CARNEADES—Tenshi Keisatsu Eru to Kiyowana Akuma/ Volumen 1—Acto 1
Added 2024-03-01 21:52:28 +0000 UTC
Acto I: El comienzo de Una persecución y El Destino
—Eve tu fugitiva alada, de alguna manera te escapaste del habitad de los beligerantes demonios aristocráticos y apareciste vagando por los barrios bajos de los humanos. —Espetó Eru, la oficial de elite de la policía angelical.
Clack
Con el chasquido de sus dedos Eru, apago la luz sagrada de los orbes que usó para deshacer la ilusión de la demonio Eve, después de que la fuerte luz desapareció, fue seguida de la tenue oscuridad de la noche.
Las suelas de sus botas de cuero crujieron sobre la maltrecha calle, mientras el ángel avanzaba unos pasos más cerca del indefenso demonio.
Eve retrocedió en pánico, pero fue inútil, las afiladas puntas de sus alas golpearon contra la pared del callejón, acorralándola sin manera de escapar. El cuerpo de Eve se crispo como un erizo y miró cautelosamente al ángel policía Eru.
Eru mantuvo su distancia y continuo su declaración.
—Demonio Eve, los delitos que has cometido son: Transfórmate en una criatura grotesca y aterradora para asustar a la raza humana y alimentarte de su miedo; consumir almas, robando la energía de los cuerpos humanos... Se aclara que, todas las víctimas, eran humanos con exceso de energía y después del incidente se volvieron más tranquilos.
—En resumen, bueno todos son delitos menores...
—S-sí, sí , sí, he tenido cuidado de no hacer nada grave...
—Sin embargo, —El ángel Eru señaló directamente al demonio Eve, dedicándole una sonrisa feroz.
Eru continuo. —Si sumas todos los delitos menores, se convertirá en un delito grave, además se te da bien escapar rápido y hasta ahora ha sido difícil, casi imposible atraparte ¿verdad?
Eve se estremeció violentamente.
—Es más, justo cuando finalmente creemos haberte capturado, terminas escapando de la prisión, ¡ya perdí la cuenta de cuantas van con esta!
—Porque los ángeles policía son demasiado estrictos con los demonios, nos tratan mal y sus métodos son crueles… m-m-me da mucho miedo ese lugar.
—¡No escucharé las excusas de una criminal como tú! en fin, lo que trato de decir es que yo, «Eru Fratia», he sido designada para tratar con una delincuente de poca monta como tú.
Eru posó su mano sobre su pecho presumiendo orgullosa su estatus como ángel policía.
«Eva la fugitiva con alas» aprovechando este defecto de su perseguidora, hizo que su sombra adoptase su apariencia para escapar de la escena, mientras ella se apresuraba a mezclarse con la oscuridad. Creía firmemente que sus acciones no deberían causar ningún disturbio, ni dejar alguna pista.
Sin embargo, Eru reaccionó de inmediato, chasqueando una vez más de sus dedos, seguido de un intenso resplandor que como por arte de magia hizo aparecer una pistola en mitad del aire; Eru giró su mano hacia el costado agarrando la pistola y apretando el gatillo a una velocidad a la que Eve no pudo reaccionar
—Hay dios pobre de mí.
«Es irónico que un demonio llame a dios ¿no?»
—No te muevas.
Una bala de plata rozo la mejilla de Eve y el olor a pólvora atravesó su nariz, el disparo no tenía la intención de matarla, su objetivo era solo detenerla.
Eve se quedó congelada en shock e inevitablemente se percató de una cosa.
Esta chica es diferente de los arrogantes ángeles policías del pasado que menospreciaban a los demonios.
Eru no se detuvo, en cambio con otro chasquido de su mano libre invoco otra pistola del vacío, ahora con dos armas en sus manos apuntadas contra Eve, el ángel policía de elite Eru declaró: —Conozco muy bien tus métodos, ya estoy familiarizada con toda tu información, a mis colegas les gusta ser un puñado de vagos y nunca se molestan en organizar adecuadamente los archivos; pero aun con todo eso, tengo un buen resumen sobre ti, no importa cuánto lo intentes no podrás engañarme.
