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The Revenge of the Soul Eater - Volumen 5 - Epílogo

[¡Increíble, ya se puede ver las murallas de Belka…..!]

Katia elevó una voz vivaz estando encima de una silla de montar en un Wyvern.

Detrás de ella, estaba Iria estando escogida como una niña mirando al frente de Katia-----hacia el jinete del Wyvern.

No era Sora el que estaba allí. Es más alto que Sora, pero sus brazos y torso son más delgados que Sora. Sobre todo, su cuerpo bien proporcionado que se ve a través de su armadura pertenecía a una mujer como Iria.

Era Astrid Dragnote, la vice capitana de los caballeros dragón del reino de Canaria. Ese es el nombre del caballero dragón que está llevando a Iria y Katia.

El plan original era que Iria y Katia esperarían a que Sora regresara antes de dirigirse a Belka.

La razón por la que están montando en la sub especie de dragón de Astrid con dirección a Belka, es porque Astrid, que se enteró de las circunstancias que rodean a Katia a través de su hermana menor, se ofreció a ayudar.

Astrid tenía planeado ir pronto a Belka. El cardenal Sylara, encargado del templo de la ley de dios, llegará a Ishka para asistir a la boda del príncipe Hazard y la princesa Sakuya. Astrid fue nombrada responsable de su escolta.

No es posible llevar a personas no relacionadas durante la escolta, pero no hay nada de malo en llevarlos a Belka-----Iria y Katia aceptaron la oferta de Astrid.

A decir verdad, Iria quería rechazar esta oferta. No es que odiara a Astrid ni nada de eso. Más bien es todo lo contrario. Incluso antes de convertirse en una aventurera, Iria añoraba a Astrid, y cada vez que entraba en contacto con ella en la casa de Sora, todavía se pone tensa y nerviosa.

Ponerle una carga a Astrid que respeta tanto. Iria quería evitar eso.

Sin embargo, dado que Katia quería regresar a Belka lo antes posible, no pudo oponerse debido a sus sentimientos personales. Además, sería de mala educación responder con una negativa a Astrid, quien amablemente se ofreció a ayudar. Iria se dijo a sí misma estando montada sobre la sub especie de dragón de Astrid, Ascaron.

Luego dejaron Ishka hace unos dos días.

Astrid, Iria, Katia y los cinco caballeros dragón que son subordinados de Astrid han llegado al punto en que pueden ver las murallas que protegen a Belka desde la distancia.

Entonces, Astrid abrió la boca como para responder a la voz de Katia. Sin embargo, su voz era baja. Su voz que normalmente es clara y digna estaba ahora cubierta de gran preocupación.

[Las puertas de la ciudad están cerradas. Parece seguro decir que algo sucedió en Belka como para cerrar las puertas cuando el sol está saliendo]

Astrid dijo eso por los eventos que se dieron ayer. Cuando Iria y los demás que volaban hacia Belka, escucharon un rugido en sucesión en dirección oeste.

Sacudió los tímpanos de Iria y los demás que estaban lejos de Belka muchas veces con un peso y profundidad que recuerdo al estruendo de un trueno distante y una ráfaga de viento que parecía ser la secuela del impacto. El viento sopló con tanta fuerza que todas sub especies de dragones perdieron la estabilidad de vuelo, por lo que Iria estaba preparada para estrellarse en cualquier momento.

Afortunadamente, el estruendo y el viento se detuvieron después de un tiempo, pero estaba claro que la secuencia de eventos no era un fenómeno natural.

¿Si no era un fenómeno natural, entonces que era?

Ya sea Iria o Astrid, nadie sabía que estaba pasando. Pero, estaban convencidas de que algo había sucedido. Y estaban igualmente convencidas de que Sora y las demás que fueron primero a Belka estaban involucrados.

[Bajaremos frente a la puerta. Sujétense firmemente]

Después de que ver que Iria y Katia obedecieron sus palabras, Astrid tiró un poco de las riendas del Wyvern. Al darse cuenta de la voluntad del jinete, Ascaron se deslizó por el aire y aterrizó lentamente en el suelo.

Como si Katia no pudiera esperar, saltó al suelo y corrió hacia las puertas de la ciudad.

Persiguiendo apresuradamente a Katia, Iria miró hacia las enormes puertas de Belka.

Unas puertas que se cierran hemáticamente para repeler a los que vienen, y unas murallas de piedra arenisca que se elevan para intimidar a los que vienen.

Sintiendo como si la propia ciudad de Belka se estuviera negando a ser visitada, Iria frunció el ceño en silencio.

Comments

Gracias por el cap!!

Haju


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