CARNEADES—Tenshi Keisatsu Eru to Kiyowana Akuma/ Volumen 1—Acto 3
Added 2024-03-25 00:36:24 +0000 UTC
Acto 3: Reunión y ataque bajo la luna
En la oscuridad de la noche, una grotesca bestia de cien cabezas asechaba a su presa, una niña humana escapaba, aterrorizada y nuevamente, la luz sagrada rasgo la oscuridad...
—¡¿Por qué haces lo mismo dos veces seguidas?! ¡¿eres idiota?!
—¡Porque tengo hambre! ¡estoy muerta de hambre! ¡déjame, déjame ir!
El ángel Eru grito maldiciendo su estupidez, y la demonio Eve le respondió al borde de las lágrimas.
Al igual que la última vez, la niña humana ya se había escapado sin dejar rastros
En cuanto a Eru, después de regresar a la sede de la policía angelical, y darle el reporte a su jefe, sobre su visita a Noah la princesa vampiro, ella decido pasarse por los barrios marginales, con el objetivo de investigar. Como resultado, termino encontrando a Eve con mucha facilidad.
Una cosa sería si ella fuera un demonio ordinario de bajo rango, pero una chica tan estúpida como Eve acabaría muerta fácilmente si llegaba a encontrarse con el problema más insignificante.
Al verla sana y salva, Eru no pudo evitar sentirse aliviada, pero.
No tengo ninguna razón para sentirme así. Sintiéndose extremadamente enojada Eru invoco una de sus armas.
Y así llegamos a la situación actual.
—¡Esta noche te haré pagar por tus crímenes!
—¡Por favor, piedad!
Las dos continuaban con su persecución, con Eru disparándole regularmente a Eve. Aunque Eve era una llorona, con nulo poder de combate, todavía le quedaba un as bajo la manga, una veloz bestia mágica que usaba para escaparse Decem. Eru no podía bajar la guardia o ella terminaría huyendo nuevamente,
Asegurándose de no dejarle ninguna oportunidad a Eve de invocar a sus bestias mágicas, Eru fue acortando la distancia.
—¡Si me dejas ir, te lo agradeceré eternamente!
—¡No me interesa tu agradecimiento!
—¡Te lo agradeceré muchíiiisimo!
—¡Ya te he dicho que no! solo falta un poco...
La mano enguantada de blanco de Eru estaba a pocos metros de alcanzar el cabello liliáceo de Eve.
Pero justo en ese momento.
—¡AhAhAh!
Una débil voz las interrumpió, un gemido lastimero.
—¿Qué fue eso?
—¡N-No, no he sido yo!
Eru y Eve se detuvieron en seco y se miraron la una a la otra, luego, al unísono ambas dirigieron su mirada hacia la desgastada calle de ladrillos que se extendía desde la plaza.
Plap, palp, plap, plap
Desde la abismal oscuridad de la noche, un humano harapiento apareció, pisando pesadamente con sus marchitados pies descalzos los ladrillos,
Al ver que se trataba de un simple humano Eru suspiro aliviada, liberando la tensión que estaba conteniendo. Probablemente era solo un mendigo que al ver la luz sagrada, decidió acercarse con la esperanza de recibir algo de comida.
Encogiéndose de hombros, Eru le dijo al harapiento
—¡Lo siento, pero no tengo comi…!
Eru levantó el cañón de su arma por instinto, solo le tomo unos segundos darse cuenta de que había algo extraño, el cuerpo de ese humano desprendía un nauseabundo olor a óxido, ese hombre estaba manchado con el inconfundible olor de la sangre.
—¿...Qué?
—Gu... aaah...ahhh.
De un tirón de su cuello el hombre moribundo frente a ellas levanto su cabeza dejándola en un ángulo inusual. Su cara era la de un hombre delgado prácticamente demacrado, con numerosas cicatrices talladas en su frente; las grotescas heridas eran profundas y complejas, su piel desgarrada colgaba flácidamente sobre su cara, dejando entrever la grasa y la carne palpitante. Mientras la viscosa sangre brotaba de las heridas, empapando su rostro, y deslizándose por sus ojos hasta acumularse en las comisuras de su boca.