—No, no, no ,no, noooooooooo!
—¡Ahora que he llegado, no podrás volver a escapar!
La Dominio Eve apodada «La escapista alada», a pesar de estar al borde de las lágrimas y con sus piernas temblando como un par de salchichas, se negaba a darse por vencida y se dio a la fuga, escapando del maltrecho callejón al igual que una de sus presas.
Eru siguiendo los protocolos de los ángeles policía le disparo por la espalda
—¡Bang!
Mientras el sonido del disparo perturbaba la tranquila noche, la boca del cañón se ilumino con un destello de fuego en forma de una cruz iluminando la oscuridad.
Con una demonio a la fuga y el ángel encargada de atraparla
Así dio por comenzada la persecución
*
—¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Perdóname! ¡Haré lo que sea!.
—¡Entonces deja que te capture sin piedad!.
— ¡Eso es imposible!.
—¡Entonces no digas «Hare lo que sea»!
Eru volvió a disparar sus armas
Las balas fueron disparadas hacia los pies de Eve, quien los levantó de un elegante salto como si bailara un pequeño vals, su cabello rosa claro se movía por el aire como una suave cinta; pero los disparos de Eru también rozaron su barbilla, lo que la hizo inclinarse hacia atrás y caer de espaldas golpeando su cabeza contra el desgastado suelo.
—¡Uuuuh, uuuuh, uuuuh! —Eve soltó un feo sollozo
Desprevenida, Eru se preparó para acercarse a la llorosa Eve, pero al mismo tiempo murmuró en voz baja: —Bien, esto apenas comienza.
—¡Unus! —gritó Eve mientras se secaba las lágrimas.
En un instante, la oscuridad se agitó arremolinándose en un vórtice y de ese vórtice maligno salió un perro negro y delgado. Su pecho era huesudo, pero sus músculos eran firmes, y era evidente que todo su cuerpo estaba entrenado como el acero.
Incluso ante la aparición de la extraña bestia, la policía ángel Eru no mostró ni un ápice de vacilación.
Ella ya había sido informada de antemano. «Eve la Escapista alada», en sí misma apenas tenía poder de combate, pero era experta en invocar demonios. Eru esbozó una fría sonrisa desafiante.
¡Adelante, tráeme todo lo que tengas!
El perro delgado abrió su alargado hocico y, como un resorte, saltó alto agrietando el suelo de ladrillos. Su temible figura se abalanzó sobre Eru desde el cielo.
Sin embargo, Eru no redujo la velocidad, sino que inclinó su cuerpo hacia adelante y, en un solo movimiento, agachó su postura y pasó por debajo del perro que saltaba sobre ella, inmediatamente después, simplemente giró la boca del cañón de su pistola hacia arriba.
¡Bang!, sonó el disparo.
Unus recibió de lleno el impacto en su cuerpo y se disipó en el aire.
En ese momento, Eve, la invocadora, intentó aprovechar la oportunidad para escapar del lugar, pero al ver que Eru se acercaba se detuvo, negando con la cabeza desanimada y gritando:
—¡«Duo», «Tria», «Quattuor»!
—¡Como esperaba!.
Tres bestias invocadas aparecieron.
A pesar de la abrumadora desventaja, Eru solo dijo esa frase.
Un lobo de pelo largo, Duo; el perro gigante, Tria; y el perro pequeño, Quattuor, cargaron contra Eru al mismo tiempo.
Sin dudarlo, Eru sincronizó sus pasos con la trayectoria del salto del perro pequeño Quattuor y lanzó una ágil patada giratoria, golpeándolo en el abdomen. El perro pequeño aulló de dolor mientras salía volando, chocando contra el estómago del lobo de pelo largo.
