Yuukai Sare Sou ni Natte Iru Ko wo Tasuketara, Oshinobi de Asobi ni Kite Ita Ohime-sama Datta Ken—Volumen 1/Capitulo 6
Added 2025-03-27 23:08:45 +0000 UTC
Capítulo 6: La mimada y adorable princesa.
–Otra vez hemos quedado solos… ¿verdad?
Después de que Rion e Aira-chan se marcharan, Luna, visiblemente inquieta y con ganas de atención, se tomó la molestia de señalar el hecho de que estábamos a solas.
Probablemente estaba esperando a que yo diera el primer paso.
–¿Vemos anime?
Antes de que llegaran Aira-chan y las demás, había planeado preparar la cena, pero después de todo lo que Luna tuvo que explicar a Rion y a mí, seguramente estaría agotada.
Quería que descansara un poco.
–¡Muchas gracias♪!
Luna me agradeció con voz animada y, acto seguido, se apoyó en mí, recostando la cabeza sobre mi hombro.
Parecía gustarle esa posición.
Para mí, en cambio, que una chica tan hermosa se me pegara de esa forma solo hacía que mi corazón latiera más rápido, lo que era un problema en sí mismo. Pero al ver la expresión relajada y feliz de Luna, no podía decirle que no.
Encendí la televisión y puse el anime en una plataforma de streaming, como siempre.
Mientras ella veía su anime favorito, de repente…
–Seito-sama, ¿no hay algo que quiera preguntarme?
Luna me dirigió aquella inesperada pregunta.
–¿Eh? ¿A qué viene eso?
–Rion-sama hizo muchas preguntas antes, pero usted se mantuvo en silencio.
Por lo visto, Luna pensaba que me había abstenido de preguntar por pura cortesía.
La verdad era que apenas podía seguir el hilo de la conversación…
–Bueno, más que nada, Rion ya preguntó lo que quería saber, y, además, a mí no me molestó nada de lo que pasó. Con que estés a mi lado, eso ya es suficiente para mí.
–¡…!
Cuando le sonreí al decirlo, Luna contuvo el aliento y apartó la mirada de mí.
¿Eh? ¿Qué le pasaba?
Me pareció ver que sus orejas se habían teñido de un leve tono rojizo…
–Me hace muy feliz… pero… Seito-sama es demasiado directo, y eso me pone en apuros…
Por alguna razón, Luna empezó a murmurar en inglés.
Parecía un simple monólogo, pero no pude evitar sentir curiosidad por lo que estaba diciendo.
–Luna, ¿pasa algo…?
–N-no, no es nada, en absoluto. Que Seito-sama me diga algo así… me hace realmente feliz.
Luna volvió a mirarme, con las mejillas sonrojadas y una dulce sonrisa en el rostro.
No cabía duda… estaba avergonzada.
En verdad, es una chica adorable…
Aunque sea una princesa, es decir, una auténtica “hime-sama”, al interactuar con ella no sentía ninguna barrera, ni daba la impresión de que viviéramos en mundos distintos.
Era una chica accesible y cercana.
Por supuesto, su porte digno y regio también era admirable, pero…
Yo prefería a la Luna natural, amable y un poco mimada.
–No sé qué pasará a partir de ahora… Ser el prometido de una princesa seguramente no será nada fácil, pero… creo que lo intentaré.
Aún no asimilaba del todo lo de ser su prometido, ni tenía idea de qué esperar, pero…
Luna había hecho todo lo posible por regresar a mi lado.
Ahora me tocaba a mí esforzarme.
….Claro, si me pidieran que adquiriera habilidades de combate al nivel de Aira-chan, ahí sí que no tendría confianza en poder seguir el ritmo.
–A pesar de que he impuesto mis circunstancias de forma unilateral… realmente, me hace muy feliz…
Luna dijo eso y empezó a frotar su rostro contra mi brazo, como si quisiera mimarse aún más.
Desde mi perspectiva, que alguien como Luna, una chica increíblemente linda tanto en apariencia como en personalidad, me haya elegido a mí, un simple ciudadano común, era algo que solo me hacía feliz. En ningún momento lo vi como una molestia.
–Estar comprometido con una princesa... Es como algo sacado de los animes y mangas que tanto te gustan, ¿no?
Si lo piensas con sentido común, algo así nunca pasaría en la realidad.
Si se lo contara a alguien, nadie me creería.
Seguramente pensarían que estaba soñando o que ya no distinguía la ficción de la realidad.
–Fufu, yo también lo creo. Y que Seito-sama me haya salvado también fue como algo sacado de un anime, ¿sabe?
Luna asintió felizmente ante mis palabras.
Lo cierto es que encontrarme con una chica que estaba a punto de ser secuestrada y salvarla era algo que difícilmente ocurría en la vida real.
Bueno, en realidad, no era que la estuvieran secuestrando, sino que intentaban llevársela de regreso...
Desde ese momento, todo comenzó.
–Supongo que fue lo que llaman "fuerza sobrehumana en momentos de crisis". Si lo pienso ahora, no creo que pueda volver a hacer algo así.
Según Luna, aquellos dos hombres de negro habían recibido un riguroso entrenamiento.
Que alguien como yo, que había vivido una vida tranquila sin hacer ningún deporte, hubiera logrado vencerlos... no podía ser más que un milagro.
No habría una segunda vez.
–En ese momento, Seito-sama parecía un héroe que había venido a rescatar a su princesa.
–Eso es exagerar demasiado.
Si de verdad fuera un héroe, sería demasiado débil.
Seguro que el rey demonio me derrotaría en un instante.
–Pero así fue como lo vi yo.
Luna infló sus mejillas, como si no le hubiera gustado que me riera de su comentario.
Viéndola así, con la imagen que suele dar frente a los demás, era difícil de imaginar, pero en el fondo tenía algo de infantil.
–Lo siento, no era mi intención burlarme...
–Lo sé, pero aun así...
Aún con el ceño fruncido, Luna continuó frotando su rostro contra mi brazo.
No sabía qué hacer con ella, pero al mismo tiempo, me parecía adorable.
De hecho, hasta me resultaba reconfortante.
–Ah, ahora que lo pienso...
Mientras la miraba, de repente recordé algo que me había estado intrigando.
–Rion no lo preguntó, pero... ¿Usas un nombre falso para ocultar que eres una princesa?
En la escuela, se presentó como “Lunala Alford”.
Pero su verdadero nombre era completamente distinto, y tampoco había mencionado que era una princesa.
La razón más probable para ello era que quería ocultar su identidad.
–Sí. Si se supiera que soy una princesa, no solo perdería mi libertad, sino que también me pondría en peligro.
Y no solo a mí, sino también a Seito-sama. Por eso, me hicieron usar un nombre falso.
Tal como imaginaba, mi intuición era correcta.
Bueno, tampoco es que hubiera muchas otras opciones, así que no había forma de equivocarse.
Seguramente, por eso Rion tampoco se molestó en preguntarlo.
–¿Aira-chan también usa un nombre falso?
–Seito-sama solo habla de Aira... ¿Acaso ella le gusta más que yo?
Cuando mencioné a Aira-chan, Luna volvió a inflar levemente las mejillas.
Parece que me ha malinterpretado.
–¡No, no es eso! No tengo sentimientos románticos por ella, pero es normal que me interese, ¿no crees? Después de todo, es la persona que siempre está contigo.
No es que me interesara Aira-chan en un sentido amoroso, así que rápidamente le expliqué la razón.
No parecía ser del tipo que se molestara por estas cosas, pero tal vez Luna era más celosa de lo que pensaba.
–Si es así, entonces está bien...
Asintiendo con un pequeño gesto, Luna me miró directamente a los ojos.
–Aira uso su verdadero nombre. Como su identidad nunca ha sido revelada al público, decidieron que no había necesidad de usar un nombre falso.
