The Revenge of the Soul Eater - Volumen 8 - Capítulo 3 - Parte 6
Added 2023-10-08 01:43:17 +0000 UTC
De repente, una muralla se levantó frente a sus ojos-----si se tuviera que forzar el sentimiento que Utsurui sintió en ese momento en palabras, sería algo así.
El espíritu de lucha que emanaba del joven de cabello negro era muy profundo.
Era el otro usuario del equipamiento de alma que había ido a enfrentarse a los Genbou antes. La presión hace que su piel hormiguee con solo estar frente él. Incluso ahora, la cantidad diversa de energía(kei) de diversas formas son tan densas que no podía saber su profundidad, y superaba a Úrsula en cantidad y calidad.
Este joven es tan poderoso como el hermano menor del rey de Chuzan, Kagari, contra quien luchó antes. Utsurui volvió a pensar eso. Eso significa que es uno de los cinco oponentes más fuertes que ha visto en su vida.
No había lugar para actuar de manera tranquila.
Estar a la par con Kagari, significa que es un oponente muy incompatible con quien tratar. No hay posibilidad de ganar excepto dando el primer paso.
Utsurui puso todos sus pensamientos en acción en menos de un abrir y cerrar de ojos y lanzó su devorador divino contra el joven. Ante tal destello al que un abanderado promedio no podría reaccionar, el joven intentó bloquear el corte con su mano derecha en lugar que con el equipamiento de alma que sostenía en su mano izquierda.
Como resultado de priorizar proteger a Úrsula sobre atacar a Utsurui, probablemente se dio cuenta de que no podría defenderse a tiempo. O tal vez decidió que podía defenderse con su propia mano. Así de poderoso era la energía(kei) de ese usuario.
La fuerza de la barrera que cubre su cuerpo es comparable a la de adamantita. No hay elementos que lo protejan de espadas hechas de hierro forjado.
Si el joven hubiera pensado eso, habría sido una rara bendición para Utsurui y un error fatal para su oponente. No importa cuánto entrenara su cuerpo, no podrá impedir el devorador divino.
De hecho, la espada de Urui cortó fácilmente la mano derecha del joven, que estaba cubierta por una densa energía(kei), y la hoja se hundió en el espacio entre su pulgar e índice. La hoja continuó rasgando la carne, rompiendo los huesos y cortando los nervios, desgarrando el brazo derecho del joven desde la palma hasta la muñeca y desde la muñeca hasta el codo.
El brazo derecho del joven estaba casi cortado en dos. Por supuesto, no había manera de que pudiera empuñar una espada, y sería seguro decir que su fuerza como espadachín se había reducido a la mitad.
Al menos eso pensó Utsurui-----por lo que miró a los ojos de la otra persona y se dio cuenta de que su idea estaba equivocada.
No había sorpresa, dolor o ira en los ojos del joven. Todo lo que había allí era un espíritu de lucha terriblemente refinado.
Al mismo tiempo, Utsurui vio rasgos en el rostro del joven que no podía ignorar. Una voz débil diciendo “Shikibu” se filtró de su boca. Fue en ese momento que Utsurui definitivamente notó rastros de Mitsurugi Shikibu en el joven frente a él.
Antes de que Utsurui pudiera pensar en lo que eso significaba, la boca del joven se abrió.
Luego, se emitió un gran ruido como el sonido de un disparo.
[¡Kahh!]
[¿¡Guh-----!?]
Era una técnica llamada explosión de energía(kei).
Si la espada de Utsurui pudiera moverse libremente, habría podido atravesar el ataque con su devorador divino. Sin embargo, mientras su espada esté atorada en el brazo derecho cortado del enemigo, no podía defenderse de un ataque tan poderoso.
Con un impacto que se sintió como si hubiera sido golpeado por un bloque de acero, el cuerpo de Utsurui fue arrancado del suelo. Utsurui salió disparado a través de la puerta abierta y se estrelló con la valla del fuerte. El tremendo impacto hizo que su máscara de demonio que cubre su rostro se desprenda, revelando el verdadero rostro de Utsurui por primera vez.
Su cabello y barba blancos, su rostro digno profundamente grabado con las marcas de su vida, estaban distorsionados por un dolor intenso. Después de una breve pausa, Utsurui escupió una gran cantidad de sangre de su boca. La sangre brota no sólo de su boca, sino también de la herida que le hizo Úrsula.
La enorme cantidad de sangre perdida causó confusión y Utsurui estaba a punto de perder el conocimiento. Sin embargo, justo antes de eso, se obligó a levantar la cara.