Eru se percató de la cruda realidad, esas no eran heridas normales, sino el resultado de una maldición de mutación, tallada con un cuchillo sobre el cuerpo de ese humano.
—¡Señorita Eru, es peligroso! ¡Aléjate rápido!
—¡Idiota, no te metas en la línea de fuego!
Eru estaba tan sorprendía que solo pudo parpadear, la situación actual, le resultaba de lo más inesperada. Eve la demonio que estuvo persiguiendo durante toda la noche con tanto empeño, de todas las cosas que podría haber hecho, había extendido sus brazos para interponerse entre Eru y el moribundo.
Podría aprovechar esta oportunidad para escapar, pero a pesar de ser tan débil y cobarde… que sucede con esta demonio es demasiado rara. ¿y qué pretende hacer ahora?
Aunque Eru comprendía que la demonio no tenía malas intenciones, su mente era un caos, todo porque Eve estaba tratando de protegerla.
Ni siquiera los ángeles se molestaron en ayudarla antes.
¿Por qué un demonio...?
A pesar de la confusión en su mente, Eru se movió para proteger a Eve colocándola detrás de ella, después de todo Eve a pesar de su estúpida valentía seguía sin tener capacidad real de combate.
Mientras tanto, el cuerpo del humano maldito comenzó a retorcerse y deformándose. Más sangre salía de su frente, la maldición tallada sobre su cuerpo comenzó a brillar con un rojo intenso. La magia de la maldición corroía gradualmente sus órganos y huesos, cubriendo todo su cuerpo con un patrón similar a una red.
Debía de ser un dolor insoportable...
El humano no dejaba de gritar en agonía.
—¡Aaah, ggg... ggg... GRRRRRY aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!
—Ugh...
—¡Wah!
De repente la piel del humano se rasgó como hubiera explotado, desprendiéndose fibra por fibra de su cuerpo, los músculos expuestos se hincharon hasta desfigurarse, y escamas comenzaron a remplazar la ensangrentada superficie. Algunos de sus huesos se contorsionaron alargándose hasta volverse una cola, mientras sus uñas se caían de sus dedos remplazadas por garras viciosas, y su lengua se partió en dos emitiendo un sonido inmundo.
Eru cubrió a Eve entre sus brazos para que no viera la espantosa escena, todo el cuerpo de Eve temblaba sin parar, terriblemente asustada eh indefensa.
Finalmente, la agónica transformación terminó, lo que ahora se encontraba frente a ellas, ya no era un hombre sino un horripilante y grotesco monstruo con forma de lagarto.
*
—¡Gaaah, gaaah,!
Con fuertes pisadas que agrietaban los adoquines de la maltrecha calle, la deforme criatura se abalanzó a toda prisa sobre ellas. Aunque esa aberrante criatura originalmente era un moribundo humano, Eru no se inmuto en lo más mínimo, Con solo ver el rostro de esa cosa le había quedado claro
Los ojos inyectados en sangre del lagarto no reflejaban ningún atisbo de cordura, para ella no tenía sentido alguno mostrarle compasión a una bestia cuyo único objetivo era matar, hacerlo solo significaría ser desmembradas hasta la muerte.
—¡Gaaaaaaaaaaaah!
—¡Perdón!
Eru apunto el cañón de su arma contra la prominente mandíbula inferior del lagarto y apretó el gatillo, un fuerte crujido resonó cuando la bala atravesó el cráneo del lagarto, seguida de la masa encefálica siendo derramada por la calle, mientras la sangre carmesí esparcida por el lugar brillaba magníficamente, en la tenue oscuridad de la noche.
Pero incluso con la cabeza perforada de par en par, el lagarto seguía moviéndose. Sin reaccionar al dolor el lagarto agito su enorme garra izquierda contra Eru.
Eru apretando los dientes al sentir como su brazo se entumecía ante el impacto contra la dura piel del lagarto al golpear la culata de su arma contra las garras del lagarto, logrando de este modo desviar el ataque.