Por la forma en que lo dijo, no parecía que Luna o Aira-chan hubieran tomado esa decisión por sí mismas.
Seguramente había personas encargadas de manejar ese tipo de cosas.
Si lo que querían era ser precavidos, tal vez Aira-chan también debería haber cambiado su nombre.
Pero si su identidad solo era conocida por la familia real y su círculo cercano, no había problema.
–Cambiando un poco de tema... Sé que estar conmigo, una princesa, puede generarle preocupaciones. Sin embargo, en cuanto a la seguridad, no tiene de qué preocuparse. Aira y otros guardaespaldas altamente capacitados nos protegen en todo momento, aunque no los veamos.
Luna terminó abruptamente la conversación sobre Aira-chan y desvió el tema.
Hace un momento hablaba de ella con orgullo, pero parecía tener sentimientos encontrados al respecto.
Tal vez sería mejor evitar mencionar a Aira-chan delante de ella con demasiada frecuencia.
Fuera de eso, ahora todo tenía sentido.
Por eso, Aira-chan se alejaba con tanta facilidad de Luna.
Yo no me había dado cuenta, pero incluso cuando volvíamos a casa, probablemente había otros guardaespaldas protegiéndonos.
–Si es así, entonces es un alivio.
Para que no se preocupara, le sonreí con confianza.
Parece que mi intención le llegó, ya que Luna no insistió más en el tema y volvió a apoyar la cabeza en mi hombro.
Y entonces...
–Seito-sama... ¿Podría... acariciarme la cabeza...?
Más que hablar o ver anime, parecía que tenía ganas de acurrucarse y ser mimada.
Con una voz tierna, me hizo un adorable pedido.
◆
–Me quede sin nada que hacer…
Después de consentir a Luna, cenamos juntos, pero, justo cuando terminamos de recoger, Aira-chan fue a buscarla.
Así, ella regresó a su habitación y yo me di un baño, pero… ya no tenía nada más que hacer.
Hasta ahora, aunque estuviera solo, podía ver anime o jugar videojuegos para matar el tiempo… pero desde que empecé a ver anime con Luna, hacerlo solo ya no me parecía suficiente.
–¿Debería irme a dormir…?
¡Ding dong♪!
Justo cuando apagué la televisión y me levanté del sofá, el timbre de la puerta sonó de repente.
–¿A esta hora…?
Aunque aún no era tan tarde, tampoco era una hora en la que alguien viniera de visita.
“Tal vez…”
Con esa idea en mente, abrí la puerta de inmediato.
–Ah… buenas noches, Seito-sama.
Frente a mí estaba una hermosa chica de cabello rubio que me sonreía con dulzura.
Como sospechaba, quien había tocado el timbre era Luna.
Vestía un lindo camisón de tonos rosados, lo que indicaba que ella también acababa de bañarse.
Detrás de ella, Aira-chan aguardaba en silencio.
–¿Pasa algo? ¿Olvidaste algo, quizás?
No entendía por qué Luna había venido a mi habitación, así que incliné la cabeza y le pregunté.
Ante eso, ella sonrió con timidez.
–Es que… me gustaría acompañarle otra vez…
–¿Eh? Ah, ¿quieres decir que te gustaría ver anime conmigo hasta la hora de dormir?
Dado que a Luna le gusta el anime, pensé que esa debía ser la razón por la que había venido.
Sin embargo…………
–…………
Aira-chan, que estaba detrás de Luna, entrecerró los ojos con una expresión claramente insatisfecha.
Parece que me equivoqué.
–N-no, no es exactamente eso… ¡Aunque claro, también me gustaría ver anime juntos…!
Mientras yo me distraía con Aira-chan, Luna intentaba transmitir algo con mucho esfuerzo.
Era raro verla titubear, dado lo directa que solía ser al expresar su deseo de recibir atención.
Mientras tanto, detrás de ella, Aira-chan me miraba fijamente, como si quisiera decirme “Date cuenta”.
A pesar de su carita infantil y adorable, esta niña sabía ejercer una presión sorprendente…
–Eh… por ahora, ¿por qué no entran?
Como no lograba entender qué quería decir Luna, y no soy precisamente bueno captando indirectas, decidí ganar algo de tiempo.
Si tuviera más experiencia, quizá podría haberlo notado, pero lamentablemente no es el caso.
Rion… ella, en cambio, siempre decía lo que pensaba, así que rara vez necesitaba que yo dedujera lo que quería.
Tal vez por eso nuestra relación funcionaba, incluso con mi falta de intuición…
Pensando en eso, invité a Luna y a Aira-chan a entrar en la habitación.
Pero una vez dentro, Luna seguía sin decir nada, moviéndose inquieta y mirándome de reojo mientras juntaba las puntas de sus dedos.
Era una imagen sumamente adorable, pero si tenía algo que decir, prefería que lo hiciera de una vez.
Ya no creo que pueda sorprenderme, después de todo lo que Luna ha hecho hasta ahora.
–Luna-sama, si no lo dice, Seito-sama no podrá entenderlo.
Al ver que ninguno de los dos hablaba ni entendía la situación, Aira-chan perdió la paciencia y apresuró a Luna.
–E-es que… pedirlo directamente es demasiado vergonzoso…
–¿Ahora dices eso? Si ya lo has hecho antes.
–Esa vez fue porque no tenía otra opción, y aunque intenté no demostrarlo, ¡por dentro estaba completamente nerviosa…!
Las dos comenzaron a susurrarse algo entre ellas.
Luna parecía estar suplicándole a Aira-chan con todas sus fuerzas.
¿De qué estarán hablando…?
–¡E-em, Seito-sama…!
Mientras observaba en silencio, Luna, con el rostro completamente rojo, cerró los ojos con fuerza y me llamó con decisión.
–¡¿S-sí?!
Naturalmente, al escuchar mi nombre de repente en ese tono, me sobresalté y me puse en guardia.
Y entonces, Luna……
–¡A partir de ahora, quiero dormir a su lado…! ¡Y también me gustaría que me prestara una de sus camisas…!
No era tan grave como lo que me había imaginado.
“Aunque… lo primero es una cosa, pero lo segundo… ¿por qué?”
–Dormir juntos… eso suena un poco inapropiado, ¿no crees…?
Por el momento, ignoré lo de la camisa y me enfoqué en lo otro.
–¡No hay problema…!
Ante mi objeción, Luna asintió con todas sus fuerzas.
“… ¿Qué es lo que no es un problema exactamente?”
Por más que sea mi prometida, sigue siendo una princesa, y dormir juntos no me parece algo correcto.
Por eso mismo, en lugar de venir a mi habitación, decidió vivir en la habitación de al lado.
–Pero… vivir juntos no está permitido, ¿cierto?
Quise confirmar el punto.
–Sí, está prohibido.
Quien respondió inmediatamente fue Aira-chan.
Luna, en cambio, apartó la mirada con incomodidad, así que seguramente Aira-chan ya sabía que ella no respondería.
–Sin embargo, en este caso no estamos viviendo juntos, así que no hay de qué preocuparse. La habitación de Luna-sama sigue siendo la de al lado.
–…..Eso suena como una excusa rebuscada…
Al comprender lo que quería decir Aira-chan, solté una sonrisa irónica mientras me rascaba la mejilla con el dedo.
Seguramente eso era lo que incomodaba a Luna.
–Nos dijeron que no podemos vivir juntos, pero nunca dijeron que no podemos dormir juntos o pasar la noche…
Aira-chan negó mis palabras con un argumento indirecto.
–Eso es precisamente lo que se llama excusa rebuscada… ¿No creen que la reina se enojará si se entera?
–Luna-sama regresará a su habitación en la mañana… y además, ¿cómo se enteraría Su Majestad de que ella ha estado durmiendo aquí?
Aira-chan esbozó una sonrisa astuta.
Si lo pienso bien, es cierto que Luna no diría nada.
