Es uno de los demonios más cercanos al Rey. Es uno de los pocos que se sigue alimentando de sangre humana, y especialmente, de sangre de hombres mayores. Le encanta verlos a escondida mientras arreglan sus autos o construyen cosas. Ama verlos sudar y cómo los músculos de los brazos se mueven mientras realizan tareas pesadas. Por supuesto, no hay nada que lo excite más que cuando los tiene boca abajo en el suelo pidiéndole que entre de una vez y les destroce la vida. Es muy rudo y muere cada vez que ve cómo esos grandes hombres lloran de dolor y placer gracias a él.