Pero en ese instante de debilidad, el lagarto levantó nuevamente sus afiladas garras que brillaban con un frío resplandor, como las cuchillas de un verdugo, mientras se abalanzaban sobre la cabeza desprotegida de Eru.
—¡Gaaaaaaaaaaa!
—¡Ah!
En ese instante, algo salió disparado desde algún lado, perforando el abdomen del lagarto.
Eru al mirar la herida en el costado del lagarto, vio que era una de las plumas de Eve.
Habiendo recibido heridas tan graves en el abdomen y la cabeza, el lagarto debía haber alcanzado su límite, tambaleándose por unos segundos, para después caer tendido en el suelo convulsionando al borde de la muerte, mientras la sangre brotaba de sus heridas hasta que finalmente dejo de moverse.
Ahora la viscosa sangre del cadáver se extendía por las baldosas de la plaza.
Eru suspiró y se giró hacia Eve. La demonio inflaba su escaso pecho con orgullo, preparándose para recibir un cumplido sincero. Eru no se molestó al ver la actitud de la demonio que hasta hace unos momento temblaba de miedo, después de todo Eru era una firme creyente de que las acciones que lo merecían debían ser elogiadas.
—No estás nada mal.
—G-gracias.
—H-Hablando de eso... ese ritual de transformación en monstruo es una maldición irreversible, no creo que un humano se sometería voluntariamente a un ritual como ese. ¿quién habrá sido...?
En ese punto, Eru se detuvo. Sus oídos captaron varios sonidos extraños, pasos, gemidos y chillidos...
Ella notó que más humanos se acercaban. Al volver en sí, Eru y Eve se encontraron rodeadas por más habitantes de los barrios marginales: Hombres, mujeres, ancianos y niños, todos con sus rostros vacíos y su cordura destrozada.
Sus frentes teñidas de rojo carmesí, marcadas por grotescos cortes de los que brotaba sangre a borbotones, al igual que el harapiento que ahora estaba tendido inerte en el suelo, todos ellos marcados por la maldición de la mutación con terribles y espantosos aspectos, y entonces, como globos a punto de estallar, la piel de esas pobres almas comenzó a hincharse hasta desmoronarse.
La horrible trasformación se repetía una vez más.
Ante la escena tan perturbadora Eve temblando pregunto: —¿E-esto es...?
—¡No pienses! ¡Concéntrate en escapar!
—¿Esas personas pueden recuperarse?
—¡Si hubiera una forma de romper la maldición, ya la habría usado!
Eru se inclinó hacia delante y salió corriendo. Ya tenía decidido su primer objetivo, sin dudarlo apuntó su arma a la cabeza del niño que acababa de transformarse; dos balas perforaron los ojos del pequeño lagarto, ahora dominado por la sed de sangre, pero a pesar de haber perdido la visión, la pequeña abominación, siguió atacándolas a ciegas.
Eru le dio una fuerte patada en la cara a lo que antes era un infante, tirándolo al suelo y pasando sobre él.
Eve justo detrás de Eru, repetía sin parar, —l-o si-ento, lo siento —con las lágrimas desbordándose de sus ojos, sin embargo, después de que escaparon de la plaza, más lagartos aparecieron de entre una de las esquinas de los barrios.
Sacudiendo sus largos hocicos y lamiendo el aire con sus finas lenguas[1].
Eru chasqueó brevemente la lengua ante la escena, esto comenzaba a resultarle interminable. Una verdadera pesadilla.
Las dos en su desesperación por escapar encontraron un cumulo de basura al azar entre los callejones de los barrios bajos. Eru, soportando el repugnante hedor, e Eve, tambaleándose a punto de caer, subieron a lo alto de un tejado como la primera vez que se conocieron.
Una vez en el tejado Eru se sacudió las manos impregnadas con el fétido hedor.
Pero cuando miró hacia delante, contuvo la respiración.
—...No puede ser
—¿Cómo es posible que lleguen hasta aquí?