Y aunque Aira-chan sea la encargada de informar sobre Luna, no veo motivo para que revele algo que la perjudicaría.
Sin embargo, Luna tiene varias asistentes.
Si alguna de ellas lo descubre, podría filtrarse la información…
Y aun así, Aira-chan hablaba con tanta seguridad… eso significa que ya tomó medidas al respecto.
“¿Las amenazó? ¿O tal vez todas son leales a Luna y harían cualquier cosa por ella…?
Cualquiera de las dos opciones es posible. Pero con esa sonrisa traviesa, me inclino más por la primera.”
–Luna, ¿no te estás forzando demasiado? No tienes que hacer todo esto solo porque somos prometidos.
Ahora que entendía que no había problema, decidí preguntarle cómo se sentía al respecto.
Antes, dormimos juntos, pero fue por las circunstancias del momento.
Ahora que tiene su propia habitación y un lugar cómodo para dormir, no hay necesidad de que venga hasta aquí.
Además, tengo la sensación de que Aira-chan la ha convencido de hacerlo…
Mientras pensaba en eso, Luna, con una expresión avergonzada y la mirada alzada, tomó con sus dedos la manga de mi ropa.
–Yo… quiero dormir con Seito-sama… ¿sí?
—… No, bueno.
Era demasiado adorable…
◆
–… Ehehe…
Nada más entrar en la habitación, Luna se puso mi camisa y esbozó una sonrisa de pura felicidad.
Incluso se había quitado la parte de abajo, por lo que su ropa interior y sus blancos muslos asomaban por los huecos de la camisa.
Definitivamente, no era un atuendo apropiado para una princesa.
–¿Por qué Aira-chan no dice nada…?
Se supone que esta chica es su guardaespaldas y asistente personal, así que normalmente debería reprender a Luna por su atuendo, ¿no?
Luna también debía saber que lo que estaba haciendo no era correcto.
–Si Luna-sama está tan feliz, no veo razón alguna para intervenir, ¿verdad?
Tal y como imaginaba, Aira-chan le daba su aprobación porque era algo que Luna deseaba.
Seguramente también influía el hecho de que, como sirvienta, le resultaba difícil llevarle la contraria a su ama… pero no me daba la impresión de que fuera una chica tan sumisa.
–Seito-sama, ¿vamos a la cama?
Mientras estaba distraído con Aira-chan, Luna infló levemente sus mejillas y tiró de mi manga con insistencia.
Parece que estaba celosa otra vez.
“Esta niña… es demasiado posesiva. Bueno, no es que me moleste, porque es adorable.”
–¿Y el anime?
Antes había dicho que también quería verlo, así que pregunté solo por si acaso.
Aún era temprano para irse a dormir.
–Ah… Bueno, sí quiero verlo, pero ahora…
Luna parecía dudar en decir algo.
¿Qué pasaba?
–Luna-sama quiere acurrucarse con Seito-sama en la cama.
Mientras yo seguía sin entender, Aira-chan me lo explicó…
Y lo hizo en voz alta, para que Luna también pudiera oírlo.
–¡No hacía falta que lo dijeras en voz alta!
Dio justo en el clavo.
Luna se puso roja como un tomate y reprendió a Aira-chan.
–Mis disculpas.
Aira-chan inclinó la cabeza en señal de disculpa, pero cuando la levantó, su expresión no mostraba ni un ápice de arrepentimiento.
“Esta chica parecía tener una fortaleza mental increíble.”
Había algo en ella… una sensación de misterio, como si fuera difícil de atrapar, y al mismo tiempo, su personalidad resultaba bastante agradable.
No era de extrañar que pudiera estar siempre al lado de Luna.
Si yo tuviera que ser el guardaespaldas de una princesa, seguramente no soportaría la presión.
–Sin embargo, creo que a Seito-sama hay que decírselo directamente para que lo entienda.
Aira-chan me lanzó una mirada de soslayo.
Parecía estar diciéndome algo como: "Este chico despistado no captará la indirecta a menos que se lo digan de frente".
… No, en realidad, lo estaba diciendo literalmente.
No podía rebatirle, ya que yo mismo no había entendido los sentimientos de Luna.
–¡El amor es así…!
Pero Luna no pareció tomárselo bien y volvió a inflar sus mejillas, esta vez con un gesto tan exagerado que casi podía escucharse el “puf puf” de fondo.
Definitivamente, Luna tenía una faceta infantil.
Quizás por eso ella y Aira-chan hacían tan buen equipo.
–Seito-sama, ¿ya está listo para dormir?
Ignorando a Luna, que intentaba ocultar su vergüenza con su berrinche, Aira-chan me miró.
–Como ya no tenía nada que hacer, pensaba irme a dormir después de lavarme los dientes.
–Hmm…
Aira-chan apoyó la mano en su mentón, como si estuviera pensando en algo.
Y entonces, debió ocurrírsele alguna travesura.
Porque vi claramente cómo la comisura de sus labios se curvó en una sonrisa fugaz.
–En ese caso, Luna-sama, vayamos adelantándonos a la habitación.
No sabía qué idea se le había pasado por la cabeza, pero Aira-chan hizo una leve reverencia y señaló la puerta.
Luna, con las puntas de los dedos jugueteando con su cabello de forma nerviosa, me miró.
–En la habitación… lo estaré esperando, ¿sí?
Con una sonrisa dulce y el rostro teñido de un leve carmín, Luna salió apresurada del salón.
Aira-chan la siguió poco después, dejándome solo en la habitación.
No tuve oportunidad de preguntar, pero… por la forma en que actuaba, ¿Aira-chan también iba a dormir con nosotros?
Mi cama tenía espacio para dos personas, pero, aunque Aira-chan era pequeña, tres ya era demasiado.
Además, no es común que una princesa y su sirvienta duerman juntas.
“¿Qué está planeando…?”
Con un poco de desconfianza, fui a lavarme los dientes.
Justo cuando estaba en ello, escuché el sonido de una cerradura abriéndose.
Tal vez Luna o Aira-chan habían salido por algo.
“¿Se habrían olvidado de algo?”
Mientras pensaba en eso sin darle demasiada importancia, volví a oír el sonido de la cerradura.
Si alguien salió y luego volvió a entrar, no era algo de lo que tuviera que preocuparme.
Terminé de lavarme los dientes y me dirigí a la habitación.
–¿Puedo entrar?
Toqué la puerta tres veces y pregunté.
Era mi habitación, pero por cortesía, debía avisar antes de entrar.
En las comedias románticas, estas situaciones suelen terminar con el protagonista abriendo la puerta y encontrando a la heroína en medio de un cambio de ropa.
Si fuera Luna, seguramente se avergonzaría, pero me lo perdonaría…
Pero con Aira-chan ahí, era mejor no arriesgarse.
–S-Sí… adelante…
Desde adentro, escuché la voz temblorosa de Luna.
¿Eh? ¿Estaba nerviosa?
Ya habíamos dormido juntos varias veces antes, ¿no?
Con esa duda en mente, abrí la puerta…
–L-Le estaba… esperando… ¿nya…?
La luz de la habitación estaba apagada.
Bajo la pálida luz de la luna que se filtraba por la ventana, Luna estaba sentada sobre la cama con las piernas recogidas en posición de seiza.
Sus manos estaban dobladas como si fueran las de un gato, y ladeaba la cabeza con ternura.
Y en su cabeza…
Por alguna razón, tenía orejas de gato.
… ¿Eh? ¿Por qué?
–L-Luna…?
La escena era tan inesperada que no pude ocultar mi desconcierto y me quedé mirando a Luna.
Ella, con el rostro completamente rojo, dirigió la mirada hacia Aira-chan, que estaba de pie en un rincón de la habitación.
–¡V-ve, le ha desconcertado por completo...! Sabía que esto era raro... ¡Lo sabía!
