Os traigo unas fotos que me gustaban tanto que no sabía como editarlas, se veían tan, tan bonitas desde la cámara que cuando me ponía con la edición, me parecía que las estropeaba y no conseguía el efecto de hada del bosque que quería. Como suele pasar con mis fotos favoritas, fueron totalmente improvisadas. Fuimos a las Cascadas del Huéznar a explorar la zona porque iba a hacer fotos con una modelo en unos días y ese sitio parecía perfecto. En principio, no era para hacer fotos, pero la cámara y el trípode siempre encima por si acaso y menos mal, porque al ver ese espacio me volví loca. Como es un sitio muy conocido, hay un restaurante al lado del parking y este espacio era el exterior de dicho restaurante y era puro cuento de hadas. No me pude resistir y menos mal, porque al final, el día de la sesión con la modelo tuvimos que ir al Cerro de Hierro de la cantidad de gente que había ese día en las cascadas. Quiero volver un día entre semana y hacer fotos por el entorno natural que es precioso, aunque hay que saltarse unas cuantas vallas.