusión, intercambiando insultos y reproches, y así, hasta que la noche callo sobre ellas.

 

  *

Las nubes comenzaron a cubrir el cielo al atardecer.

Un velo tenue se extendió sobre el cielo ya oscurecido, ocultando la luna y las estrellas bajo una capa gris similar a una red. La oscuridad en los barrios marginales era absoluta, sin ningún concepto de luz artificial, incluso el uso de linternas sería demasiado llamativo.

Aprovechando la noche, Eru e Eve se deslizaron sigilosamente y aterrizaron en el deteriorado e irregular suelo del lugar. Eru se estiró entre dos edificios unidos por cuerdas de tender ropa.

—Uuuuh, estoy tan nerviosa, ¿por qué tengo que pasar por esto?

—Yo debería ser la que diga eso... ¿no es esto mejor que estar encerradas?

—¡No lo es! ¡odio las injusticias y odio las cosas aterradoras!  —Eve refutó en voz baja, mientras miraba a su alrededor con recelo.

Observando a los alrededores ambas se percataron de que no había rastro de los lagartos en las maltrechas calles.

La jefa Sharena le ordeno a el resto de ángeles policía que eliminaran a los monstruos que plagaban los barrios marginales, sin embargo, la batalla no fue necesaria; según el informe y algunos rumores, con la llegada del amanecer y la luz del sol, los lagartos comenzaron a desintegrarse, esto debido a que los cuerpos humanos que habitaban no podían soportar la carga de la luz solar sobre las monstruosas formas que adoptaban.

Un final patético y miserable, esos monstruos no eran más que herramientas desechables desde el principio. El cuerpo de Eru temblaba de rabia ante tal crueldad.

Horas más tarde, los ángeles realizaron una exploración completa de los barrios bajos y se protegió a los humanos que cooperaron activamente, sin embargo, el autor del maleficio aún no había sido encontrado, y por desgracia la mayoría de los habitantes de los barrios rechazaron la ayuda de los ángeles policía.

La rebelión contra las razas superiores era especialmente grave en un lugar tan marginado como los barrios bajos. Los habitantes ignoraban con terquedad las advertencias de los arrogantes ángeles, como resultado, muchos residentes locales decidieron no acatar el proceso de evacuación.

—...En otras palabras, aún quedan humanos que pueden servir como material para la maldición vagando por esta zona, y el culpable también podría seguir aquí... ¡Qué problemático!

—...Creo que no es solo «podría seguir», sino que el culpable todavía sigue aquí.

Eve levantó la mano con timidez atreviéndose a opinar, al escuchar esta inesperada declaración, Eru entrecerró los ojos. No esperaba que Eve sacara sus propias conjeturas y que incluso para su sorpresa intentara expresarlas, al ver la expresión rígida de Eru, Eve se encogió los hombros.

Eve temerosa encogió sus alas y se acurrucó aún más sobre sí misma.

—Pero... tal vez me equivoque...

—¡Serás idiota, solo di lo que piensas!

—Pe-pero...

—Si tienes una idea, dilo sin reservas, no te voy a ridiculizar si eres honesta.

—Eh...

—Además, compartir información entre compañeras es crucial.

En el pasado, a ella siempre la dejaban de lado en las misiones, y eso la entristecía profundamente.

Eru le explico su lógica básica, ya que lastimosamente formaban equipo, Eru no tenía la intención de dañar su relación de forma voluntaria, incluso si a Eve no le agradaba a ella. No le importaba jugar a las intrigas, pero una vez que formaban equipo, no quería traicionar a la otra, sin importar cómo fuera.

Ante la actitud de Eru, los ojos de Eve parpadearon con sorpresa y luego se entrecerraron con suavidad, por alguna razón, parecía bastante contenta.

Sin embargo, su expresión se volvió seria de inmediato, después de pensarlo un poco, comenzó a explicar gesticulando:

—Recientemente, han aumentado los casos de asesinatos grotescos en los barrios marginales.

—Lo sé, la policía también ha recibido información... ¿y qué?

—Creo que la mayoría de estos casos son para recolectar materiales, practicar la maldición y probar el poder de la transformación en lagarto de los humanos.