Luego, empezó a soltar una retahíla en inglés.
–Qué extraño. Según mi investigación, más del noventa por ciento de los hombres japoneses adoran las orejas de gato y desean que las mujeres imiten el comportamiento de los gatos.
Ante eso, Aira-chan ladeó la cabeza con expresión serena.
No entendía lo que estaba diciendo, pero por el ambiente se notaba que ella era la culpable de todo.
“Gracias, Aira-chan.”
–¿De dónde sacaste esa información...?
–En los mangas y animes que tanto le gustan a Luna-sama, a veces ocurren cosas así, ¿no es cierto? Cuando la heroína se disfraza de gato, el protagonista se emociona en su interior. Estoy segura de que Seito-sama también lo está, solo que se esfuerza por no demostrarlo.
–¡Alguien que está emocionado no se desconcertaría de esa manera...!
Aira-chan parecía estar provocando a Luna, pues esta iba subiendo cada vez más el tono de su voz.
Bueno, más que estar realmente enfadada, parecía estar avergonzada y por eso reaccionaba así, así que no era preocupante.
La sorpresa había sido tan grande que me había dejado aturdido, pero gracias a Aira-chan, había podido ver algo bastante interesante.
Me daba un poco de pena, así que tal vez debería echarle una mano.
–Luna, ¿te gustan los gatos?
Me acerqué a Luna, que seguía sentada en la cama, y le pregunté con una sonrisa.
–¿E-eh...? S-sí, me gustan...
–Ya veo. Te queda muy bien y estás adorable.
Luna era una belleza sin igual, así que seguramente cualquier atuendo le quedaría bien.
Orejas de gato y una camisa de hombre... era un conjunto un poco peculiar y sugerente, pero resultaba increíblemente encantador.
Me daban ganas de acariciarle la cabeza, pero... no tenía la confianza suficiente para hacerlo sin que me lo pidiera.
–¡..D-decir que soy adorable, eso...!
Al recibir el halago, Luna se cubrió las mejillas con ambas manos y empezó a retorcerse de la vergüenza.
Me dijo algo en inglés, probablemente porque estaba demasiado alterada.
A pesar de haber escuchado palabras así muchas veces, seguía reaccionando con una ternura inigualable.
Como su prometido, podía decirle lo que pensaba sin temor, pero... si podía seguir viendo a Luna tan feliz y avergonzada, me esforzaría por seguir diciéndoselo.
–Hmm... Ya veo que no eres tan pasivo como pensaba. Eso es un punto a favor.
Aira-chan, que había estado observándome, asintió con satisfacción.
Esa niña mostraba más emociones en el rostro de lo que imaginaba.
¿Acaso solía reprimir sus expresiones conscientemente?
–Mmh... ¡Otra vez viendo a Aira...!
Cuando me distraje con Aira-chan, Luna, ya más calmada, infló las mejillas y murmuró algo.
Luego, bajó de la cama y se abrazó a mi brazo.
–¿Luna...?
Sin entender sus intenciones, la miré a los ojos.
Entonces...
–A-a... Amo, por favor, mime a Luna... Nyaa...
–¡...!
Ahora fue mi turno de ser tomado por sorpresa y sentir cómo mi rostro se calentaba al instante.
“Esto también debía de ser idea de Aira-chan...”
–Eso de "amo" es demasiado vergonzoso...
El lenguaje gatuno era adorable, así que estaba bien dejarlo pasar.
–¿No es de su agrado...?
Seguramente pensó que me había disgustado.
Luna me miró con ojos inseguros, tratando de leer mi expresión.
–Verás, no soy tu amo, Luna...
Luna imitando a un gato era increíblemente adorable, pero si me involucraba en ese juego, la vergüenza sería insoportable.
Preferiría limitarme a observarla.
–Pero ahora soy una gatita... Nyaa...
Sin embargo, Luna no parecía dispuesta a ceder.
Al entrar en la habitación, se había mostrado tan avergonzada, pero ahora estaba completamente metida en el papel...
–N-no hace falta que me llames "amo", yo igual te mimaré...
Tratando de escapar de ese apodo, intenté pensar en lo que Luna realmente quería y le propuse un término medio.
Al escuchar eso, ella frotó su mejilla contra mi brazo con expresión complacida.
–Si me mima, no me importa cómo me llame...
Al parecer, lo de llamarme "amo" solo era un medio para recibir mimos.
“Bueno... sí, era muy linda, pero... ¿por qué? Esto es demasiado vergonzoso...”
–P-por ahora, mejor metámonos en la cama...
Mientras era completamente dominado por la actitud cariñosa de Luna, la llevé conmigo a la cama.
En algún momento, un futón había aparecido en el suelo.
Seguramente lo había traído Aira-chan.
–...
Ya en la cama, Luna me miró fijamente con ojos brillantes y expectantes.
Parecía estar esperando que la mimara.
–¿Aira-chan siempre duerme contigo?
Seguramente lo mejor era darle los mimos que esperaba, pero no pude evitar distraerme con Aira-chan, que dormía en el futón en el suelo, y le hice esa pregunta a Luna.
Pero, vamos, esto era inevitable. Era imposible hacer algo así si alguien más estaba mirando.
–Otra vez... con Aira...
Sin embargo, parece que Luna lo malinterpretó, pues infló sus mejillas de nuevo.
Yo solo me fijaba en Aira-chan porque sus acciones me llamaban la atención, pero Luna insistía en verlo como algo romántico.
Es bastante celosa y posesiva, así que lo mejor sería evitar comentarios que pudieran dar lugar a confusiones...
Pero hasta que me acostumbrara a los hábitos de Aira-chan, no iba a ser fácil.
–No es en un sentido romántico, así que no te preocupes. Es solo que me llaman la atención sus acciones.
Con algo de vergüenza, le acaricié la cabeza suavemente.
Luna se tensó por un instante, pero enseguida se relajó y se dejó mimar.
Al entrecerrar los ojos con una expresión placentera, realmente se parecía a un gato.
Por cierto, Luna ya se había quitado la diadema con orejas de gato.
–Soy la guardiana de Luna-sama. En caso de emergencia, desde hace mucho tiempo duermo a su lado para protegerla.
Seguramente, Luna estaba tan concentrada en ser acariciada que no nos estaba prestando atención.
Aun así, desde debajo de la cama, Aira-chan nos explicó la situación.
–¿Los guardianes hacen hasta eso?
Mientras continuaba acariciando la cabeza de Luna para que no se pusiera celosa, le pregunté a Aira-chan.
–Depende del maestro. Dormir es el momento en el que uno se encuentra más indefenso, así que hay personas que prefieren que ni siquiera sus guardianes estén en la misma habitación, mientras que otros no pueden dormir si no tienen a su guardián cerca.
Parece que no se puede generalizar.
Luna, por su parte, probablemente dormiría sin problemas, aunque no tuviera un guardián.
Después de todo, es el tipo de chica que se escabulle sola sin pensarlo dos veces.
–Arcadia es un país bastante seguro, ¿no?
–No tanto como Japón, pero dudo que haya muchos insensatos que intenten hacer algo estúpido.
"Algo estúpido" seguramente se refería a cometer crímenes.
Parece que aquí está permitido portar armas de fuego, así que, en comparación con Japón, donde existe la ley de control de armas, probablemente sea un poco más peligroso.
Aunque, considerando su impresionante nivel tecnológico, la seguridad y las medidas de control deben ser bastante avanzadas.
–¿Los miembros de la familia real suelen estar en peligro?
Como Aira había mencionado que dormía junto a Luna, quise preguntarlo.
Era una pregunta un poco insensible, pero si existía la posibilidad de que Luna corriera peligro, quería estar preparado.
O eso pensaba, pero… Aira-chan simplemente se rio por lo bajo.
