Estas fueron prácticamente las únicas fotos subacuáticas que pude hacer este verano y doy mil gracias a mi amigo Javi por ayudarme y dejarme su piscina. Las fotos bajo el agua son de las fotos que más me gustan, es algo como de otro mundo. Por eso, sigo haciendo fotos sumergiendo la cámara a pesar de ya haberla ahogado una vez y me fastidia mucho que pasen los veranos y no pueda aprovechar. Así que aunque era final de verano y hacía fresquito, nos metimos al agua. No hicimos demasiadas fotos, pero al menos me quedé más tranquila, sobre todo después de haberlas editado, que me costó muchísimo pero mereció la pena.