Eru asintió ante el análisis de Eve, la forma en que las víctimas morían en los grotescos asesinatos era una prueba evidente de los experimentos.

La decapitación era el método de eliminación, más usado para recolectar los materiales, la ruptura de órganos internos era el resultado de una maldición fallida, y los cuerpos desmembrados eran el estado final de la experimentación con la transformación en lagarto: por lo tanto, Eru no refutó la deducción de Eve.

—Sin embargo, el enemigo nos atacó ayer con una fuerza considerable... Creo que esto se debe a que o bien somos el objetivo, o bien necesitan los cuerpos de ángeles o demonios como material para un hechizo a gran escala.

—...Ya veo. Si se prepararon con tanta antelación, significa que la cantidad de magia del enemigo no es infinita, sin embargo, nos atacaron, lo que significa que tenían un propósito, pero... ¿Por qué nos atacaron a nosotras?

—No tengo idea... ¿Y usted, señorita Eru?

—Por supuesto que no.

—Entonces el enemigo debe estar detrás de los cuerpos de los ángeles y los demonios.

Dado que ni Eru ni Eve tenían idea de por qué las habían atacado, era muy probable que la teoría de Eve fuera correcta.

El criminal buscaba los cadáveres de ángeles y demonios.

Eru reflexionó y dijo: —Entonces, ¿por qué el enemigo permanece en este barrio marginal?

—Es... porque el enemigo necesita ángeles y demonios, pero los ángeles policía generalmente actúan en grupo, y no hay demonios en esta área, en ese caso, nosotras dos somos los objetivos ideales. Supongo que el enemigo espera que yo escape primero y regrese a casa, y luego que usted, como ángel policía, me persiga.

Eru encontró la lógica detrás de esa deducción impecable.

El enemigo seguramente ya tenía recopilada información suficiente sobre sus objetivos, después de todo eso era algo fácil de descubrir.

En el pasado, Eve siempre escapaba después de ser capturada por los ángeles policía, nada impedía de que esta vez fuera diferente, luego de ser capturada y llevada a la sede de los ángeles policía, seguramente volvería a escapar a la mínima oportunidad, además, aunque Eve temía por su seguridad, era probable que regresara a por su equipaje, y luego, Eru saldría a perseguirla. El plan del enemigo era atraparlas a ambas en una trampa.

—Si ese es el caso, entonces hay una gran probabilidad de que el enemigo sigua aquí.

Eru quedó impresionada por la serie de deducciones precisas de Eve y la elogió con franqueza.

—Eres bastante hábil, ¿eh?

—E-e-exageras... jejeje...

—Gracias a ti, ahora sé dónde debo ir.

—¿Eh...? ¿S-sí, dónde?

Eru se sorprendió, ella prácticamente le había dicho la respuesta, ¿realmente no lo sabe?

Eve, por otro lado, se asustó, cuando la mano de Eru se acercó y le propino un pequeño golpecito en la frente, para después darle una pista.

—Según tu razonamiento, el lugar donde el asesino está vigilando debería ser muy evidente, ¿no es así?

—¿Eh? ¿Cual?

—«Eve la pluma ligera» probablemente regrese al lugar donde guarda sus cosas… Aunque nosotros, los ángeles policías, no sabemos dónde se encuentra, si el enemigo ha estado vigilándote constantemente aquí en los barrios marginales, es muy probable que ya conozca ese lugar.

—¡Ah!

—Así es. —Eru asintió satisfecha y le dijo a Eve, quien finalmente se dio cuenta: —Es tu casa.

 

  *

 

—Compartir información entre compañeros es crucial.

—¡Ese es mi escondite secreto, para evitar a la policía angelical!

—Compartir información entre compañeros es crucial.

—¡Señorita Eru, la última vez me engañó!

—Compartir información entre compañeros es crucial.

—Uuu... uuu...

—Es crucial.

Eru, con su actitud dominante, finalmente ganó la discusión, Eve, sin fuerzas, comenzó a caminar cabizbaja, guiando a Eru en dirección a su casa. No sabía si era solo su imaginación, pero incluso las alas que le brotaban de los omóplatos parecían deprimidas.

