Como os dije en la publicación de ayer, estuve viviendo cerca de una plaza donde vendían flores y aunque no suela comprar porque pobre, hubo un par de veces que no pude evitarlo. Me enamora ver muchas flores juntas y pensé que por una vez podría dejarme llevar y comprar alguna para hacer fotos. Los elegidos fueron unos clavelines rojos-rosas y aunque no pensaba comprar más, los claveles amarillos y naranjas me entraron de lleno. Eso sí, me parece que les saqué buen partido a ambos.