–Fufu… No creo que haya nadie tan temerario. Sería como arruinar su vida por completo. Y, de hecho, sin necesidad de que cometan un error, sería como volverse enemigo del mundo entero.
Tal como ella decía, meterse con la familia real de Arcadia era un asunto aterrador.
Atacar a un miembro de la realeza ya de por sí era un acto suicida, pero, además, el alto nivel tecnológico de Arcadia le otorgaba una gran influencia en todo el mundo.
Si la familia real de Arcadia diera una sola orden, la mayoría de los países responderían a su llamado.
Además, se dice que la política del país es excelente, por lo que no debería haber muchos ciudadanos descontentos.
Parece que me preocupé sin razón.
–Pensándolo bien… mi situación es increíble, ¿no?
Después de todo, me convertí en el prometido de una familia real con semejante poder.
Soy solo un ciudadano común sin ninguna influencia, y seguramente hay muchos en la realeza que no me ven con buenos ojos.
“La reina debe ser la primera de ellos.”
Aunque nadie se atreva a atacar a la familia real, si apareciera algún grupo peligroso que pensara que podrían secuestrarme para hacer alguna exigencia…
Para la realeza, sería más bien una oportunidad para deshacerse de mí.
Si eso pasara, mi vida no valdría nada.
–Nosotros le protegeremos con nuestra vida, así que no se preocupe.
Aira-chan debió entender al instante lo que me preocupaba, porque me lo dijo con total serenidad.
“"Con nuestra vida", huh…”
No me agrada que alguien más joven que yo diga algo así…
–La vida… hay que valorarla, ¿sabes?
Sabía que era un comentario innecesario, pero no pude evitar decirlo.
Al fin y al cabo, ninguna vida debería ser tratada con descuido.
–Por eso hemos entrenado. No se preocupe.
Lo decía con la certeza de que podía proteger tanto a Luna como a mí sin poner en riesgo su propia vida.
Ya había visto su fuerza sobrehumana, así que seguramente era cierto… pero, aun así.
–Bueno, al menos mientras estemos en Japón estaremos seguros.
Cuando dije eso, sentí que alguien tiraba de mi ropa.
Al mirar, vi a Luna mirándome fijamente con una expresión de descontento.
Parece que el efecto de las caricias se había desvanecido.
–Solo estoy aprendiendo cosas, no hay segundas intenciones ni nada…
Intenté explicarme de inmediato para que Luna no se pusiera celosa.
Pero entonces…
–Yo también quiero que me prestes atención…
Ella tiró de mi ropa con una expresión solitaria y, con eso, me venció al instante.
–Ehehe…
Cuando la abracé suavemente en la cama y le acaricié la cabeza y la mejilla, Luna sonrió como una niña feliz.
Parecía tan contenta que solo de verla me sentí en paz.
Aira-chan no dijo nada, así que mientras no hiciera nada inapropiado, seguramente no había problema.
–¿Luna, te gusta que te acaricien?
A simple vista, cualquiera diría que sí.
Cuando acaricias a un gato, este entrecierra los ojos y presiona su cabeza contra tu mano.
Luna estaba haciendo algo parecido: frotaba su rostro contra mí y me presionaba con su cabeza.
Por eso, decidí preguntarle.
–…Es porque es Seito-sama… No es como si me diera igual quién lo haga…
Luna, avergonzada, escondió su rostro en mi pecho.
No sé exactamente cómo interpretó la pregunta, pero no había forma de que esas palabras no me hicieran feliz.
Definitivamente, es muy buena para demostrar cariño.
Aunque, para Luna, seguramente solo estaba actuando de forma natural.
–Entonces… ¿puedo seguir acariciándote en el futuro…?
A veces me daban ganas de acariciarla por lo adorable que era.
Sin embargo, siempre me contenía y no me atrevía a hacerlo a menos que ella misma lo pidiera.
Si realmente le gustaba, quizás sería más fácil si me daba su permiso de antemano.
–No es que puedas o no… A mí… me hace muy feliz…
Luna apartó su rostro de mi pecho y me miró con unos ojos brillantes, llenos de expectación.
Tal como decía, seguramente le gustaba que la acariciara.
En ese caso, mientras no hubiera nadie más presente, no tendría que contenerme.
–Ya veo, eso me tranquiliza.
–Seito-sama es muy considerado y siempre se preocupa por mí… pero… si es algo que Seito-sama quiere hacerme… yo siempre seré feliz…
Luna dijo eso y volvió a frotar su rostro contra mi pecho, como si buscara más mimos.
Por supuesto, si hiciera algo que no le gustara, se molestaría.
Lo que en realidad quería decir era: "No te contengas y consiénteme más".
A mí también me gustaba mimarla, así que no podía estar más feliz.
–Dices eso, pero si yo hiciera algo terrible, ¿qué harías, Luna?
–No me importaría, después de todo, ya soy tu prometida. Mientras te hagas responsable, eso será suficiente.
“En otras palabras, si no me hago responsable, no me lo perdonará, ¿no?”
Bueno, parece que no tiene intención de hacer nada antes del matrimonio, así que probablemente se refiera a algo al nivel de un beso.
Luna parece pura, así que es posible que no tenga muchos conocimientos más allá de eso.
–No, espera, ¿será que Aira-chan le ha metido ideas en la cabeza…?
Teniendo en cuenta sus travesuras y cómo hace que Luna haga todo tipo de cosas, no me sorprendería que le hubiera enseñado algo.
De hecho, ¿cómo será la educación en la familia real?
¿Hasta qué punto les enseñan sobre estos temas…? Es algo que me intriga.
Después de todo, de ahora en adelante, también me afectara directamente.
–…………
Mientras pensaba en eso, de repente sentí una mirada clavada en mi espalda.
Probablemente Aira-chan se había incorporado y me estaba observando fijamente.
–Tranquila, jamás haría algo por la fuerza…
–¿…..?
Luna se quedó con una expresión de desconcierto, sin entender lo que quería decir.
Pero la persona a quien realmente iba dirigida mi frase sí lo comprendió, porque la sensación de aquella mirada desapareció.
Luego, escuché el sonido de las sábanas rozándose debajo de la cama, lo que indicaba que se había vuelto a acostar.
…..Definitivamente, lo mejor será evitar cualquier tipo de malentendido.
Si llegara a provocar uno… podría desaparecer de este mundo a manos de la pequeña que ahora mismo aguarda en silencio detrás de mí.
–Este… si alguna vez sientes algo o piensas en algo, dime sin dudarlo, ¿sí? No soy bueno captando indirectas, así que me ayudaría mucho que me lo dijeras directamente.
Le sonreí a Luna, tratando de desviar la conversación.
–Eso… es difícil…
–¿Eh?
Su respuesta me tomó completamente por sorpresa, y no pude evitar mirarla fijamente.
Luna levantó la vista hacia mí, pero pronto apartó la mirada con las mejillas levemente sonrojadas, y murmuró en voz baja:
–Pedir que me mimes… es algo bastante vergonzoso…
Después de confesarlo, volvió a hundir su rostro contra mi pecho.
Pero esta vez no lo hizo de manera tierna, sino más bien restregándose como si intentara ocultar su vergüenza.
¿Qué se supone que debo hacer con esta criatura tan adorable?
–Ah… ya veo, perdón…
Viéndola retorcerse de vergüenza, le acaricié la cabeza mientras me disculpaba.
Aunque, por favor, permíteme explicar mi punto…
Lo que en realidad quería decir era que me dijeras si había algo que no le gustara, pero parece que en su cabeza solo cabía la idea de ser mimada.
Es increíblemente tierna, y me derrite completamente.
Si ya de por sí es hermosa como una diosa, encima es adorable hasta en su forma de ser… eso es hacer trampa.
–Ponerlo en palabras me da mucha vergüenza… así que, cuando quiera eso, simplemente haré esto…
Como había aceptado mi disculpa, Luna continuó hablando y propuso una alternativa.