 Eru, con una sonrisa, le dijo a su desanimada compañera: —No te preocupes como tu compañera, no le revelaré a otros ángeles la información que obtuve.

—¡No te creo!

—Es la verdad.

—¿En serio?

—Sí, en serio, además después de que el equipo se disuelva, yo seré la encargada de atraparte.

—Ahhhhhh...

—En general, es mejor que ser perseguida y arrestada por otros ángeles por tus crímenes, ¿no?

—¡No quiero ninguna de las dos!

Aunque Eve comenzó a llorar, no se detuvo, pasó por calles con tiendas cerca del exterior, cruzó junto a viviendas precarias y casas destartaladas, hasta llegar a lo más profundo de los barrios marginales, delante de ellas había un callejón sin salida.

Eru no entendía lo que Eve qué quería hacer en ese lugar, en ese momento, Eve se agachó y comenzó a meterse por un agujero en la pared.

Eru se quedó atónita con los ojos abiertos por la sorpresa, solo había un pequeño agujero redondo, que no parecía ser lo suficientemente grande como para que una persona pudiera pasar. De hecho, incluso para un humano delgado sería difícil, sin embargo, Eve, sin perder tiempo, doblo sus alas y se contorsionó de diversas maneras, logrando finalmente deslizarse por el agujero con la agilidad de un gato.

Eru la siguió de cerca, al pasar por la pared, una brisa fresca le rozó el rostro, haciéndola abrir los ojos con sorpresa.

Ante sus ojos, bañado por oscuridad de la noche, se extendía un pequeño y hermoso jardín.

Flores blancas y delicadas se mecían suavemente con la suave brisa nocturna.

Eru se puso las manos en la cintura y observó el jardín desde el suelo cubierto de grava.

—¿Oh? ¿Existe un lugar así aquí?

—Jejeje, ¿es bonito, ¿verdad?

—Si no conoces bien estos barrios, es imposible saber de este lugar.

—Sí, yo también me sorprendí cuando lo descubrí por primera vez.

Eru asintió con la cabeza, sinceramente. Todo el lugar parecía ser un espacio formado de forma inconsciente, producto de las constantes construcciones ilegales que ignoraban la eficiencia, permitiendo que una multitud de flores con nombres desconocidos florecían allí.

Sin pretenderlo, Eru se fijó en una pequeña cabaña destartalada al final del blanco mar de flores. La cabaña estaba pintada, como en un intento de darle un toque adorable, pero el resultado solo la hacía parecer más patética, las paredes estaban construidas con tablones toscos y parecían dejar pasar el viento con facilidad.

Sin poder evitarlo, Eru sintió lástima y preguntó:—¿Esa es tu casa?

—¡Sí, así es! ¿No es genial?  —Eve se giró e inflo su escaso pecho orgullosa de su morada.

Eru volvió a dirigir su mirada hacia la casa de Eve, fijándose en las ventanas tapiadas con tablones de madera y en las oscuras rendijas.

Eru cerró los ojos por un momento y luego los volvió a abrir.

—Supongo que cada uno tiene sus preferencias... hablando de eso, menos mal que me trajiste contigo.

—¿Eh? —Eve ladeo la cabeza sin comprender a que se refería.

Eru chasqueó los dedos y rápidamente invoco una pistola, moviendo la mano hacia un lado, agarró la pistola y disparó.

Una bala plateada salió disparada, volando directo hacia Eve.

—¿Eh?

—¡Gua, aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!

La bala pasó a milímetros de su pálida mejilla y alcanzó a un lagarto que se acercaba sigilosamente por detrás.

Las criaturas que se escondían en la cabaña se precipitaron hacia ellas, algunas incluso saltando, atravesando la puerta con violencia, aplastando las flores con los restos de la puerta y pisándolas sin piedad.

Al ver el estado deplorable de su amada cabaña, Eve gritó: —¡No, no entren en mi casa sin permiso!

—¡Y todavía tienes tiempo para decir eso! ... ¡vaya premio, y gordo!

Eru invoco otra pistola y, mientras disparaba continuamente a los lagartos, se relamió los labios, esto debido a que un monstruo gigante emergió sigilosamente por detrás de la cabaña. Era una araña venenosa gigante de ocho patas, probablemente «el as bajo la manga» del enemigo, haciendo evidente que el enemigo buscaba eliminar a Eve de una vez por todas en ese lugar.