Sombras grotescas también se tambaleaban entre los tejados. Un hombre delgado se giró hacia ellas, con su frete teñida de rojo carmesí. Ante la cantidad tan abrumadora de víctimas de la maldición, Eru no pudo evitar gritar.
—Carajo... ¿cuántos hay en total?
—Unus, Duo, Trea
—¡¿Invocaciones?! Es un método efectivo para contraatacar... pero espera, ¿cuántos vas a...
—¡Decem!
En un abrir y cerrar de ojos, Eve había completado las diez invocaciones de sus bestias mágicas.
Inmediatamente después, las bestias demasiado grandes para caber en el endeble tejado cayeron cuando el techo bajo sus pies colapso, disipándose en un remolino de neblina negra, cuando el remolino se disipó, de las diez bestias solo un perro viejo y delgado quedaba en su lugar.
Decem, el perro viejo la décima invocación de Eve, tenía una expresión inofensiva y sacaba su lengua de una forma tonta.
Eru se dio cuenta de que el orden en las invocaciones de Eve tenía un proceso fijo, luego, Eve con gran esfuerzo se subió al lomo de la décima invocación.
Eru no trato de detenerla de esta manera, al menos ella podría escapar. Aunque estaría fallando en capturarla otra vez, no había nada que hacer, después de todo, lo que estaba ocurriendo esta noche era una emergencia alarmante, así que la dejaría ir por esta vez.
Justo cuando Eru estaba considerando eso, Eve le dijo sin dudarlo.
—Por favor, siéntate atrás.
—¿Eres... estúpida?
Frente a ella un demonio quería ayudar a un ángel, una criminal quería salvar a una policía, ¿Se puede ser más estúpida? Para ella esto no tenía sentido, a Eve le resultaría más beneficioso si una oponente tan formidable y peligrosa como Eru, terminaba muerta aquí desmembrada por los lagartos
Incluso sus compañeros de trabajo la odiaban, los miembros de su propia raza la marginaban celosos de su talento.
Una de sus peores experiencias, fue cuando envenenaron su té, Eru recordaba como tuvo que arrastrase por su cuenta por el suelo de la estación hasta la enfermería en medio de las estridentes risas de todos a su alrededor.
Es mejor que aquellos que son un estorbo desaparezcan. Todos los miembros de su raza pensarían lo mismo.
Y si se trataba de un enemigo, el deseo de verlo desaparecer solo se intensificaría.
Sin embargo, la demonio frente a ella le tendía la mano y no paraba de decirle, —Rápido, —instando a Eru a que se apresura.
Con sus ojos amatista brillando como dos pequeñas estrellas, Eve le trasmitía el único y sincero deseo de ayudarla, de salvarla.
Eve continuó gritando desesperadamente.
—¡Señorita Eru, rápido!
Ni siquiera un ángel podría ser tan puro
Eru se mordió el labio con fuerza, pero finalmente asintió en respuesta.
—Entendido, me será de gran ayuda.
En la situación actual discutir con Eve solo empeoraría su ya precaria situación, no le quedaba de otra que aprovechar el poder de Eve,
Ella se movió de inmediato, tomó la mano que Eve le extendió para subirse rápidamente al viejo perro, y luego rodear con sus brazos la cintura descubierta de Eve para evitar caerse.
Eve, sintiendo las manos de Eru sobre su cintura, soltó un pequeño —Hiii —ante el repentino contacto, sin embargo, enseguida volvió a mirar al frente.
—¡Decem, corre! ¡Los demás, deténganlos!
Las bestias restantes en el tejado se disiparon, al escuchar las ordenes de Eve.
El perro viejo salió corriendo a toda velocidad, saltando por los tejados, pero Eru noto que era más lento que el día anterior, al parecer el peso extra que ella representaba lo sobrecargaba.
Mientras Eve estaba al borde de las lágrimas, las demás bestias estaban reteniendo a la oleada de lagartos que las perseguían, sin embargo, más lagartos aparecieron frente a ellas.
Uno de los lagartos en medio de su camino salto como un león contra el cuerpo de Eve.
