Tenía muchas ganas de enseñaros estas fotos y seguramente en algún momento os enseñe algunos before-after.
La semana que estuve en la playa por cosas de la vida acabé en un pueblo pijo y ultra turístico, fue todo un desastre la verdad, PERO encontré este lugar tan increíble. Era una zona donde el agua salía de manera vertical y con muchísima fuerza por un hueco en la roca, lo que hacía que con la luz se formaran arco iris y con el viento ráfagas inmensas de agua. Era una zona medio conocida, así que pasaba gente y pues estuve corriendo desnuda por ahí con turistas como 4 horas (seguramente haya aparecido en varias historias de instagram, grupos de whatsapp y demás sin ser consciente de ello), pero no me importaba, merecía la pena. Ese día fue mágico, no podía parar de gritar y correr y aunque acabé congelada y empapada mientras me observaba la gente atónita, disfruté cada segundo. Era un paisaje bestial y odié no tener modelo para poder hacer las fotos mejor (iba con trípode, disparador y mi señora madre), además la cámara terminó tan empapada como yo (no tengo cabeza en ningún aspecto como podéis ver). Así que queda pendiente volver a ese sitio con modelo sin ninguna duda.