Eru miró fijamente el cuerpo amarillo y negro que brillaba con un brillo siniestro, y calculó que utilizaron al menos tres personas como «materiales» para crearlo. Además, la transformación del monstruo se había desviado enormemente de la forma humana.

—Es difícil controlarlos a distancia, eso significa...

—¡El mago está cerca!

—Aun si es así, ¡hay demasiados monstruos! Eve gritó, presa del pánico.

Los lagartos no solo salían de la cabaña, sino que también trepaban por la pared desde la ciudad, los pétalos de las hermosas flores, pisoteados, se marchitaban y caían, mientras que los grotescos monstruos se acumulaban sin cesar.

Eru echó un vistazo a todas las sombras que se les acercaban, a primera vista ya debían ser más de treinta.

Pensando en el lamentable estado de las víctimas que sufrieron por la maldicion, se mordió el labio.

Sin embargo, enseguida cambió de pensamiento y dijo: —¡La situación es desfavorable!

—Entonces...

—¡Pero ahora tú estás aquí!

—¿Eh? —Eve, con una expresión de sorpresa, parpadeó y se señaló a sí misma.

Eru asintió con solemnidad. Mirando directamente a los ojos color amatista del demonio, preguntó: —¿No es así?

—S-Sí, así es.

—Entonces, Eve, te dejo el combate grupal a ti.

—¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!

—¡Digo que te confío mi espalda! ¡Yo también lucharé con todo mi ser, para proteger la tuya! —Eru declaró con firmeza.

Aunque era su compañera a regañadientes, en el campo de batalla era un acto de cortesía indispensable depositar la confianza en la persona que luchaba a tu lado, si se obstinaba en negarse a cooperar, la muerte se le echaría al cuello de inmediato.

Además, Eru conocía la fuerza de Eve, así como su carácter, era una chica honesta que tendía a creer ciegamente en los demás, incluso en una situación tan peligrosa como esta, seguía dispuesta a ayudar a un ángel a su enemigo.  Por eso Eru estaba segura de que Eve nunca traicionaría la confianza que estaba depositando sobre ella.

Eru lo vio claramente, la chica llamada Eve era diferente de sus ineptos compañeros, a pesar de ser un demonio, para ella Eve era digna de su confianza.

Lo pensó detenidamente durante unos segundos más, pero no tenía dudas, estaba segura de que esta era la decisión correcta y podía afirmarlo con certeza.

Eve abrió los ojos de par en par y por alguna razón, sus mejillas se sonrojaron.

 Luego con voz temblorosa de la emoción, exclamó: —¡S-sí! ¡Lo haré te cubriré lo mejor que pueda!

—¡Perfecto! Entonces, cuento contigo

—¡Unus, Duo, Tria, Quattuor! —Como si estuviera recitando una canción, Eve gritó su invocación.

Al ver esto, Eru asintió levemente y sonrió, la decisión instantánea de convocar a sus bestias mágicas era la acción más acertada.

Aunque Eve llegaba a ser bastante torpe, no era del todo idiota, ella entendía perfectamente lo que debía hacer y cómo hacerlo, sin defraudar las expectativas de Eru.

Tal como esperaba.

Así, todo se resolverá sin problemas.

Confiando en las habilidades de Eve, Eru se lanzó en medio de la manada de lagartos. Mientras sus afiladas garras se abalanzaban sobre ella, pero los lagartos cayeron uno tras otro, antes de si quiera poder alcanzarla, desgarrados por los colmillos de los perros y lobos, que se lanzaron sobre sus gargantas, creando un torbellino de sangre carmesí que danzaba en el aire como los pétalos de las flores.

Una vez más Eru quedo convencida de que, la habilidad de invocación de Eve era especialmente ventajosa en combates con multitudes.

—Lo dejo en tus manos

Aprovechando la oportunidad Eru corrió hacia la araña gigante, atravesando la caótica lucha entre los lagartos y las bestias mágicas, después de esquivar los ataques de los monstruos en medio de la brutal lluvia de sangre, Eru salto frente a la araña venenosa y al ver la apariencia completa de la criatura, ella murmuro con desdén.

