Siempre he estado de tormenta en tormenta, con leves momentos de tranquilidad. Me pregunto si en algún momento podré disfrutar de una calma duradera, si conseguiré dejar de estar a merced de mis tempestades, si estos temporales se volverán arco iris por más de un instante. Hasta entonces trato de regarme cuando lluevo, de abrigarme cuando hielo y de cobijarme cuando resuenan mis truenos. Todo mientras sigo avanzando.