No sé cuando me enamoré de la luz ni de las manos.
La luz siempre está ahí, la vemos todos los días, pero casi nunca la apreciamos, como pasa con todo. Siempre me dicen que no entienden cómo puedo ver x cosas o cómo no lo habían visto antes y hay quien me dice que le he enseñado a ver. Todo está ahí, sólo hay que tratar de prestar más atención. La belleza está en todas partes: en las hojas del suelo, es los posos del té, en las nubes, en el rayo de luz que entra por el hueco de la persiana, en el reflejo de un charco, en las manos, en las partículas de polvo, en las verduras de la sartén, en un espejo empañado...Todo está ahí, y yo antes tampoco lo veía. No sé cuándo me enamoré de todo eso, pero ya no puedo vivir sin verlo.
Edgar Peña
2023-03-02 17:46:20 +0000 UTC