—… Qué asco.

«Grotesco» se quedaba corto para describirlo, con solo verla Eru sintió que cada parte del cuerpo de la araña, gemía en agonía en aberrante dolor.  Su dorso, estaba recubierto por los senos de una mujer, el vientre de un hombre obeso cubría sus costados y en cada segmento de sus alargadas patas, llevaba las narices y las orejas de varios ancianos. Cada uno de ellos lloraba y suplicando de dolor

Ante la repugnante figura que presenciaba, Eru no pudo evitar formar una mueca de repulsión maldiciendo al responsable de esa cruenta escena, al mismo tiempo que enfundaba sus dos pistolas. Las balas de las pistolas probablemente no serían efectivas contra ese monstruo, pero usar el mortero le supondría un gasto excesivo de energía, así que, en su lugar, concentro una luz blanca en la punta de sus dedos, tejiendo otra arma

—Entonces... ¡manos a la obra!

—KYYYYYYYYYAAAAAAAA

La araña emitió un agudo chillido ensordecedor y escupió su veneno. Una sustancia viscosa de color púrpura que se precipito sobre ella.

—¡Ugh!

Cuando salto para esquivar el veneno, Eru sintió como las gotas del líquido toxico corroía su piel, pero el intenso dolor que atravesaba su carne no le importaba, no valía la pena preocuparse por las heridas menores que no afectaban sus movimientos. Con su arma en la mano, Eru rápidamente acorto la distancia tratando de atacar a la araña por uno de sus costados.

Pero antes de poder asestarle un golpe, las largas y afiladas patas de la araña se dirigieron hacia ella atacándola con ferocidad. Eru esquivo el ataque rodando hacia la izquierda y luego saltando hacia adelante, las patas de la araña se clavaron en la tierra con una fuerza descomunal levantando una lluvia de pétalos marchitos. La abominación, le lanzo un nuevo ataque por la derecha, pero ella volvió a esquivarlo saltando hacia el frente, y nada más aterrizar otra pata de araña descendió desde arriba intentando atravesarla de par en par a Eru. Ella arqueó ligeramente su cuerpo hacia atrás y dio una voltereta para evitarlo.

Con movimientos complejos, Eru esquivo constantemente los ataques sin descanso, saltando en zigzag y, a veces, trazando curvas, jugando con la araña.

—¡Raaaaaaaaaaach!

No pasó mucho tiempo antes de que la araña se impacientara frustrada con esta situación interminable y comenzara a cargar energía en su abdomen.

Eru había estado esperando precisamente este momento, si es una araña, entonces debe tejer su telaraña ¿no?

—¡Eve!

—¡Quinque!

No habían discutido ninguna estrategia previa, pero Eve que era hábil en la magia de invocación, parecía haber entendido perfectamente los pensamientos de Eru, esperando el momento oportuno para usar una de sus bestias invocadas contra la araña.

Sabía que podía confiar en ella, Eru apretó su puño orgullosa

La invocación, Quinque, salto al ataque, envolviéndose en las hebras de seda y anulando el letal ataque de la araña, que se dirigía hacia Eru, mientras ella aprovechaba esta oportunidad para lanzarse sobre la araña deformando su inclinada cabeza con una patada.

Apuntó su escopeta contra la cabeza y luego susurró su encantamiento.

Que la Reina te bendiga.

Perforada por una lluvia de innumerables postas, la cabeza de la araña acabó pulverizada.

El gigantesco y aberrante cuerpo de la araña se derrumbó convulsionándose en el suelo, mientras dejaba caer un espeso liquido rojo similar a la sangre humana sobre las marchitas flores esparcidas por el lugar.

Sin embargo, Eru no se quedó para presenciar la muerte de la retorcida araña, en cambio su mirada se dirigió hacia un rincón del terreno baldío, ahí en esa esquina en medio de dos edificios, que antes estaba siendo protegida por la araña, ella vio la sombra del individuo que esperaba encontrar.