Como jefe de los exorcistas, no puedo permitir que su vergüenza quede expuesta en un lugar como este. Ese único pensamiento apoyó la conciencia de Utsurui hasta el límite.
Cuando Utsurui logró levantar la mirada, fue testigo de algo increíble.
En este momento, frente a la línea de visión de Utsurui está la imagen del joven sosteniendo su equipamiento de alma en su mano derecha. No su mano izquierda. El joven ahora sostenía su equipamiento de alma con su mano derecha, que Utsurui debería haber cortado por la mitad.
Utsurui miró el brazo derecho del joven, donde ni siquiera se podía ver una cicatriz, y gritó por dentro diciendo “Imposible”.
Pero eso no cambia la realidad. Cualquiera que sea el método que utilizó el joven, pudo curar por completo una herida que podría haber sido fatal en un instante.
Este hecho hizo que Utsurui se diera cuenta de su error.
En el ataque y defensa de antes, la razón por la que el joven decidió atrapar el devorador divino con su propia mano no fue porque tuviera demasiada confianza en su energía(kei).
Tras reconocer el poder de tal ataque, se atrevió a recibirlo con su propia mano.
Luego, usó su propio cuerpo para bloquear el arma de Utsurui y disparó un poderoso cañón de energía(kei) a corta distancia.
Utsurui estaba bailando en la palma de la mano del joven desde el principio.
En el momento en que se dio cuenta de esto, el sol se oscureció sobre su cabeza.
Varios Genbou se apresuraban emitiendo un ruido zumbido. Tenían sus bocas mojadas de sangre y parecía que el enjambre había comido unas presas en otro lugar y seguían adelante en busca de nuevas presas.
A Utsurui ya no le quedaba energía para enfrentar a los monstruos. Los monstruos parecían ser conscientes de eso y atacaron furiosamente sin mostrar ningún signo de precaución.
En ese momento.
[Estilo de espada ilusoria, torbellino]
Un torrente de energía(kei) corrió por el aire cuando la voz del joven salió de la habitación.
Los caparazones de los cinco Genbou que estaban a punto de atacar Utsurui fueron destrozados simultáneamente y los monstruos volaron por el aire como hojas, esparciendo sus fluidos corporales.
Ese poder no era el de alguien que había resultado gravemente herido, y Utsurui tuvo que admitir que el trato dado al joven no fue una farsa.
En el muy poco tiempo que tardó Utsurui en ser alcanzado por la explosión de energía(kei) y estrellarse con la valla, el joven pudo recuperarse de ese ataque profundo.
Probablemente se deba a la habilidad del Ánima, pero incluso si ese fuera el caso, era algo terriblemente ridículo-----pensó eso e hizo una mueca manchada de sangre.
-----De todos modos, maldito Shikibu.
Utsurui pensó.
Kagari, Úrsula y el joven son todos usuarios prometedores. La pregunta es, ¿por qué tantos jóvenes talentosos se reunieron en este lugar en este momento?
Por supuesto, no hay manera que sea una coincidencia.
Utsurui recordó su conversación con Shinto.
“¡P-Pero, Kurt está aquí! Sería demasiada coincidencia que Seirin Hatsuki viniera a Daikozan al mismo tiempo que Kazan se rebeló. ¡No puedo pensar en nada más que una orden de Shikibu!”
Ante esas palabras, Utsurui, respondió lo siguiente.
-----No diría que es una completa coincidencia. Quizás las intenciones de Shikibu estuvieron involucradas de alguna manera.
En ese momento sólo estaba especulando, pero ahora puede decir con certeza que así es. La presencia del joven que se parecía mucho a Shikibu hizo que las especulaciones de Utsurui fueran más seguras.
-----Entonces, ¿todo es exactamente como lo querías?
Al darse cuenta de la otra cara de la moneda de la situación, Utsurui reunió lo último de sus fuerzas y se levantó del lugar. El maestro espadachín, que hasta ahora había estado inmóvil como una montaña, ahora se estaba moviendo. Este hecho debe ser comunicado al papa en el santuario principal.
Inmediatamente después, Utsurui recogió la máscara de demonio caída, pateó el suelo y saltó la valla hacia la empinada pendiente.
Mientras Utsurui rodaba por la pendiente siendo arrastrado por la gravedad, lo que vino a su mente fue la imagen de Mitsurugi Shikibu, quien siempre estaba un paso delante de él desde hace 30 años.