Era verano
y una fuerte luz entraba por la ventana,
tu cuerpo tomo el contorno
que se mezclo con el resplandor
y se quedó en mi retina y mi recuerdo.
Ahora me hace vivir aquel día
como un presagio que no desaparece
nunca.
Era verano
era tu cuerpo y tu alma
era el motor que movió esos días
envolviéndolo todo de felicidad y belleza,
de sueños y risas.
Jorge Lázaro.