Noe despertó y miro a su alrededor, dándose cuenta que estaba en el granero del abuelo. Estaba confundido pues no tenía ni idea de cómo había llegado ahí o siquiera que es lo que estaba pasando, lo último que recordaba era que estaba bebiendo en la cantina del pueblo como todas las noches desde que se había casado.
Entonces intento levantarse, pero no pudo, se percató de que estaba amarrado a un banquillo, pero ¿porque lo habían atado?, ¿que estaba pasando? se preguntaba, mientras forcejeaba tratando de romper o desatar las cuerdas, en eso estaba cuando escucho unos pasos acercándose al lugar.
"¿Hey, quien anda?, ¿pregunto sin recibir respuesta, “¿Abuelo?, ¿Tío?, ¿Quién está ahí?, conteste" dijo, sin recibir respuesta nuevamente.
"Maldita sea!, si esto es una broma o una clase de castigo, por mi bien, pueden irse al carajo, ¡jodanse todos!" grito molesto.
Entonces por fin recibió una respuesta, la cual fue una fuerte nalgada que hizo gritar de dolor al dragón impertinente.
"MALDITO IMBECIL, ¿QUE CREES QUE HACES?" grito Noe colérico.
"Mocoso estúpido, a mí no me vas a hablar así" respondió una voz ronca, para después dar otra nalgada aún más fuerte que la anterior.
Noe volvió a gritar de dolor, sentía como la nalga le palpitaba por aquel par de nalgadas recibidas. "P-perdóneme abuelo, no sabía que era usted" respondió Noe completamente sumiso, sabiéndose en presencia del patriarca de la familia.
"Entonces si fuera su papa o su tío, estaría bien esa falta de respeto?" pregunto Heusebio dando una nueva nalgada a Noe.
"No no abuelo, pensé que eran mis amigos que me hacían una broma, por favor ya no me pegue" dijo Noe jadeando y con el dolor en sus nalgas.
Entonces el abuelo se acercó a Noe, “ósea que si lo hace Pepe allá en el monte está bien, ¿pero si lo hago yo aquí no?" dijo Heusebio.
"N-no, no abuelo, eso es un chisme, no es cierto, yo nunca..."
"Cállese!", dijo el abuelo, "No es un chisme, yo lo vi cabrón, sé que te gusta la riata, y vas por ahí ensuciando la dignidad de esta familia, eres una vergüenza, pero no importa" el abuelo se escupió las manos y empezó a frotarse su miembro, una enormidad entre los dragones, "haz lo que quieras, me da igual solo ten presente que a partir de ahora este trasero también será para mi" dijo mientras abría las nalgas de Noe y ponía su enorme monstruo justo frente su ano.
Noe tragaba saliva, había escuchado historias de su abuelo, que era el más dotado de los dragones, lo que le excitaba y le aterraba al mismo tiempo.
"Sabe, nunca la he podido meter toda, ni siquiera a su abuela, ella siempre amarro un paño en mi pene y decía *hasta aquí Heusebio, si te pasas de ahí te mato cabrón*, y hasta ahí lo metía, luego me reía de la contrariedad de la vida, al recordar a mi tío que nunca se casó porque había nacido con un pene pequeño y las mujeres no lo deseaban, y yo que nací con esto, solo atraje la curiosidad de ellas, pero solo su abuela se atrevió a juntarse conmigo, si no hubiera terminado como mi tío" el abuelo rio, mientras empujaba su miembro directo a las entrañas de Noe, las cuales se habrían al paso de aquella dura y firme cosa.
Noe jadeaba, gritaba, se retorcía al sentir como avanzaba centímetro a centímetro la bestia de su abuelo atravesándolo sin piedad.
"A-abue-lo... ya... por favor... ya..." decía jadeante Noe.
"De que habla mijo, apenas va la mitad, relájese como con pepe, porque se la voy a meter toda ya se lo dije" respondió el abuelo, mientras continúo empujando su miembro, hasta que por fin sus bolas toparon contra las nalgas de Noe, el cual babeaba y jadeaba.
"Ve, ya está" dijo el abuelo sonriente, "ahora si viene lo bueno"
Aquella tarde los gritos del granero se oyeron hasta la casa principal, pero nadie fue ahí por orden del abuelo. La abuela cosía en la mecedora, el padre de Noe fumaba al lado suyo, la esposa de Noe intento ir varias veces al granero, pero Rubén y Susana e incluso Sonia se lo impedían, el abuelo dio una orden, y esta debía ser acatada.
Poco a poco aquellos gritos fueron apagándose hasta dejar de ser audibles. Entonces la noche llego y con ella el abuelo, al verlo la esposa de Noe salió y estaba apunto de tomar el camino del granero, para ver como estaba su esposo, cuando fue detenida por la áspera mano de Heusebio, "Noe pasara la noche en el granero solo, ya mañana su padre ira por él, tu vete a dormir tranquila", dicho esto la mujer asintio sumisa y se dio la vuelta regresando a casa.
Como dijo el abuelo Noe paso la noche en el granero, desnudo, sobre la paja, y con el trasero chorreando de líquidos.