En el mismo instante en que las dos bestias invocadas cayeron, Eru saltó hacia arriba y giró en el aire, dibujando un hermoso arco con su cabello blanco, luego, sus talones se hundieron con fuerza en la nariz del perro gigante. Aprovechando el momento en que el perro gigante se tambaleó por el impacto, Eru le disparó al estómago, haciéndolo disiparse. Segundos después, Eru se giró y reanudó la persecución de Eve, sin olvidarse de dispararle a las dos bestias invocadas que había derribado mientras corría.
Duo y Tria también se disiparon.
Al presenciar esta serie de escenas consecutivas, Eve gritó: —¡No puede ser! ¡¿ni siquiera con eso funciono?!
—¡Eso es obvio! ¡tu oponente soy yo!
—¡Uuuuh,! Quinque, Sex[1], Septum, ¡Octo!
—Ya van cuatro eh.
Eso no era suficiente para que la serena sonrisa de Eru, la ángel policía de elite, se desvaneciera.
La información dejada por un colega relativamente serio documentó información sobre estos demonios. En otras palabras, alguien más se había encontrado con esta situación en el pasado, ese colega no pudo con los cuatro demonios y Eve logró escapar. Sin embargo, ese colega tampoco resultó herido y regresó sano y salvo, por lo que enemigos de ese nivel no eran rival para Elulu.
—¡Primero, Quinque! —Eru apuntó con su arma a Quinque y declaró.
El lobo de pelaje rojo, al ser nombrado, se detuvo con valentía como si aceptara un duelo, en un instante, Eru giró ambas pistolas en direcciones opuestas y abrió fuego contra «Sex» y «Septem», que se preparaban para auxiliar al lobo rojo.
Ni siquiera tuvieron la oportunidad de aullar antes de que los dos demonios se disiparan.
Quinque quedo atónito, y Eru no desaprovechó la oportunidad para eliminarlo.
Eve, que estaba a punto de huir otra vez, se detuvo en seco al presenciar el resultado de la batalla, y gritó: —¡Hiciste trampa!
—¡En una batalla no hay trampas, ni vileza, ni reglas!
La ángel policía Eru respondió mientras giraba su brazo.
En ese momento, el enorme perro gris Octo saltó, abriendo sus fauces llenas de saliva ensangrentada, sus colmillos brillando con ferocidad, y su boca ensangrentada se acercaba a Eru, pero ella no se inmutó, en cambio, avanzó hacia el perro gigante y metió su brazo en su boca, justo antes de que sus fauces se cerraran.
Octo se disipó en una niebla negra con el abdomen perforado por una bala de plata dispara por Eru desde su interior. Tras eliminar el obstáculo, Eru continuó persiguiendo a Eve.
Eve se encontraba frente a la puerta de una taberna cerrada, barriles y ladrillos para reformas se apilaban junto al edificio. Eve, batiendo sus delgadas alas poco aptas para el vuelo, saltó con torpeza sobre los barriles, a pesar de casi caerse, logró subir a la pila de materiales con la intención de escaparse por el tejado del bar.
Eru, con un ágil salto, continúo siguiéndola de cerca.
—¡No quiero que me atrapen! —gritó Eve.
—¡En tus sueños! —respondió Eru.
Ambas se encontraban ahora sobre el techo de un bar en los barrios bajos. En el techo, la luna brillaba con más intensidad, iluminando toda la escena con mayor claridad.
Bañada por la blanca luz de la luna, el terso cuerpo de Eve, vestido con una cantidad de tela anormalmente escasa (quizás en un intento excesivo de asemejarse a la imagen de un demonio) temblaba visiblemente en pánico, mientras su delicada y suave piel (en gran parte expuesta), brillaba con un brillo nacarado.
Eru, vestida con su uniforme de ángel policía, se plantó arrogantemente frente a la acorralada Eve, sin embargo, la distancia aún era demasiado grande para arrestarla.
Eru se encogió de hombros y con la arrogancia propia de un ángel, le dijo: —Ya lo ves, este es el límite de las alimañas.