Se refería, sin duda, a la acción que estaba realizando en ese momento: frotar su rostro contra mí.
En lugar de decirlo, lo expresaría con gestos.
Después de eso, esperaba que lo entendiera por mí mismo.
“…Pero honestamente, esto me parece aún más vergonzoso.”
–Entiendo, de acuerdo.
Pero no tenía otra opción más que aceptarlo.
Después de todo, verla comportarse así era demasiado adorable como para negarme.
Eso sí, si lo hacía en público, las cosas podrían volverse problemáticas…
Después de eso, Luna siguió mimándose a su antojo.
A veces restregaba su rostro contra mi pecho, otras veces entrelazaba su mano con la mía y jugaba apretándola suavemente.
Yo solo la dejaba hacer lo que quisiera, limitándome a acariciarle la cabeza o rozarle la mejilla de vez en cuando.
Aun así, fue un momento increíblemente placentero y feliz.
–Suu… suu…
Finalmente, agotada de tanto mimarse, Luna se quedó dormida, respirando suavemente mientras seguía abrazada a mí.
Había pasado poco tiempo desde que llegó de Arcadia, y entre el cambio de escuela y tener que lidiar con Rion, seguro que estaba agotada.
Quería dejarla dormir tranquila y sin interrupciones.
Esperé pacientemente a que su sueño se profundizara, y tras dos horas, me levanté con cuidado de la cama.
Luego, asegurándome de no hacer ruido, me dirigí al balcón.
Afuera, todo estaba en silencio, salvo por la tenue luz de los faroles.
El ambiente tenía una sensación de soledad, pero no me desagradaba.
Al mirar hacia arriba, vi un cielo nocturno despejado, adornado con una luna llena y un sinfín de estrellas brillantes.
Dicen que en las ciudades las luces de las casas y los negocios dificultan ver el cielo estrellado, y que el aire no es tan puro como en los pueblos.
Tal vez, poder disfrutar de una vista tan hermosa sea un privilegio exclusivo de los lugares rurales.
Mientras contemplaba el firmamento, sin dirigirme a nadie en particular, murmuré en voz baja:
–El prometido de una princesa, ¿eh…?
Una sensación de incertidumbre me invadió.
Luna era adorable y una persona maravillosa.
Me encantaba verla sonreír, y me hacía feliz que se apoyara en mí.
El tiempo que pasábamos juntos me resultaba increíblemente cálido y placentero.
–Precisamente por eso, mi propia falta de idoneidad me inquietaba.
Por posición social, por estatus, incluso por apariencia y personalidad… yo no estaba a la altura de Luna.
Ella, que había crecido rodeada de lujos como miembro de la realeza, ¿realmente podría vivir feliz conmigo?
¿Sería capaz de brindarle la vida que se merecía?
Esas dudas amenazaban con consumir mi corazón.
–¿No puedes dormir?
–¡……!
De repente, una voz interrumpió mis pensamientos y me giré bruscamente.
Allí, de pie, con su expresión habitual e inexpresiva, estaba Aira-chan, mirándome fijamente.
–Lo siento, ¿te desperté?
–No se preocupe. Aún no me había dormido.
… ¿Se había estado asegurando de que no hiciera nada raro mientras yo seguía despierto?
Aun eres joven, lo mejor sería que duermas apropiadamente, pero…
—Por si acaso, le informo que solo hay dos años de diferencia entre Luna-sama y yo, y tres con Seito-sama. Le agradecería que no me tratara demasiado como a una niña.
¿Acaso lo dejé ver en mi rostro? Aira-chan entrecerró los ojos con expresión insatisfecha.
Tres años de diferencia… Eso significa que, como yo tengo dieciséis, ella debe de tener trece.
Me sigue pareciendo bastante una niña.
Si lo dijera en voz alta, seguro que se enojaría, así que mejor me lo guardo.
—Luna también es más joven que yo, ¿eh?
—Solo es porque aún no ha celebrado su cumpleaños, así que no tiene de qué preocuparse.
Ya veo, eso significa que no está mintiendo sobre su año escolar.
Como yo ya celebré mi cumpleaños, la diferencia de edad quedó marcada.
—Ya veo, qué alivio.
No lo digo en un sentido romántico, sino en un sentido ético.
“Si hubiera mentido sobre su edad solo para poder asistir a la misma escuela que yo, me habría hecho sentir culpable.”
Bueno, si me pongo estricto, Aira-chan técnicamente sí ha falsificado su edad, pero en su caso fue para proteger a Luna, así que…
No me quedaba más remedio que aceptarlo.
—¿Acaso le preocupa algo?
Debe de haber pensado que ya habíamos terminado de hablar sobre la edad.
Aira-chan me preguntó por qué estaba en el balcón mirando al cielo nocturno.
—…………
En circunstancias normales, probablemente sería mejor evadir la pregunta, pero…
—No puedo evitar pensarlo… ¿De verdad está bien que yo sea el prometido de Luna?
Estoy seguro de que esta niña se daría cuenta de todos modos.
Pensando en eso, decidí ser honesto y dejar que me escuchara.
—Si se trata de compararlo con Luna-sama, probablemente no exista un solo hombre en este mundo que esté a su altura.
Aira-chan realmente adora a Luna, ¿verdad?
Si no fuera así, aunque sea su señora, no diría algo así con tanta naturalidad.
—Pero habrá hombres mejores, ¿no? Por ejemplo, su antiguo prometido noble.
Por lo que escuché, en términos de estatus, apariencia y personalidad, no parece que estuviera muy por debajo de Luna.
Al menos, seguramente es un hombre muy superior a mí.
—Ya se lo he dicho antes, pero Luna-sama lo ha elegido a usted, Seito-sama. Eso es todo lo que importa.
“Si Luna ya ha tomado su decisión, no hay más que hablar.”
Eso es lo que Aira-chan quiere decir.
—¿Qué vio Luna en mí?
Era una duda genuina, y quería escuchar una razón concreta.
Luna le habló con entusiasmo a Rion sobre mí, pero… ¿eso realmente lo explicaba todo?
—… Luna-sama es una persona muy inteligente y bondadosa, pero no es ingenua. Desde pequeña ha crecido observando a muchos adultos, por lo que tiene un excelente ojo para juzgar a las personas. Si ella lo ha elegido a usted, entonces debería confiar más en sí mismo.
Diciendo esto, Aira-chan colocó su mano derecha sobre mi pecho.
Seguramente lo hacía para que realmente me diera cuenta de que debía tener más confianza.
Ciertamente, siendo parte de la familia real, debe de haber tenido muchas oportunidades de observar a los adultos.
Seguramente ha visto a infinidad de personas con ambiciones y segundas intenciones.
Yo pensaba que, por ser una princesa de corazón puro y algo despistada, desconocía la maldad de la gente… pero parece que era todo lo contrario.
De cualquier modo…
Al hablar con Aira-chan a solas, su impresión cambia bastante.
Sigue sin mostrar expresión y hablando de manera monótona, pero siento que sus palabras están llenas de amabilidad.
“Tal vez en el fondo sea una niña bondadosa.”
Es un tipo de persona diferente, pero me recuerda a Rion.
—Confianza, ¿eh…? Puede que Luna garantice mi carácter, pero… mantener a una princesa sin que le falte nada no es algo fácil, ¿sabes?
Seguramente el reino proveerá el dinero necesario para que Luna no pase dificultades económicas.
Pero si al casarme con ella sigo dependiendo de la familia real, seré un fracaso como hombre.
Si quiero estar con la chica que me gusta, al menos debería ser capaz de mantenerla por mi cuenta.
—No tiene de qué preocuparse. Luna-sama no desea una vida como la de la familia real o la de Arcadia.
—¿Eh? ¿De verdad…?
Cuando alguien ha tenido una vida llena de lujos, suele tomarlo como su estándar.
