Después de una exitosa sesión al amanecer, tuvimos que repetir y hacer una al atardecer.
Aprovechando que Ana Cristina se cambió de look, poniéndose el pelo rojizo, volví a quedar con ella unos días después de la primera sesión. En esta ocasión buscamos una pequeña calita en la localidad de Sant Antoni.
Si la luz del amanecer le hace lucir preciosa, la luz del atardecer no es indiferente para ella.
Nuevamente, Ana Cristina está radiante, tanto en su actitud como con sus poses, y el resultado es, al menos bajo mi criterio, espectacular. Empezamos con una luz un poco dura, y a medida que el sol iba bajando la luz era cada vez más dramática, aunque en alguna parte de la sesión, la pared del barranco hacía las labores de reflector natural, y ayudaba mucho para realizar contraluces.
Espero que os guste tanto como a mí.