Echaba de menos el campo desde antes de irme a Sevilla, porque ya me imaginaba que iría poco y sería un secarral, por eso el Cerro de Hierro fue una sorpresa. Es una zona que está a una hora de la ciudad y es un monumento natural que también fue mina por lo que se fusiona la espectacularidad de las formaciones rocosas con túneles y pasadizos hechos por humanos. No me esperaba encontrar un sitio con tanta vegetación y con tantos volúmenes por allá y la verdad me encantó (como que volvimos unas cuantas veces). Estas fotos (y las que vienen) son de la primera toma de contacto con el cerro, hice más otro día y llevé a modelos también, ya os iré enseñando más, porque quedaron cosas preciosas.