Pensé que Luna también aspiraba a una vida así, pero…
—¿Alguna vez ha escuchado a Luna-sama quejarse de su vida actual?
—Eso es…
“No. De hecho, siempre se ha mostrado muy feliz.”
Pero eso es… porque Luna es una persona increíblemente amable…
Pensé que solo estaba siendo considerada conmigo.
—Desde pequeña, Luna-sama ha soñado no con la vida de una princesa, sino con ser la esposa de una familia común. Para ella, la vida que lleva ahora es como un sueño hecho realidad. Por lo tanto, no buscará una vida de realeza.
Al escuchar esas palabras de Aira-chan, recordé algo.
Varias veces, Luna ha mencionado que esto era algo con lo que “siempre había soñado”.
“Así que… realmente no tenía por qué haberle dado tantas vueltas…”
—El sueño de la infancia de Luna-sama se ha hecho realidad, y en este momento está viviendo felizmente. Para ella, simplemente tenerlo a su lado ya es suficiente. No siga dándole vueltas al asunto… o terminará haciéndola infeliz.
Después de decir eso, Aira-chan me dedicó una dulce y encantadora sonrisa.
Sin duda, ella también es una persona amable en el fondo.
—¿Pensar demasiado, eh…? Tal vez tengas razón.
El problema que yo tenía era que sentía que no estaba a la altura de Luna.
Pero si me preguntaba qué hacer al respecto, lo más probable es que nunca hubiera llegado a la conclusión de mejorarme a mí mismo para igualarla.
Si el esfuerzo fuera suficiente para alcanzarla, claro que intentaría mejorarme.
Pero no importa cuánto me esfuerce, nunca podré estar a su nivel.
Entonces, la única opción sería alejarme de ella…
Y viendo lo feliz que está ahora, eso solo serviría para hacerla sufrir.
—Gracias, Aira-chan.
Le agradecí a Aira-chan por evitar que tomara una decisión estúpida.
—No es nada. Solo le he dicho lo obvio.
Ante mis palabras, Aira-chan volvió a su expresión inexpresiva y mostró una actitud distante.
Era como si no quisiera mostrar demasiado sus emociones.
A pesar de su corta edad, es la asistente y guardaespaldas de Luna…
Debe de haber una razón detrás de todo eso.
–Dicho esto, ¿qué se supone que debo hacer como prometido de Luna?
“Siendo el prometido de un miembro de la realeza, seguramente habría muchas restricciones y tradiciones a seguir.”
En los mangas y animes, normalmente los someten a un entrenamiento especial o algo así…
–Por ahora, en particular, nada. La familia real también está preocupada por el futuro de Luna-sama y Seito-sama.
–¿En serio?
–Sí. En circunstancias normales, Luna-sama debería regresar a Arcadia junto con usted, Seito-sama. Sin embargo, ni Luna-sama ni las demás princesas desean eso.
Saber que no me llevarán por la fuerza a Arcadia es un alivio, aunque me tomó un poco por sorpresa.
Siempre pensé que, tras graduarme de la preparatoria, me llevarían de inmediato a Arcadia.
–¿Acaso Luna no quiere regresar a Arcadia?
Me resultaba extraño que no quisiera volver a su tierra natal.
Siempre había deseado una vida normal, pero… ¿habría algo que le desagradaba?
–No, Luna-sama ama a su país.
Parece que mi suposición era errónea.
–Entonces, ¿por qué…?
–Porque ante todo piensa en Seito-sama. No quiere involucrarlo en los conflictos y tradiciones de la familia real más de lo necesario. Además, si regresa a Arcadia, tendrá que volver a la vida en la realeza y ya no podrá vivir como lo hace ahora.
Por lo que escucho, parece que Luna ha decidido no regresar principalmente por mí.
Me alivia saber que no está considerando la opción de separarnos, pero al mismo tiempo, me preocupa que esté cargando con todo esto sola.
Aunque… sinceramente, agradezco no tener que verme envuelto en los problemas de la familia real.
Incluso si me aceptaran en la realeza, no me imagino encajando bien.
No tengo ninguna de las enseñanzas que se esperan de un noble o un miembro de la familia real…
Para colmo, apenas puedo hablar inglés…
–¿Las demás princesas están simplemente respetando los sentimientos de Luna?
Ya entendía por qué Luna no quería volver, pero me costaba creer que sus hermanas no quisieran que regresara.
–La primera y la octava princesa, sí.
Pero al parecer, la situación no era tan sencilla.
Por la forma en que lo dijo, parecía que desde la segunda hasta la sexta princesa tenían otras razones.
–¿Qué es lo que piensan las demás princesas?
–Como mencioné, Luna-sama tiene el segundo lugar en la sucesión al trono. Es decir, si algo le ocurriera a la primera princesa… Luna-sama sería la siguiente en la línea de sucesión. Para sus hermanas mayores, eso no es una situación agradable.
Normalmente, la sucesión debería ir en orden de nacimiento.
Si Luna, que es la séptima princesa, ocupa el segundo lugar, es comprensible que las demás, salvo la primera princesa, tengan sus reservas al respecto.
–¿Significa que odian a Luna?
–No es tan simple. Luna-sama tiene una personalidad que la hace ser querida por todos, así que dudo que realmente la odien. Sin embargo, en el fondo, la ven como un obstáculo. Incluso entre princesas, los celos y la sensación de inferioridad existen.
–Hmm…
“Siempre imaginé que las princesas de Arcadia, un país ideal, y las hermanas de Luna tendrían personalidades similares a la suya… pero parece que no es así.
Luna tiene buen ojo para las personas, y si desde pequeña ha visto a adultos con segundas intenciones, seguramente también comprendía la verdadera naturaleza de sus hermanas.”
Me pregunto qué sintió cuando ellas apoyaron su decisión de venir a Japón.
De pronto, me preocupó un poco.
–¿Podrían intentar hacerle daño o ponerle obstáculos?
–No creo que haya de qué preocuparse. Ahora que Luna-sama ya no es una amenaza para ellas, no tienen razones para sentir resentimiento hacia ella. Además, si ahora hicieran algo que la obligara a regresar a Arcadia, las más perjudicadas serían ellas mismas.
–Ya veo…
Entonces no parece que haya que preocuparse demasiado.
Mientras Luna esté en Japón, estará a salvo.
–Sin embargo… la octava princesa es un caso distinto.
Apenas había sentido alivio, cuando Aira dijo algo inquietante.
–La octava princesa… es la hermana menor de Luna, ¿verdad? ¿No era ella la que respetaba sus sentimientos…?
–Sí, la octava princesa adora a Luna-sama. Justamente por eso respeta sus sentimientos… pero es precisamente porque la quiere tanto que, en ocasiones, puede volverse un problema.
–… ¿Eh?
No entendía lo que Aira intentaba decir, así que incliné la cabeza.
“Si la quiere tanto, no parece probable que haga algo en su contra…”
–Además, aunque tiene la misma edad que yo, su personalidad es un tanto inmadura. A veces, comete ton… hace cosas sin sentido que dan ganas de taparse los ojos…
“Espera… ¿acaba de decir "tonta" a medias? Definitivamente lo dijo, ¿verdad?”
Pensé en hacerle notar eso, pero la expresión de Aira parecía decir "No acepto interrupciones".
Así que decidí cerrar la boca y no decir nada innecesario.
–¿Debería hacer algo para prepararme?
No entendía muy bien la situación, pero si era posible que hiciera algo molesto, prefería estar listo.
Sin embargo…
–No, no es necesario que se preocupe demasiado. Mientras Luna-sama esté de su lado, la octava princesa no será un problema.
Aira lo dijo de forma serena, pero probablemente no tenía buena opinión de la octava princesa.
Por la forma en que lo expresó, no sonaba como si dijera que "no serían enemigas", sino más bien que "no están al mismo nivel".
–Bueno… si es así, está bien.
