Aunque todo el mundo piense que en Huesca nieva siempre, nunca nieva en la ciudad, de hecho esa nevada pasada no la veía desde que tenía seis años. Al despertarme y ver que estaba todo blanco grité y corrí a hablar con mis amigas, entre ellas Nerea, que estaba tan emocionada como toda la ciudad. Aprovechamos ese día como no podía ser de otra manera y menos mal que no hacía frío porque era su primera vez desnuda en la nieve. Ojalá más días así, echo de menos hacer fotos a modelos.