(Es) Cada vez que Adrien entraba en brama, le tocaba a Luka ayudarlo a aliviarse, y es que la calentura del rubio era tanta, que su cerebro se ofuscaba y solía hacer tonterías.
Por culpa de los ensayos con su banda, Luka no pudo atender el llamado de Adrien, por lo salió corriendo a buscarlo nada más se vio libre.
Algo había dicho Adrien de unos tipos muy amables en el callejón oscuro.
Cuando Luka llegó al lugar que le había indicado su amigo, se sorprendió al encontrar al rubio d3snudo e hincado, con tres obesos tipos rodeándolo y restregando sus enormes p0llas en la cara.
“¡Luka, si viniste!”, le recibió Adrien con un abrazo y un beso profundo de lengua.
Algo resbaló por la garganta del chico de cabello verde azulado, y no fue solo la saliva mezclada con pr3cum de su amigo.
“¿Qué me diste, Adrien?”
“Un dulce, para que te pongas en sintonía conmigo”
“¿Un dulce? ¡Dr0ga!” El grito no salió tan fuerte como lo había pretendido Luka, poco a poco la energía y la voluntad lo abandonaban, lo último que pudo ver fue a los tres obesos acercarse a él, con sonrisas siniestras en las caras y un collar en las manos que parecía que le iban a poner.
…
Luka regresaba poco a poco en sí, su mejilla se presionaba contra la de Adrien y s3men, saliva y pr3cum goteaba por todo su cabello, cara y lengua. La garganta le dolía horrores, estaba seguro de que no podría hablar bien aunque lo intentara.
“Qué… qué ocurrió?” preguntó con mucho esfuerzo, al parecer su garganta había sido cruelmente abus4da.
“Me ayudaste a sobrepasar mi brama una vez más. Gracias” Le dijo Adrien con la misma voz ronca, mientras hilos de s3men conectaban las bocas de ambos.
“Cuando quieran repetir, solo llámenos, será un placer” dijo uno de los hombres, mientras guardaba su p0lla flácida en sus pantalones y reía junto a sus compañeros.
“¿Por qué dejo que me sigas metiendo en estas broncas?” se quejó Luka, tragando el s3men que se mezclaba con su saliva en su boca.