–En lugar de preocuparse por eso, Seito-sama debería pensar en Luna-sama.
Aira desvió el tema y me instó a centrarme en Luna.
“Ciertamente, ella es mucho más importante.”
–¿Qué puedo hacer para hacerla feliz? ¿Qué sería lo mejor para ella?
No lo pensé demasiado y simplemente pregunté lo que me vino a la mente.
Pero parece que no fue lo mejor, ya que Aira suspiró con evidente exasperación.
–La respuesta es obvia. Simplemente, desee el lujo de consentir a Luna-sama todo lo que pueda.
Me miró como si dijera "¿de verdad preguntas eso ahora?".
Bueno… sin duda, si la consiento, se pondrá feliz.
“Supongo que fue una pregunta tonta…”
Mientras pensaba en ello, Aira continuó hablando.
–Luna-sama se comporta con elegancia y porte frente a los demás porque así se espera de ella como princesa. Pero en realidad, es alguien muy mimosa. Hasta ahora, solo la primera princesa y yo conocíamos ese lado suyo. Que ahora se lo muestre a Seito-sama significa que quiere que la quiera tal como es. Así que lo único que tiene que hacer es seguir atendiéndola y mimándola mucho. Además… llévela a pasear a muchos lugares en Japón. Luna-sama nunca ha ido a un parque de atracciones.
Aira dijo eso con una sonrisa amable.
Realmente amaba a Luna.
Yo también quería verla feliz. Así que, en ese momento, decidí que en nuestro próximo día libre la llevaría a un parque de atracciones.
◆
–Nn...
El sol había salido, y la luz matutina comenzaba a filtrarse en la habitación a través de las rendijas de la cortina.
Luna abrió los ojos lentamente.
Parecía que aún estaba medio dormida.
Parpadeaba con pesadez, con una expresión infantil que me hizo sentir feliz desde la mañana.
No hice nada innecesario como llamarla para despertarla, simplemente me quedé esperando a que su conciencia se aclarara por sí sola.
–Nnn...
Mientras lo hacía, Luna se acurrucó contra mi pecho, como buscando calor.
Luego, comenzó a frotar su rostro contra mí de manera cariñosa.
“¿Acaso solo parecía dormida y en realidad ya estaba despierta?”
Pensando en ello, la observé con atención, pero sus ojos se habían cerrado nuevamente y no parecía que estuviera del todo consciente.
Probablemente, solo estuviera expresando su afecto de manera natural mientras aún dormía.
No estaba seguro de si realmente me reconocía en ese estado, pero era tan adorable que la abracé suavemente y acaricié su cabeza con ternura.
–Ehehe...
A Luna le gustaba que la acariciaran. Con una sonrisa encantadora, rodeó mi cuerpo con sus brazos y me abrazó con suavidad.
Su rostro, que antes frotaba contra mí, ahora quedó apoyado en mi pecho.
“¿Será que en realidad sí está despierta?”
Mientras me distraía con la melosa Luna, de repente sentí una mirada sobre nosotros.
Al dirigir mi vista hacia la fuente de esa sensación, encontré a Aira-chan observándonos con curiosidad desde arriba.
No, más bien, por la dirección de su mirada, parecía que estaba enfocada en la forma en que Luna me abrazaba con cariño.
–Buenos días, Aira-chan. ¿Dormiste bien?
Nuestros ojos se encontraron, así que le dirigí un saludo por cortesía.
Aira-chan inclinó ligeramente la cabeza.
–Yo he dormido lo necesario, pero parece que Seito-sama no ha podido descansar, ¿verdad?
Respondió de manera evasiva a mi pregunta, pero al mismo tiempo, me dejó claro que había notado mi falta de sueño.
–Dormí bien.
–Puedo darme cuenta de que eso es una mentira.
Intenté responder de manera que no la preocupara, pero evidentemente no podía engañarla.
Tal como decía Aira-chan, después de hablar con ella en el balcón, me acosté junto a Luna en la misma cama... pero no pude dormir.
Ya había compartido la cama con Luna en otras ocasiones, pero ahora que sabía con certeza que ella me quería, no podía evitar ser más consciente de su presencia que antes.
–Aún falta para la hora de levantarse y yo puedo encargarme de despertarla, así que no hay de qué preocuparse. ¿Por qué no intenta tomar una siesta?
Parecía que estaba preocupada por mi estado y me ofreció la opción de dormir un poco.
Eché un vistazo a Luna.
En mis brazos, ella había dejado de moverse y su respiración pausada indicaba que ya se había vuelto a dormir.
Seguramente, después de acurrucarse un poco, quedó satisfecha y volvió a caer en el sueño.
La otra vez que dormimos juntos, tampoco pudo despertarse con facilidad, así que parece que no es una persona madrugadora.
Con Luna de nuevo dormida, bien podría hacer lo mismo… pero, siendo sincero, no sentía que pudiera conciliar el sueño.
–Si duermo solo un poco, me sentiré peor después, así que mejor lo dejo así.
–¿No se dormirá durante las clases?
–Bueno... eso... Tal vez... Pero, incluso si duermo ahora, el resultado sería el mismo.
No podía asegurar que no me dormiría.
Por supuesto que haría mi mejor esfuerzo para mantenerme despierto, pero, de por sí, las clases ya eran una batalla constante contra el sueño para cualquier estudiante.
Con esta falta de descanso, no podía prometer que no me quedaría dormido.
–Espero que comprenda que, si descuida su autocontrol y da una impresión de negligencia, la evaluación de la familia real sobre usted se verá afectada.
Aira-chan me advirtió, insinuando que mi comportamiento estaba siendo observada de cerca.
Si Luna estaba en la misma clase, sus guardaespaldas probablemente nos vigilaban desde lejos.
Eso significaba que yo también estaba bajo observación y que todo sería reportado a la familia real.
–Si bajo demasiado mi evaluación... ¿se cancelará el compromiso?
–No, eso no ocurrirá. Luna-sama no lo permitiría.
Murmuré mis pensamientos en voz alta, pero Aira-chan los desmintió de inmediato.
–Entonces... ¿qué pasaría?
Me dio miedo preguntar, pero no hacerlo me daba aún más miedo, así que me animé a preguntar con cautela.
–Es obvio. Se corregirá su actitud. A la fuerza.
Aira-chan sonrió dulcemente al decir eso.
“Sí... definitivamente es una sádica. Y de las grandes.”
–O sea, que tú te encargarás de esa tarea, ¿no?
–Me alegra que lo entienda rápido. Yo tampoco quiero ser dura con alguien a quien Luna-sama aprecia, por eso prefiero advertirle con anticipación.
“¿Será verdad...?”
Parecía demasiado entusiasmada con la idea...
–Bueno, dejando eso de lado...
–No, creo que eso era lo que deberías haber dicho en broma.
–No es una broma. Si llega a ser necesario, lo haré en serio.
Intenté hacerle notar lo absurda que sonaba la conversación, pero me respondió con toda seriedad.
No podía ser... ¡si ella fue quien empezó con la broma!
–Entre las hierbas que traje de Arcadia hay algunas que ayudan con la fatiga y la falta de sueño. Le prepararé un té enseguida.
Dicho eso, Aira-chan se dirigió a la cocina.
En serio... puede ser cruel a veces, pero en el fondo es una chica muy amable.
Agradeciéndole en silencio, volví mi mirada a Luna, quien dormía pegada a mí.
Seguramente, Aira-chan la había estado observando porque quería ver su expresión soñolienta y su rostro dormido.
No la culpaba. Su cara al dormir era tan adorable que verla resultaba sanador.
–Luna tiene una sirvienta adorable y amable. Es muy afortunada.
Mientras pensaba en cuánto se preocupaba Aira-chan por Luna, acaricié suavemente la mejilla de la chica que dormía de forma tan indefensa, como una niña pequeña.