Terminamos pronto de hacer fotos en Lúsera, así que como seguía despejado decidimos volver a Belsué. Habían acordonado la zona por la que habíamos entrado, estaba claro que los que estaban reformando el pueblo a su antojo querían estar solos. No creo que pueda volver a hacer fotos ahí, así que me alegro haber podido ir y hacer algo antes de que sea el pueblo de alguien. Ya en el camino de las pozas, nos enamoró la luz que había y nos pusimos a hacer fotos al lado del aparcamiento. Me hubiera gustado hacer fotos dentro del agua, pero los autorretratos así son difíciles, ya que es alguien quien tiene que sumergir la cámara y darle al botón y ya sabéis lo chungas que son de hacer las fotos bajo el agua (desenfoque, mucho movimiento de la propia cámara etc.). Voy a volver a Huesca de visita y espero poder hacer fotos bajo el agua igualmente, de verdad que lo espero.