Era un hechicero envuelto de pies a cabeza en una túnica negra adornada con varias joyas retorcidas elaboradas de metales preciosos, al ver la derrota de la de la araña, el hechicero comenzó a gritar preparándose para escapar

Corriendo hacia el con la escopeta en su mano Eru le apunto al hechicero y le gritó

—¡Policía angelical! ¡No te muevas! ¡¿Oh quieres acabar lleno de agujeros?!

—…Ugg.

—¿Tú Eres el hechicero responsable de los casos de maldiciones no es así?  Ríndete y entrégate sin resistirte, escucharemos tus excusas en la comisaría.

—…De la Reina.

—¿Qué? —Eru entrecerró los ojos, presintiendo que algo no andaba bien y se lanzó a correr hacia él una vez más.

Pero el hechicero fue más rápido al llevarse la mano a la boca, tragándose algo desconocido. Cuando Eru lo agarro y trato desesperadamente de hacerlo vomitar, el corpulento hombre calvo bajo la túnica negra ya se encontraba expulsando una gran cantidad de líquido rojo viscoso de su boca

—Esto...

—La reina...

No había nada que hacer por él, el líquido rojo que salía de su boca era una mezcla de órganos internos disueltos.

—La gloria de la reina... solo nos pertenece a nosotros... —fueron sus últimas palabras antes de exhalar su último aliento.

Con todos sus órganos internos expulsados por su boca como una sola amalgama de podredumbre y sangre, el hechicero cayó muerto sin más, tendido en el suelo.

 

  *

 

Lentamente, Eru dejo el cuerpo sin vida del hombre en el suelo.

Ella no pudo evitar observar el horrible estado del cadáver, contorsionado por el dolor y la agonía, que seguían reflejadas en su cara luego de dar su último aliento. Lamentablemente ahora que estaba muerto, ya no podría extraer información de él, toda la motivación y el propósito detrás de las maldiciones seguirían ocultos en la oscuridad

¿Por qué su fijación en los ángeles y los demonios? ¿Cuál era su objetivo?  La situación era frustrante para Eru, sin embargo, sacudió la cabeza y murmuro en voz baja.

—¿La gloria de la Reina solo nos pertenece a nosotros?

Esas fueron las últimas palabras del asesino.

Eru recordó haber oído esas mismas palabras antes.

—La jefa Sharena también las dijo antes. ¿Qué está sucediendo?

 —Señorita Eru, ¡tenía tanto miedo casi me da un susto de muerte!

 —¡Ah-ah, ya basta, suéltame!

Eve repentinamente se lanzó hacia ella aferrándose a su cintura con fuerza, Eru trató con todas sus fuerzas de liberarse desesperadamente del repentino abrazo, pero la demonio solo aumento su agarre sobre sus caderas.

La irritante situación y el insistente contacto físico de la demonio la dejo desconcertada, hasta hace unos momentos atrás Eve había sido capaz de leer perfectamente el ambiente y actuar acorde a las acciones de Eru, pero ahora por alguna razón la demonio no dejaba de llorar a mares como una bebé desconsolado, con grandes lagrimas cayendo de sus brillantes ojos amatistas.

—¡No puedo luchar por mí misma!

—Tienes razón

—¡Y además, la señorita Eru estaba luchando contra esa cosa tan horrible!

—¿Eh? ¿te preocupaste por mí mientras tu luchabas sola?

—¿Eh? —En ese instante, Eve levanto la cabeza, confundida.

Eru se cruzó de brazos observando el lamentable estado de Eve, las lágrimas no eran lo único que empapaba sus mejillas, incluso su nariz estaba moqueando, arruinando la belleza natural del hermoso rostro de la demonio.

Manteniendo una expresión tonta en su rostro, Eve parpadeo varias veces antes de inclinar la cabeza sin comprender la situación.

—¿Te parece extraño?preguntó Eve con timidez.

—No... bueno si es extraño, pero me hace feliz, gracias

No mentía sobre sus sentimientos y los expreso sin dudarlo, incluso si era un demonio, que Eve se preocupara por ella en una situación tan peligrosa, le generaba una cálida alegría en el pecho.