—¡Uuuuh... Novem!.
Ahora aparecía la novena invocación, un demonio que no aparecía en los archivos.
Eru, sintiendo que finalmente la había acorralado, esbozó una leve sonrisa, sin embargo, al mismo tiempo, sus ojos rojos se entrecerraron.
Novem no era un simple familiar, era una bestia mágica de tres cabezas con un cuerpo más grande que un buey; sus ojos ardiendo con un fuego oscuro, hasta ahí todo estaba bien para Eru, pero el problema radicaba en las alas blancas que crecían en su robusta espalda.
—¿Una bestia mágica con atributos tanto sagrados como profanos? Eve, ¿Quién diablos eres?
—¡Yo no lo invoco muy a menudo! ¡a-así que, por favor, huye antes de que te lastime! .
—¡Ja, ja, ja! ¡me estás haciendo reír! ¡Los Ángeles Policías de élite no retroceden ante tales dificultades, esa nunca es una opción! —Eru se lanzó como una flecha disparada.
¡¡Raaawwwwrrr!! Novem lanzó un rugido atronador, su gruñido poco hacía temblar el aire. Sus patas delanteras arremetieron contra el techo, un ataque que en teoría no debería haber supuesto una amenaza para Eru, sin embargo, ella siguiendo su intuición, saltó hacia un lado.
Una onda expansiva brutal rasgó el techo en el que ella se encontraba apenas unos segundos antes. De no haber escapado a tiempo, ahora mismo sería un amasijo de carne y hueso. La intención asesina que emanaba Novem era de una naturaleza completamente diferente a la de las bestias anteriores, la expresión de inquietud en el rostro de Eve lo confirmaba: ella no parecía tener un control total sobre Novem.
Eru disparó ferozmente contra su cuerpo oscuro antes de que llegara la siguiente onda expansiva, pero no hubo tuvo efecto alguno sobre él.
—...No funciona. ¿su carne es más dura de lo que esperaba? la escopeta tampoco servirá... en ese caso....
—¿Ya lo... lo entiendes? Novem es muy fuerte, muy resistente, ¡así que huye ya! ¡no esperes a que te haga daño!
—¡En ese caso, lo derrotare!
Con un tono firme, Eru saltó alto en el techo, en un instante, una luz pura se concentró sobre ella
Innumerables filamentos plateados se extendieron detrás de Eru, brotando desde la base y envolviendo por completo sus alas, tejiendo una hermosa y perfecta forma, las dos entidades de luz no eran armas, sino que rebosaban de vitalidad.
Con alas de un blanco puro Eru, ahora levitaba en el aire.
Su figura angelical bañada por la luz de la luna.
Eve, al verla así, no pudo evitar murmurar:
—Qué... hermosa....
—El renombre de la Reina es conocido por todos. —En ese momento, Eru comenzó a entonar un verso sagrado.
Al mismo tiempo, Eru organizaba la información en su mente a la velocidad del rayo. Los edificios debajo de ella habian sido utilizados como puntos de venta de drogas ilegales, pero después de la exhaustiva redada de la última vez, estaban vacíos. El edificio donde se encontraba Novem era uno de ellos; no había nadie dentro y no tendría que preocuparse por herir a humanos inocentes.
Eru continuó recitando el verso sagrado.
—Por ende, imploro a tu augusta presencia, otórganos felicidad, concédenos la dicha, bríndanos bienestar.
[1] Parece que los nombres de sus invocaciones son los números en latín por tanto corresponde al número seis.

—……Eh, ¿qué?, ¿qué es eso? ¿qué está... haciendo?
Las armas en la mano de Eru se disolvieron, transformándose en una esfera de luz suave, luego, como si fuera de arcilla, se deformó gradualmente, dejando atrás su antigua forma, hasta convertirse en, un tosco y descomunal cañón que no combinaba en absoluto con la angelical imagen de Eru.
Era un inmenso mortero de hombro.