Eve cerró los ojos preparada para el brutal golpe, pero un momento después, escucho el sonido de un disparo. Cuando Eve abrió los ojos, vio una abertura en el cráneo del lagarto y la sangre que brotaba de allí.
Eru le había disparado al lagarto, mientras se mantenía alerta a ambos lados, le dijo a Eve con voz aguda:
—Deja que Decem siga corriendo, aunque no es tan rápido como la última vez, es mucho más rápido que si corriéramos nosotras, así podremos romper el cerco.
—¡Sí, entendido!
—¡Yo me encargaré de estas molestas criaturas!
Decem continuó corriendo bajo las órdenes de Eve, abriéndose paso entre los lagartos, mientras Eru les disparaba a los que se interponían en su camino, apuntando con precisión para incapacitarlos en lugar de matarlos, moviendo su mira rápidamente, disparándoles a sus ojos para cegarlos y obstaculizar su avance.
Sin saber cuánto tiempo llevaban escapando, Eru se dio cuenta de que ya no quedaban rastros de sus perseguidores y las casas a los alrededores no eran las mismas casas deterioradas de los barrios bajos.
Sintiendo que todo había acabado, Eru dio un largo y profundo suspiro de alivio, mientras analizaba la situación.
Les habremos sacado bastante distancia, no creo que el enemigo llegue hasta aquí. Finalmente, podían calmarse
Las dos habían logrado con éxito escapar del cerco.
—¡Ah...! ¿A dónde vamos? yo vine de muy lejos, así que no conozco muy bien las ciudades humanas fuera de los barrios bajos.
—A la Sede Central de la Policía Angelical
—¡¿A la Sede Central de la Policía?! —Un agudo grito de terror escapo de la boca de Eve ante las palabras de Eru.
La idea le parecía tan absurda como un pollo saltando a una olla de estofado, desde la perspectiva de un demonio criminal como ella, la propuesta en si era tan aterradora como ridícula.
Sin embargo, a Eru no le importaba en lo más mínimo su opinión, ignorando por completo el pánico de Eve, con un tono completamente natural, continuó dándole órdenes.
—¿Qué? ¿Hay algún lugar más seguro que ese? Esto es una emergencia, ¡date prisa!
Entre sollozos, Eve respondió —Sí… confiare en ti señorita Eru.
Decem por órdenes de Eve se dirigió a la sede de la policía angelical. Desde que salieron de los barrios marginales, las dos habían estado moviéndose por los tejados. Sin embargo, las casas de la ciudad no estaban tan juntas como las chabolas de los barrios.
Para cruzar los amplios espacios entre las casas, la bestia saltaba con fuerza sobre los techos.
Mientras el viento acariciaba los rostros de Eru y Eve, haciendo que sus cabellos, blanco y el otro lila ondearan con gracia.
Las sombras de las dos chicas bañadas por el brillo de la luna, se reflejaban por las calles de la ciudad.
Avanzando tejado por tejado, montadas en la espalda del viejo perro, como si estuvieran en un cuento de hadas.
Así fue como llegaron a la sede, y en ese instante, Eru encarceló a Eve.
*
—¿Por qué?
—Era lo más obvio ¿no?
Eru, solo se encogió de hombros indiferente a las quejas de la demonio, pero al ver el rostro lleno de lágrimas de Eve, resoplo con desdén.
—Hmph, te estoy agradecida por ayudarme a escapar, pero yo soy un ángel y tú un demonio. Soy policía y tú una criminal. ¿No es este el resultado natural? No me digas que no lo habías pensado.
—WAAAAA….waaa ¡No quiero esto! ¡Déjame salir!
—No te preocupes, solo has cometido delitos menores. No tardarás mucho en salir.
—¿Cuánto tiempo?
—Unos cincuenta años.
—¡Eso es demasiado tiempo!
—Para un demonio, no es tanto, ¿no?
—¡Déjame salir!
—Ni hablar.