Por alguna razón, al escuchar las sinceras palabras, la demonio, tratando de articular alguna palabra, apartó sus ojos amatista de la mirada del ángel mientras sus pálidas mejillas comenzaban a sonrojarse intensamente

—Señorita Eru, usted es un ángel, y aun así, está dispuesta a expresarme con tanta claridad sus sentimientos... a confiar en mí... a alegrarse por mí... e incluso a darme las gracias.

—¿Y qué? ¿hay algún problema?

—¡No es eso! soy un demonio inútil, este tipo de cosas... nunca...,

En el instante que escucho las incoherencias de la demoniol, Eru lo comprendió. Ah, ya veo. Esta demonio es igual a mí, al igual que yo, ella se encuentra sola en medio de su raza.

—...Así que... Umm se siente bien saber que confía en mí. —Dijo finalmente Eve con una voz apenas audible y con las mejillas sonrojadas, además todo su cuerpo se retorcía con nerviosismo.

Eru contagiada por la extrema timidez de Eve, también comenzó a ruborizarse de la vergüenza y apartó la mirada hacia otro lado.

—No, no es nada... Además, entre compañeras, la confianza es fundamental.

—¡Sí! —Exclamo Eve enérgicamente.

Eru extendió su mano, tal vez la expresión inocente y angelical de la demonio la estaba influenciando, pero sin poder evitarlo acaricio la cabeza de Eve como si fuera una cachorrita. Al principio, temía que a Eve no le gustara, pero emitió un sonido similar al ronroneo de un gato, viendo el comportamiento tan vulnerable y tierno de la demonio Eru pensó: Realmente es como una niña sencilla eh ingenua.

Luego de acariciarla hasta quedar satisfecha, Eru volvió su mirada hacia el cuerpo del hechicero cubierto por lo que antes fueron sus órganos internos. Observando el miserable cadáver ella dijo seriamente

—Estoy segura de que tú y yo, como equipo, seguiremos trabajando juntas.

—¿En serio? ¿Por qué?

—Porque tengo el presentimiento de que esto no ha terminado. —Respondió Eru con seriedad, para ella era evidente que el caso aún tenía muchas incógnitas por desvelar y sobre todo un inquietante presentimiento la atormentaba.

Con la vista fija en el cadáver, Eru se preparó mentalmente para afrontar el cruel futuro lleno de incertidumbre que se avecinaba. En ese momento, Eve finalmente soltó su agarre sobre sus caderas y comenzó a distanciarse de ella.

¿Qué hace? Eru volvió a dirigir su atención a la demonio.

En un movimiento inesperado, Eve extendió su mano directamente hacia ella, ante este gesto inusual, Eru ladeó la cabeza, confundida.

—¿Qué quieres decir? 

—Eh, bueno... aunque la forma en que terminamos trabajando juntas fue un poco extraña, creo que, si vamos a seguir siendo compañeras, lo mejor sería que nos presentáramos formalmente ¿no crees?...

Eru parpadeó varias veces perpleja, sin poder creer lo que estaba escuchando; la caótica situación en la que se encontraban aún no terminaba; los cadáveres yacían alrededor del marchito jardín de flores; acababan de luchar contra un grotesco enemigo y en medio de todo ese caos, Eve de todas las cosas le propuso un apretón de manos.

Eru no pudo evitar soltar una carcajada, era la primera vez que confiaba plenamente en alguien para luchar a su lado, la primera vez que acariciaba la cabeza de otra persona y encima tenía que ser con un demonio, lo que volvía todo aún más irónico, sin embargo, a pesar de lo extraño de la situación, no sintió ningún tipo de rechazo ante su proposición. Eve, claramente sin entender lo que le pasaba, comenzó a retorcerse inquieta, pero Eru, sin prestarle atención, continuó riendo a carcajadas.

Toda la situación le hizo sentir que... las cosas no estaban tan mal después de todo.

Secándose las lágrimas de la risa, Eru pronuncio claramente

—Tienes razón, aún no nos hemos presentado.

—Si.

—A pesar de nuestro terrible comienzo, espero que podamos trabajar juntas.

—¡Siii! ¡Por favor señorita Eru cuídeme bien! .

Mientras los pétalos blancos de las flores del pequeño jardín danzaban a su alrededor, por primera vez, un ángel y un demonio se dieron la mano.


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