No podía esperarme a enseñaros la segunda parte de la sesión anterior... ¡es que me hizo tanta ilusión! Os cuento: Estábamos a punto de irnos, cuando de repente vimos a parecer un montón de cabras salvajes que iban a beber al río. Todos los que estábamos ahí nos quedamos pilladísimos, porque había muchas de ellas y porque parecía no importarles nuestra presencia lo más mínimo. Al principio nos quedamos lejos para no asustarlas y no molestarlas, pero al ver que seguían sin inmutarse, nos acercamos un poquito. Fue precioso y gracioso, ya que despertamos también la curiosidad de algunas y se nos quedaban mirando y se acercaban un poco. Hacía muchísimo tiempo que quería hacer fotos de desnudo con animales en la naturaleza, así que imaginaos lo feliz que estuve de poder hacer algunas con cabras salvajes de fondo. Si es que nos dio igual la gente que quedaba por ahí y todo, no podíamos desperdiciar una oportunidad tan bonita. Ojalá poder hacer más fotos con animalitos así.