Las dos mujeres discutían sin parar, en una batalla verbal sin fin. Eve suplicaba a gritos con lágrimas en los ojos, mientras Eru la consolaba con palabras vacías y mucho sarcasmo.
—Te visitaré de vez en cuando.
—¡No quiero!
En el fondo de su mente, Eru en verdad estaba considerando que Eve era diferente a los demás criminales demoníacos, incluso se planteó que tal vez podría escribir una petición para reducir su condena más adelante.
Mientras Eru meditaba sobre si hacerlo o no, un torbellino de color marrón claro irrumpió en la escena, era Luna, que frenó en seco y se cuadró frente a Eru, juntando sus botas y saludándola con una reverencia.
—¡Eru-san, ha trabajado duro! ¡la jefa quiere verla!
—Entendido, iré enseguida.
—Ah, y una cosa más...
—¿Qué pasa?
Luna vaciló, y Eru entrecerró los ojos intrigada, Luna se llevó la mano a la frente y sus orejas de bestia se inclinaron hacia atrás con perplejidad, un gesto inusual incluso para ella. Luego, continuó
—¡Parece que también quiere que llevemos a 'Eve la Pluma Ligera'!
*
—... Disculpen la interrupción, he traído a Eve.
—Buen trabajo... ¿esta es ella?
—¡Uuu...! ¡No quiero usar esposas!
Serena dirigió una mirada gélida a la demonio que lloraba a lágrima viva mientras le colocaban las nuevas esposas. Entrecerró los ojos, como si intentara confirmar algo, en ese momento, Eve continuaba sollozando como una niña pequeña.
Poco después, Sharena murmuró algo desconcertante:
—... No parece que sea 'la elegida'.
—¿Jefa Sharena?
—Ah, lo siento, ya he recibido el informe sobre el Distrito Marginal. Realmente has pasado por mucho. —Ante las palabras de consuelo de Sharena, Eru entrecerró los ojos.
Para ella, este tipo de disturbios no era nada del otro mundo.
Desde la perspectiva de un ángel, los humanos no eran más que insectos, pero eso no significaba que pudieran ser aplastados sin piedad.
Por otro lado, el culpable del hechizo probablemente solo veía a los humanos como material para crear monstruos. En voz baja, Eru compartió su teoría:
—Dado el grado de brutalidad y la ubicación del incidente, podemos sospechar que este ataque probablemente esté relacionado con los recientes asesinatos en serie, por el bien de la seguridad humana, debemos resolver esto tan pronto como sea posible.
—Bueno... es exactamente por eso que necesitamos personal que este familiarizado con los barrios marginales —¿Eh?, Eru tuvo un terrible presentimiento.
En ese momento, Sharena volvió a mirar directamente a Eve.
La pequeña demonio, atemorizada, se encogió sobre sí misma como un animalito indefenso. Agitando sus alas con un movimiento frenético, como si tratara de intimidarla, Eve pronto se dio cuenta de la ineficacia de su acto y las detuvo, sin embargo, con una renovada determinación, volvió a batir las alas con esfuerzo.
¿Qué haces imbécil?
—Ese demonio es un habitante de los barrios marginales, sin duda, conoce los pasajes que la policía angelical aún no ha descubierto. Teniendo una herramienta tan útil a nuestro alcance, sería un desperdicio no aprovecharla.
—Espera un momento, espera, no me diga que...
—Adivinaste. Además, también es necesario para tenerla vigilada.
Sharena respiró hondo y luego exhaló, preparándose para lo que vendría después. Dirigiéndose a Eru, que ya estaba tensa, ella le ordeno.
—Ustedes dos formarán un equipo temporal.
Los ojos de Eru se abrieron en Shock, Eve se quedó sin palabras. Ambas se miraron
Eru y Eve.
Ángel y demonio.
Policía y criminal.
Una elite del combate y una experta en fugas.
Bajo las órdenes de su superior, una pareja disfuncional fue formada.
[1] Hace referencia a la Extrusión lingual que algunos reptiles como serpientes y lagartos hacen para captar señales de su entorno y posteriormente procesar dichas señales en un órgano especializado