La batalla entre el Tercer Hokage y Orochimaru comienza en serio. Orochimaru invoca a los primeros dos Hokage mediante la Técnica de Resurrección Impura (Edo Tensei), y el Tercer Hokage se enfrenta a ellos. La pelea es intensa, y el Tercer Hokage lucha no solo contra Orochimaru, sino también contra sus predecesores resucitados.
El Tercer Hokage, consciente de que no puede derrotar a Orochimaru y a los Hokage revividos con métodos normales, decide usar una técnica prohibida: el Shiki Fūjin (Sello Mortal del Dios de la Muerte). Esta técnica sella el alma de su oponente a costa de la vida de quien la usa. Mientras tanto, la lucha en la aldea continúa, con Konoha luchando para defenderse de los invasores.
El Tercer Hokage usa el Shiki Fūjin para sellar las almas del Primer y Segundo Hokage, eliminando su amenaza. Finalmente, se enfrenta a Orochimaru directamente, intentando sellar su alma también. Sin embargo, debido a su avanzada edad y las heridas sufridas durante la batalla, solo logra sellar los brazos de Orochimaru, impidiéndole usar jutsus en el futuro.
Orochimaru queda incapaz de usar sus manos para realizar sellos debido a la pérdida de sus brazos. El Tercer Hokage, después de sellar los brazos de Orochimaru, muere con una sonrisa, aceptando su destino como el protector de Konoha. Orochimaru se retira, incapaz de continuar la batalla, y el ataque a Konoha comienza a perder fuerza.
Con la muerte del Tercer Hokage, la invasión termina y las fuerzas invasoras se retiran. Los habitantes de Konoha lloran la pérdida de su líder, pero la voluntad de fuego, la ideología que promueve la protección de la aldea y sus habitantes, sigue viva en las personas. El funeral del Tercer Hokage se celebra, y Naruto y los demás juran proteger la aldea como él lo hizo.
Estos episodios cubren la épica batalla final entre el Tercer Hokage y Orochimaru, el sacrificio del Hokage para proteger a Konoha, y las consecuencias de la invasión, con la muerte del Tercer Hokage dejando una marca profunda en la aldea.
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