Tras la primera serie de fotos, seguimos intentado hacer alguna más con caballitos. Pero, no nos lo ponían fácil… todos nos rehuían y además estaban metidos en su cerco pegado a la carretera. Fuimos intentándolo varias veces en nuestro camino al hostel donde dormíamos, pero no tuvimos éxito. Al final, nos rendimos y pensábamos que igual ese hostel tenía caballos (era una casita rollo granja) y efectivamente fue así ❤️❤️❤️ Llegamos y le preguntamos a la encantadora encargada que si nos podíamos hacer unas fotos con los caballos, nos dijo que sí muy alegremente, que podíamos bajar a la zona abierta 👐 Le cambió la cara cuando le dijimos que iban a ser fotos de desnudo, no sabía donde meterse la chavala 😅 pero, ya era tarde, ya nos había dicho que sí y ya no sabía cómo decir que no 😂😂😂 así que antes de que se arrepintiera, fuimos al encuentro de los caballos. Al principio, estaban recitentes, pero Álvaro es un gran susurrador de caballos y pronto se acostumbraron a nosotros y fueron acercándose. Fue una sesión muy divertida, porque los caballos venían hacia todos nosotros y se nos ponían en medio, querían jugar y nos mordisqueaban. Está claro que Mónica fue quien más lo sufrió, pero salió ilesa y feliz como todos ❤️ Voy completando poco a poco mi lista de sueños fotográficos, ahora quedará ampliarla y mejorar las ya completadas 🥰🥰🥰