Es insaciable. Puede beber la sangre de dos o tres personas en una sola noche. Sus preferidos son los chicos malos, esos que se esconden en los estacionamientos a fumar o los que roban pequeñas cosas en el subterráneo. Jóvenes que se las dan de machitos y rebeldes pero que se doblegan frente a quien les da un poco de ese peligro que están buscando. Lazarus es realmente malo, los destruye completamente y nunca más se vuelve a saber de ellos. Dicen que tiene un harén de chicos en una cámara acorazada, donde los hace pelear y tener sexo hasta la eternidad.