No sé cuándo perdí la luz. No sé cuál fue el momento en el que empecé a titilar, aunque en verdad sólo quiero saber cómo lucir de nuevo.
Es difícil vivir de manera intermitente, cuando tu luz te permite ser durante unas horas, pero luego se apaga dejándote en la incertidumbre y el miedo. Tratas de arreglarla y sobre todo tratas de buscarla en todas partes, aunque sólo puedas verla cuando brillas como ella. A pesar de eso que dicen de que para ver la luz tienes que estar en la oscuridad, cuando estoy apagada no consigo ver, sólo hay vacío, negro, nada. Por eso trato de aprovechar los momentos en los que está encendida, trato de agarrarla fuerte con la esperanza de que deje de abandonarme.