Eru concentró toda su fuerza en sus alas, preparándose para el retroceso del disparo, al mismo tiempo, que completaba el verso sagrado.
—¡A tus pecados, la reina les otorga su bendición!
Al instante, el mortero disparó.
El proyectil impactó contra el cuerpo de Novem, explotando y creando una columna de luz en forma de cruz. La onda expansiva levantó las tejas de la edificación a los alrededores, dañando parte del techo del bar y abriéndole un agujero, el polvo y las astillas de madera cayeron al suelo con estrépito.
Eve, incapaz de soportar la fuerza del cañón, se desplomó sin fuerzas. Novem fue pulverizado por la explosión y se disipó gradualmente.
Eru disipó sus alas, aterrizó en el suelo y exhaló un profundo suspiro.
—¿Y bien... qué tal?
—¡Uuu, uuu... eso fue demasiado!
Eve, apodada «La escapista», ya estaba nuevamente de pie. Eru percibió una gran determinación en su mirada y no pudo evitar admirarla.
Eve miró fijamente a Eru mientras lloraba, Eru apreciaba la mirada de Eve; rara vez alguien se había resistido con tanta tenacidad o la había desafiado tan directamente. Los demonios (a excepción de unos pocos realmente fuertes) solían ser más viles y deshonestos.
Eru esbozó una leve sonrisa, y un silencio solemne se apoderó de las dos.
Al igual que al principio, la demonio Eve y la ángel Eru se enfrentaban.
Su cabello rosáceo se movía con la brisa nocturna.
—………… Uuu….
—Ya basta, nuestro baile ha terminado..
Eru proclamó con fuerza. Invocar el mortero le había costado una gran cantidad de energía, y por el momento ya no podía crear armas, sin embargo, Eve tampoco debería ser capaz de invocar más bestias mágicas de gran tamaño. Aunque ambas estaban exhaustas, solo era cuestión de atraparla... en ese preciso momento, Eve dijo: —Decem.
—¡...El décimo!
Eru chasqueó la lengua y se preparó de nuevo para el combate a pesar de ya no tener armas disponibles.
Aun así, tengo que ganar, puedo ganar.
Se repetía estas palabras para animarse, reprimiendo su vacilación y planeando sus próximos pasos en un instante: Primero, reventaría los ojos de la bestia mágica y luego, aprovechando el punto ciego creado, le rompería el cuello, sin embargo, lo que apareció ante Eru fue completamente inesperado.
Era un perro viejo y débil, que sacaba la lengua torpemente.
—¿Eh?
Eru se quedó desconcertada cuando Eve se subió a su lomo justo frente a ella.
—¡HYA!
—Ah.
¡Swoosh! Decem corrió a una velocidad asombrosa.
Eru se quedó inmóvil en su posición de ataque, observando cómo se alejaba en el horizonte sin otra opción que dejarlos escapar.
Sería imposible alcanzar a una bestia mágica diseñada para escapar usando solo sus dos piernas.
En cuestión de segundos, la figura de Eve se fue haciendo cada vez más pequeña hasta desaparecer por completo.
Mientras tanto, el cielo comenzó a aclararse, la luna se había desvanecido sin que Eve o Eru lo mataran, y el horizonte se teñía de un púrpura intenso con la llegada del alba. Los pájaros comenzaban a cantar, los humanos que temerosos de la naturaleza demoníaca de la noche, se habían dormido con el corazón estrujado, se preparaban para despertar.
—Yo... yo....
Su misión. No había sido en vano.
Ya era un gran logro haber conseguido información sobre la novena y décima bestia mágica, además, era la primera vez que se enfrentaba a ellas.
¿Y eso a quien le importa?
¡Es una humillación, me ha humillado un demonio!
—¡La he dejado escapar! ¡Aaaahhhhh!.
La vergüenza de Eru era inevitable.
Los cuervos de los barrios marginales se despertaron y emprendieron el vuelo, graznando alarmados por el desconsolador grito.
Eru suspiró profundamente y bajó los hombros, abatida.