Siempre he usado lo que tenía para hacer fotos, pero en algún momento tenía que ampliar un poquito el repertorio de la lámpara del salón y la linterna del móvil. Fue cuando empecé a hacer alguna sesión remunerada cuando pensé que era un buen momento, no quería dar una imagen poco profesional usando cosas demasiado caseras y cutres, así que me compré un par de focos led baratos. Los busqué con batería porque tenía en mente fotos así. Llevaba queriendo hacer estas fotos desde entonces y en mi vuelta a Huesca de hace un mes hice la primera tanda. La verdad es que me flipa ese rollo, esa luz dura en mitad del bosque oscuro, como un animal o un ser del bosque, como en una película de miedo o en una pesadilla o en un sueño. Fue divertido, porque tanto mi madre como yo somos muy miedicas y aunque fuimos a una zona que estaba entre un polígono con luz y una autopista en el otro lado, cada vez que escuchábamos algo, dábamos un brinco. Además, que el guarda de seguridad del polígono tenía la caseta al lado de donde estábamos y estaba bien rallado con ver de repente en la zona boscosa luz, se le veía acercarse un poco, pasar con el coche... y eso que estuvimos poco rato. Mi objetivo es intentar repetirlas y ojalá con lluvia, a ver si puedo convencer a mi madre para otro intento.